Melilla ha rendido homenaje este viernes 10 de julio a Miguel Ángel Blanco, el joven concejal de la localidad vizcaína de Ermua asesinado por la banda terrorista ETA hace 29 años.
Un acto solemne que se sido celebrado en la calle Miguel Ángel Blanco, en el pasadizo homónimo situado entre el Casino Militar y el Banco de España.
La ceremonia, de carácter sencillo, ha estado marcada por la lectura del manifiesto elaborado por la Fundación Miguel Ángel Blanco que este año ha tenido el objetivo de “mantener vivo” el llamado ‘Espíritu de Ermua’. Dicha lectura ha corrido a cargo de la portavoz del Gobierno de la Ciudad, Fadela Mohatar, en presencia de buena parte del Ejecutivo local y la diputada y senadores nacionales. Al acto también ha asistido una representación de particulares, funcionarios y de la formación política Vox Melilla.
El asesinato del Miguel Ángel Blanco, de 29 años, causó una gran conmoción en la sociedad española y fue el principio del "Espíritu de Ermua", una reacción ciudadana de repulsa y movilización conjunta contra la banda terrorista.
Manifiesto
El manifiesto se ha leído en decenas de municipios de toda España y en el mismo se subraya como han pasado 29 años del cobarde asesinato. La misma edad que tenía Miguel Ángel Blanco cuando ETA lo secuestró y asesinó.
"Un joven de Ermua, concejal del Partido Popular, que iba a trabajar un 10 de julio cuando la organización terrorista decidió darle un plazo de 48 horas a su vida, a su futuro".
El manifiesto ha recordado que los asesinos de Miguel Ángel tienen nombre: Javier García Gaztelu, Txapote; Irantzu Gallastegui; y Jose Luis Geresta. "No vamos a olvidarlos".
Y es que se ha destacado como tampoco se va a olvidar lo que ocurrió en las calles, en referencia a como alrededor de dos millones y medio de españoles participaron en alguna de las manifestaciones que se convocaron en toda España durante aquellos días. Además, se ha hecho hincapié en la manifestación de Bilbao, donde medio millón de personas salieron juntas: la mayor manifestación contra ETA de la historia. Gritaron: "Sin pistolas no sois nada".
"Trazaron la línea más importante de nuestra historia reciente: La que separa a los demócratas de los terroristas. Y la sostuvieron con dignidad y sin rendirse. De esa resistencia cívica nació algo que ningún terrorista supo prever. Nacía el Espíritu de Ermua. Y ese espíritu es el legado de Miguel Ángel Blanco. Un legado que no pertenece al pasado. Un legado que nos interpela hoy, directamente, a cada uno de nosotros. Un legado que nos compromete".
En este sentido, Mohatar ha alegado que ese Espíritu de Ermua compromete a defender la verdad de lo que ocurrió, recordando que ETA fue una organización terrorista que durante más de 50 años asesinó, secuestró, extorsionó y persiguió a quienes pensaban diferente.
"Durante demasiados años en España hubo personas que vivieron señaladas, escoltadas y amenazadas. Personas que tuvieron que mirar debajo del coche cada mañana o cambiar las rutinas de sus hijos. Mientras tanto, los terroristas decidían quién merecía vivir y quién debía morir".
La portavoz ha insistido en que ETA fue derrotada gracias al sacrificio de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a la independencia de la Justicia y a la resistencia cívica de la sociedad española.
No obstante, ha añadido que también fue derrotada por miles de personas anónimas que jamás ocuparán titulares ni aparecerán en libros de historia.
"Personas que siguieron adelante pese al miedo. Concejales amenazados. Periodistas señalados. Profesores, jueces, empresarios, policías, vecinos y ciudadanos corrientes que defendieron la libertad desde la normalidad de sus vidas. Olvidar o manipular esa historia, relativizar o blanquear el terrorismo, es pervertir la democracia que nos ampara y humillar a las víctimas. Porque la verdad no es negociable. No lo fue cuando más nos costaba defenderla, y no puede serlo ahora".
En el manifiesto se expone que las víctimas del terrorismo no piden venganza, sino que piden que se diga la verdad, que se haga justicia, que se respete la memoria de quienes lo perdieron todo.
"El legado de Miguel Ángel Blanco nos compromete a no apartar la mirada de lo que está ocurriendo ahora mismo. Porque esa verdad que tanto nos costó defender sigue siendo atacada hoy, de otras formas y con otros instrumentos".
Por otro lado, la portavoz ha denunciado como a lo largo de este año los presos de ETA han alcanzado su mayor nivel de beneficios penitenciarios.
