La ciudad autónoma es, además, la segunda región en la que más disoluciones de casamientos se produjeron por cada mil habitantes, en concreto 2,71.
Las separaciones y divorcios siguen creciendo en España un año más. Las rupturas matrimoniales aumentaron más de un 18% en Melilla el año pasado, respecto a 2010. Según los datos aportados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la ciudad autónoma el año pasado se deshicieron un total de 213 uniones, frente a las 180 disoluciones de casamientos del 2010. Melila se sitúa además como la segunda región española en la más rupturas se produjeron por cada 1.000 habitantes, en concreto 2,71, sólo por debajo de Canarias, donde por cada 1.000 habitantes hubo un total de 2,86.
El aumento de las rupturas en la ciudad autónoma, aunque sigue la tendencia al alza nacional, es porcentualmente muy superior, ya que de media se rompieron un 0,3% más de matrimonios que en 2010, o lo que es lo mismo, se deshicieron 2,34 casamientos por cada mil habitantes.
En el extremo opuesto, las regiones en las que la tasa de ruptura fue más baja fueron Extremadura (1,7), Castila y León (1,76) y Castilla La Mancha (1,78).
Los datos del INE apuntan además, que en la ciudad autónoma la gran mayoría de estas rupturas acabó en divorcio, concretamente 201, lo que supone que estos proceso de disolución crecieron un 23% respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 163. Sin embargo, en lo que a separaciones se refiere, la tendencia fue la contraria, y decrecieron un 29% pasando de los 17 de 2012, a los doce del año pasado. La ciudad volvió a ser, junto a Ceuta, la única región española en la que no se registró ninguna nulidad matrimonial.
De los divorcios que se produjeron en Melilla, la mayoría (152 de los 201) se hicieron de forma consensuada, lo mismo que ocurrió con las separaciones, en las que hubo acuerdo en diez de los doce casos registrados.
Respecto a la edad de los cónyuges, en el caso de los divorcios, en el mayor número de los registrados ellos tenían entre 40 y 49 años (60 casos) y entre 30 y 34 (50); mientras que en las esposas la edad de divorcio osciló entre 25 y 29 años (42 casos) y entre 35 y 39 (40 casos). Además, mientras que en el caso de los hombres hubo tres divorcios en los que ellos eran mayores de 70 años y once, en los que la edad oscilaba entre los 60 y los 69, ninguna de las mujeres divorciadas era mayor de 59 años, lo que indica que la edad de los varones era superior a la de las mujeres en al menos catorce de las parejas que se divorciaron el pasado año.
En las separaciones, sin embargo, coincide que en la mayoría de los casos, se produjeron en la misma franja de edad, tanto de los esposos como de las esposas, entre los 40 y 49 años.
En cuanto a la procedencia de los cónyuges, la mayoría de los divorcios y separaciones correspondió a españoles. En el caso de los divorcios, 156 de los esposos que rompieron su relación eran de España, y 148 esposas eran también españolas. La segunda procedencia más habitual era de países africanos, con 39 hombres divorciados y 50 mujeres en la misma situación.
El INE también hace referencia a la duración de estas relaciones matrimoniales antes de que se produjera la ruptura. La mayor parte de las separaciones registradas, se produjeron cuando los cónyuges llevaban más de 20 años casados. En el caso de los divorcios no existe una tendencia clara, ya que existen una gran variabilidad. Lo único destacable es que sólo cinco correspondieron a parejas que no habían llegado al año de casados y que la mayoría (56) fueron matrimonios que habían estado juntos entre seis y diez años.
La custodia de los hijos, uno de los principales conflictos que se generan en una separación, también es analizada en la estadística del INE. Tanto en el caso de los divorcios como en el de las separaciones las madres siguen siendo las que se quedan con los hijos en casi todas las ocasiones. De hecho, de las doce separaciones, en diez eran matrimonios con hijos y en todas, los menores pasaron a vivir con la madre. En cuanto a los divorcios, de los 112 en los que había hijos, el padre sólo se llevó la custodia en cinco casos y en 23 de estas rupturas se compartió entre ambos.








