Melilla inaugura este verano una nueva propuesta cultural que busca reforzar el protagonismo de los músicos locales en la programación oficial. Se trata del Festival Música y Mar, una iniciativa impulsada por la Consejería de Cultura que arranca este viernes, 8 de agosto, con una primera cita en la Ensenada de los Galápagos. El ciclo continuará durante agosto y parte de septiembre, con conciertos en espacios emblemáticos como la Explanada de la Alcazaba.
La programación responde a una necesidad expresada por parte del sector musical melillense: contar con más espacios de visibilidad, sobre todo durante el periodo estival. Fadela Mohatar, consejera de Cultura, ha explicado que esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de apoyo al tejido artístico de la ciudad. “Estamos teniendo un verano redondo, pletórico de conciertos para todas las edades, para todos los públicos. Y teníamos allí una espinita con los grupos locales, a los que igual que apoyamos a todo el tejido cultural local, vamos a apoyar con esta iniciativa que nos encanta, los atardeceres en el mar”, afirmó.
La propuesta ha sido trabajada conjuntamente con la Asociación de Músicos Locales, con la que se ha definido tanto el cartel artístico como el formato del festival. “Nos encanta la iniciativa. La hablamos con la Asociación de Músicos Locales como medio para apoyarles y les ha gustado mucho”, señaló Mohatar. Los conciertos están planteados como eventos gratuitos y al aire libre, con horarios pensados para coincidir con el atardecer mediterráneo. El objetivo es combinar música y entorno, en un formato accesible para todo tipo de públicos.
La primera sesión del festival tendrá lugar este viernes en la Ensenada de los Galápagos a las 20:00 horas. Sobre el escenario estarán Ángela Hernández & CIA y Lola Padial and the Wilds, dos formaciones con trayectoria en el circuito local. A partir de esa fecha, el resto del calendario se desarrollará en la Explanada de la Alcazaba, un espacio con vistas al mar que ya ha acogido otros eventos culturales. Según explicó la consejera, se ha elegido este lugar por su valor patrimonial, su amplitud y la facilidad de acceso. “Es un sitio idílico para el resto de conciertos hacerlos en esa explanada de la Alcazaba, la que se puede acceder con unas escaleras maravillosas, que tiene unos balcones arriba para poder verla si hay problemas de movilidad”, añadió.
El festival continuará el 16 de agosto con las actuaciones de Skell y Coto Privado, el 29 de agosto con Sibelcam e Innato, el 12 de septiembre con Náufragos Urbanos y Parecidos Razonables, y finalizará el 13 de septiembre con Noviembre y Dique Sur. Todos los conciertos comenzarán a las 19:30 horas y la entrada será libre hasta completar aforo.
La iniciativa se enmarca en una programación estival más amplia diseñada por la Consejería de Cultura. Conciertos, talleres, ciclos escénicos y propuestas para distintos públicos forman parte de un calendario que, en palabras de Mohatar, pretende llegar a toda la ciudadanía. “Estamos muy orgullosos del cartel de festivales, de música y de cultura que tenemos a disposición de toda la ciudadanía”, dijo.
Música y Mar aspira a consolidarse como un evento anual. Su diseño responde a una voluntad de descentralizar la actividad cultural, de llevarla a espacios abiertos y de vincularla al paisaje urbano y natural de la ciudad. Al mismo tiempo, busca fortalecer a los artistas melillenses, dándoles escenarios estables y visibilidad institucional. El acceso gratuito a todos los conciertos refuerza la idea de que la cultura debe ser un derecho y no un privilegio, y contribuye a hacer de este nuevo festival un espacio de encuentro colectivo.
Melilla incorpora así una nueva fecha a su calendario cultural, con una propuesta que aúna patrimonio, música en vivo y participación ciudadana, mientras avanza en su objetivo de integrar el talento local en la oferta oficial de la ciudad.








