La Ciudad Autónoma de Melilla contempla un incremento presupuestario en materia de ciberseguridad para el ejercicio 2026, con el objetivo de agilizar la recuperación de sus sistemas informáticos tras el ciberataque sufrido el pasado mes de junio. El ataque afectó gravemente el funcionamiento de la administración pública local, paralizando servicios clave y generando un impacto que aún hoy condiciona la actividad institucional.
Así lo ha confirmado la consejera de Presidencia, Administración Pública e Igualdad, Marta Fernández de Castro, durante la presentación del borrador de los presupuestos del próximo año. En dicho documento, se mantiene la partida de 300.000 euros correspondiente al convenio firmado con el Centro Criptológico Nacional, una colaboración plurianual enfocada en el refuerzo de la infraestructura tecnológica de la ciudad.
No obstante, la novedad radica en que, además de esa cantidad consolidada, se prevén pequeños aumentos en partidas específicas relacionadas con la seguridad digital, orientadas tanto a la mejora de los sistemas como a la finalización del proceso de recuperación total. “El objetivo es claro: reforzar la seguridad digital de la administración y proteger tanto el funcionamiento de los servicios como los datos de la ciudadanía”, declaró Fernández de Castro ante los medios.
El ciberataque, ocurrido a principios de junio, fue uno de los incidentes más graves sufridos por una administración autonómica en España en los últimos años. Según investigaciones posteriores, la entrada de los atacantes se produjo a través del equipo de un funcionario, lo que evidenció vulnerabilidades humanas y técnicas en los sistemas públicos.
Desde entonces, las consecuencias han sido palpables. Numerosos servicios administrativos quedaron bloqueados o limitados durante semanas, y aunque se han restablecido parcialmente, la normalidad completa no se espera hasta final de año, como reconoció la propia consejera semanas atrás. Esta situación ha generado preocupación en sectores clave, especialmente en aquellos que dependen del funcionamiento digital diario para la gestión de trámites ciudadanos.
El refuerzo presupuestario en materia de ciberseguridad busca ahora evitar que una situación similar pueda repetirse. La planificación para 2026 parte de una evaluación de lo ocurrido, que ha puesto en evidencia la necesidad de contar con sistemas más robustos, personal mejor formado en ciberdefensa y medidas de detección temprana que permitan mitigar el daño en caso de nuevas amenazas.
Además, el borrador de los presupuestos incluye otras líneas destacadas dentro del área de Presidencia, como la continuidad de proyectos estratégicos en conciliación y educación. En particular, se contempla una aportación adicional del 25% por parte del Gobierno local para mantener las iniciativas del Plan Corresponsables, pese a la reducción de fondos estatales. Estos programas abarcan servicios como aulas matinales, conciliación familiar y el llamado servicio de ‘cangureo’, fundamentales para el día a día de muchas familias melillenses.
Asimismo, se ha previsto un incremento de recursos para el área de Universidad, con el fin de hacer frente a los costes derivados de la creación de nuevas titulaciones y el crecimiento de la plantilla docente y administrativa. Se trata de una apuesta por la consolidación de una oferta académica competitiva, que permita a los jóvenes de la ciudad acceder a más opciones formativas sin necesidad de marcharse a la península.
Con estas medidas, el Gobierno de Melilla busca fortalecer tanto su estructura interna como su capacidad de respuesta ante nuevos desafíos. El aprendizaje forzado por el ciberataque de junio ha marcado un punto de inflexión en la política digital de la Ciudad Autónoma, que aspira a salir reforzada no solo en términos tecnológicos, sino también institucionales y sociales.








