La Consejería de Cultura ha acogido en la mañana de este miércoles la presentación oficial del nuevo Catálogo de Edificios Modernistas de la ciudad, un documento que actualiza, ordena y amplía la información patrimonial existente y que reúne un total de 755 fichas correspondientes a inmuebles y elementos arquitectónicos de relevancia histórica. El acto ha contado con la presencia del presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, y de la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, quien ha detallado el alcance de un trabajo que, según subrayó, ha ocupado al área de Patrimonio durante todo el pasado año.
La presentación supone un paso decisivo en la estrategia de protección y puesta en valor del patrimonio arquitectónico local, considerado una de las principales señas de identidad de Melilla. La consejera explicó que este nuevo catálogo no solo actualiza el documento existente desde principios de los años 2000, sino que incorpora nuevos elementos, amplía la información técnica y documental y abre la puerta a una gestión más rigurosa y coordinada entre áreas administrativas.
Un trabajo "muy exhaustivo"
Durante su intervención, Fadela Mohatar agradeció la presencia de los asistentes y recordó que el presidente ya había avanzado parte de este proyecto durante el acto simbólico de colocación de la primera piedra de la restauración del baluarte de San Pedro Alto. Sin embargo, quiso ahora ofrecer una explicación más detallada de un trabajo que calificó de “muy exhaustivo”.
“Estamos en disposición de decir que ya tenemos hecho el organigrama, el esquema, el catálogo de un total de 755 edificios que forman parte de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, además de otros elementos que también se han ido incorporando”, señaló.
La consejera recordó que la ciudad contaba con catálogos anteriores, siendo el último de relevancia el elaborado en torno a 2003. “Era necesario actualizar, reunir, poner en orden y, sobre todo, completar todo este catálogo de los edificios modernistas”, afirmó, destacando que la falta de actualización durante más de dos décadas hacía imprescindible una revisión profunda.
En este sentido, subrayó que la elaboración del nuevo documento ha estado dirigida por expertos en patrimonio y ha contado con la participación de documentalistas, arquitectos y distintos perfiles técnicos especializados. El trabajo ha implicado la revisión de archivos históricos de la ciudad, documentación administrativa, fotografías antiguas y actuales, planos originales y bases catastrales.
Información técnica, histórica y fotográfica
El nuevo catálogo reúne 755 fichas que incluyen tanto edificios ya incorporados en catálogos anteriores como otros que se han añadido en esta actualización. Cada ficha contiene información histórica, año de construcción, autoría cuando ha sido posible identificarla, planos y fotografías tanto antiguas como actuales.
Mohatar destacó que el trabajo no se ha limitado a compilar información previa, sino que se ha actualizado el estado de los inmuebles. “Los edificios han sufrido algunos deterioros, otros han cambiado; incluso cuestiones que podrían parecer banales, como los números o las calles, también era importante revisarlas”, explicó.
La actualización catastral ha permitido corregir datos y dotar al catálogo de mayor precisión técnica. Además, se han incorporado elementos que no figuraban anteriormente, ampliando así el alcance del documento.
Patrimonio defensivo y militar
Uno de los apartados que se ha visto reforzado es el relativo al patrimonio defensivo y militar, una dimensión esencial en la historia de Melilla. Aunque en catálogos anteriores ya figuraban algunos fuertes, el nuevo documento incorpora otros elementos relevantes vinculados a la tradición militar de la ciudad.
Como ejemplo, la consejera citó el cuartel de Ingenieros, cuya ficha incluye imágenes históricas que permiten conocer su evolución a lo largo del tiempo. “Si ustedes pinchan en el cuartel de Ingenieros, podrán encontrar imágenes históricas de ese emblemático cuartel”, explicó.
Asimismo, se han incluido fotografías de distintas épocas de elementos tan simbólicos como el portón de la Hípica, mostrando la transformación del entorno urbano a lo largo de décadas.