"Sin arrepentimiento, sin colaboración con la Justicia, sin un solo gesto hacia las víctimas. Y más de 300 asesinatos siguen sin resolverse. Su legado nos compromete a recordar que EH Bildu, heredero político de quienes mataron a Miguel Ángel Blanco, no condena su asesinato ni ningún otro. Un partido que lleva terroristas con delitos de sangre en sus listas electorales y que nunca ha realizado la más mínima autocrítica. Un partido que impulsa la mayoría de los homenajes a presos de ETA cada verano en las en las fiestas del País Vasco y Navarra. Sólo en el verano de 2025 se celebraron 135 homenajes a presos de ETA. Y esto no es libertad de expresión, es humillación a las víctimas del terrorismo. Homenajes a los asesinos, impunidad para sus crímenes, silencio ante las víctimas. Esa es la realidad que vivimos 29 años después".
Por todo ello, Fadela Mohatar ha manifestado que el legado de Miguel Ángel compromete a exigir justicia y combatir la desmemoria. La portavoz ha alegado que los asesinos deben cumplir sus condenas, "sin atajos, sin alegalidades".
"La Justicia no puede negociarse ni puede ser moneda de cambio en ningún pacto de gobierno. La sociedad española tiene la obligación moral de transmitir a las nuevas generaciones lo que ocurrió. No para alimentar el enfrentamiento, sino para que el olvido no abra la puerta a la manipulación".
El manifiesto también se ha dirigido directamente a los jóvenes, a quienes no vivieron aquellos días de julio de 1997.
"Que los jóvenes sepan que Miguel Ángel Blanco no es solo un símbolo. Era una persona. Un hombre joven, bueno y valiente, que se sentía orgulloso de ser vasco y español sin complejos y, por eso, ETA lo eligió. Porque no tenía miedo. Porque su sola existencia desmentía el relato de los fanáticos. Que sepan que en julio de 1997 otros jóvenes como ellos salieron a la calle sin que nadie los convocara. Que llenaron plazas en Ermua, en Bilbao, en Madrid, en toda España. Que escribieron su nombre en carteles. Que lloraron por alguien a quien no conocían. Que esa respuesta —espontánea, masiva, sin miedo— fue el momento más importante de la historia reciente de nuestra democracia. Y que esa historia es también la suya. Tiene que saber que no se puede reescribir la verdadera historia, que no se pueden blanquear a los asesinos y convertir a los verdugos en víctimas. Que frente a ese relato falso, el mejor instrumento es conocer la verdad".
El manifiesto ha concluido destacanco como cada año, miles de ciudadanos y decenas de municipios de toda España recuerdan el nombre de Miguel Ángel Blanco, el cual vuelve a sonar en plazas y ayuntamientos de toda España. Un acto que recuerda que somos una sociedad que no olvida, que no se rinde, que sabe que la libertad tiene un precio que otros pagaron.
"Su legado no es una página del pasado. Es la página que cada generación tiene la obligación de leer, entender y defender. Y por ello, su legado nos compromete un año más".
El acto ha concluido con un minuto de silencio en memoria de Miguel Ángel Blanco y de todas las víctimas del terrorismo, en un ambiente de respeto y recogimiento que ha dejado claro que el recuerdo sigue vivo y que el dolor compartido de aquellos días de julio de 1997 aún perdura en la memoria colectiva del país.
Miguel Ángel Blanco
Miguel Ángel Blanco Miguel Ángel Blanco Garrido fue un joven concejal del Partido Popular en el municipio vizcaíno de Ermua, cuyo secuestro y asesinato por la banda terrorista ETA en julio de 1997 marcó un antes y un después en la historia reciente de España.
Con tan solo 29 años, Blanco fue secuestrado el día 10 de julio por miembros de ETA, quienes exigieron al Gobierno central la transferencia inmediata de los presos de la banda a cárceles del País Vasco. Dieron 48 horas de plazo. El 12 de julio y ante el incumplimiento de sus exigencias, ETA asesinó a Miguel Ángel y lo abandonó. Su muerte provocó una reacción social sin precedentes.
Millones de ciudadanos se echaron a las calles en toda España, en una movilización espontánea y masiva que supuso un punto de inflexión en la percepción social del terrorismo. Aquel movimiento se conoció como el “Espíritu de Ermua”.
La figura de Miguel Ángel Blanco se convirtió en un símbolo de la defensa de los valores democráticos, la unidad frente al terrorismo y el rechazo rotundo a la violencia como herramienta política. Desde entonces, su memoria ha sido preservada mediante homenajes, placas, centros públicos con su nombre y el trabajo de la Fundación Miguel Ángel Blanco, que promueve la cultura de la paz, la memoria de las víctimas, así como la deslegitimación del terrorismo.
29 años después, Miguel Ángel Blanco sigue representando el compromiso ético de una sociedad que decidió no ceder al miedo, ni al chantaje y que alzó la voz en defensa de la libertad y la dignidad humana.








