La población de Melilla crecerá ligeramente en los próximos quince años, de acuerdo con las estimaciones publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su informe Proyecciones de Población 2020-2035. Según este documento oficial, la ciudad autónoma pasará de tener 84.496 habitantes en 2020 a 85.197 en 2035, lo que representa un incremento absoluto de 701 personas y un crecimiento relativo del 0,8% durante el periodo analizado.
Este aumento coloca a Melilla entre las pocas regiones del país que experimentarían un crecimiento poblacional, aunque muy moderado en comparación con otras comunidades como Illes Balears, que lidera el ranking con un crecimiento proyectado del 14,9%, o la Comunidad de Madrid, con un 9,1%. Por el contrario, otras zonas como Castilla y León (-10%), Asturias (-10%) o Galicia (-6,6%) registrarían notables pérdidas de población si se mantienen las tendencias actuales.
Uno de los elementos que diferencia a Melilla del resto del país es que la ciudad presenta un saldo vegetativo positivo, es decir, que el número de nacimientos superará al de defunciones hasta 2034. Esta situación, que no se da en la mayoría de comunidades autónomas donde predomina el envejecimiento poblacional, también se observaría únicamente en Ceuta, Murcia y Baleares, según los datos del INE.
Este saldo vegetativo favorable tiene una importancia significativa, ya que en el conjunto de España se espera un saldo vegetativo negativo durante todo el periodo proyectado, con más fallecimientos que nacimientos cada año. Este fenómeno responde al descenso sostenido de la natalidad y al aumento paulatino de las defunciones, en parte como consecuencia del envejecimiento general de la población.
En cuanto al componente migratorio, Melilla también mantendría un saldo migratorio exterior positivo. Es decir, se prevé que lleguen más personas a la ciudad desde el extranjero de las que emigrarán a otros países. Entre 2020 y 2034, el balance neto de inmigración internacional será de +703 personas, una cifra que, si bien no es alta, contribuye a mantener un crecimiento positivo en el global de la población local.
No obstante, el informe también apunta a un saldo migratorio interautonómico negativo para Melilla. Esto significa que más personas se trasladarán desde la ciudad a otras comunidades autónomas que las que se desplazarán hacia ella desde el resto del territorio nacional. Entre 2020 y 2034, el número neto de personas que dejarían Melilla para residir en otras regiones de España sería de 930. Este fenómeno también se proyecta para Ceuta, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León.
A nivel nacional, el INE estima que España ganaría cerca de un millón de habitantes hasta 2035, pasando de los 47,3 millones de 2020 a más de 48 millones. El informe destaca que este crecimiento se deberá casi exclusivamente a los saldos migratorios positivos con el exterior, dado que el saldo vegetativo permanecerá en valores negativos de forma sostenida durante todo el periodo.
El documento del INE subraya que estas proyecciones no deben considerarse predicciones definitivas, sino simulaciones estadísticas basadas en la continuidad de las tendencias demográficas actuales. Estas estimaciones ayudan a los responsables públicos a planificar políticas en ámbitos como la sanidad, la educación, el empleo o la vivienda.
En el caso específico de Melilla, el mantenimiento de un leve crecimiento poblacional sugiere cierta estabilidad demográfica, aunque matizada por la pérdida de población hacia otras comunidades. El saldo positivo de nacimientos y de inmigración exterior permite compensar parcialmente esta emigración interna, situando a la ciudad en una posición de equilibrio moderado dentro del contexto nacional.