Recuperación del patrimonio industrial
El catálogo también amplía el foco hacia el patrimonio industrial, un ámbito que hasta ahora había recibido menor atención. Entre las novedades figura la incorporación de elementos vinculados al antiguo ferrocarril de las canteras, activo en los años 1904 y 1905.
En las fichas correspondientes pueden consultarse fotografías históricas que muestran el aspecto original del puente y otras infraestructuras ferroviarias, permitiendo comparar el estado actual con el pasado. “Es muy curioso ver los elementos que hemos introducido con fotos históricas del ferrocarril de las canteras”, apuntó Mohatar.
El cargadero del mineral, ya presente en catálogos anteriores, ha sido enriquecido con más planimetría y documentación gráfica. También se han incluido chimeneas industriales y el depósito de aguas conservado tras la recuperación de la antigua granja agrícola, hoy integrada en el parque Juan Carlos I.
Molduras de Enrique Nieto
Entre los materiales incorporados destacan trabajos técnicos de gran valor que hasta ahora no estaban digitalizados ni plenamente integrados en la gestión patrimonial. La consejera mencionó los levantamientos de fachadas realizados en colaboración con la Universidad Politécnica y el Instituto Gaudí de Barcelona durante la etapa de José Vallés al frente de la Fundación Melilla Ciudad Monumental.
Se trata de cerca de 100 levantamientos de fachadas de arquitectos modernistas que constituyen “verdaderas joyas” y que ahora forman parte de las fichas digitalizadas.
Asimismo, se ha integrado un catálogo específico de molduras del arquitecto modernista Enrique Nieto, elaborado junto a Antonio Bravo y la UNED. Este trabajo recoge estilos y valoraciones ornamentales que permiten comprender mejor la riqueza decorativa del modernismo melillense.
25 edificios de especial valor
Además de las 755 fichas generales, la Consejería ha desarrollado un segundo catálogo centrado en 25 edificios especialmente representativos. En estos casos, el estudio ha sido más profundo e incluye un análisis sociológico y una evaluación técnica del estado de conservación.
“Hemos hecho un segundo catálogo con 25 edificios muy representativos, de muchísimo valor”, explicó Mohatar. En estas fichas se analiza quién reside en el inmueble, si alberga actividad comercial y cuál es el grado de implicación en su conservación.
Desde el punto de vista técnico, se ha realizado una especie de “ITV del edificio”, un estudio arquitectónico que, sin llegar a profundizar en patologías estructurales, sí ofrece alertas y orientaciones sobre su nivel de protección y necesidades de intervención.
Además, se ha puesto especial énfasis en la protección de interiores:azulejos, barandillas, portones y vidrieras han sido documentados en estos inmuebles seleccionados.
Hacia un centenar de edificios estudiados en profundidad
La consejera avanzó que durante 2026 se ampliará este segundo nivel de estudio hasta alcanzar aproximadamente un centenar de edificios de gran valor patrimonial. El trabajo se realizará con fondos europeos y en el marco de un equipo interdisciplinar.
El análisis incluirá una revisión exhaustiva de archivos históricos, documentación de la comandancia y otros fondos documentales, así como fotografías de distintas épocas. “Hemos podido hacer una concatenación de la evolución del edificio, ver qué elementos se han perdido y saber qué es lo que tenemos que proteger”, explicó.
Una herramienta abierta y al servicio de la protección
Mohatar insistió en que el catálogo es una herramienta “flexible y abierta”. Aunque en una primera fase será un instrumento interno para la coordinación entre el área de Patrimonio de Cultura, la Consejería de Fomento y el área de Arquitectura, la intención es ponerlo a disposición de los interesados, respetando la normativa de protección de datos.
La finalidad última es reforzar la protección del patrimonio y ofrecer seguridad jurídica tanto a la Administración como a promotores y propietarios. “Queremos que el promotor o propietario pueda tener una foto fija, una visión clara y una argumentación para saber que tiene la obligación de proteger”, señaló.
La consejera reconoció que, pese al interés institucional por conservar el patrimonio, siempre existen casos aislados en los que se prioriza la rentabilidad económica. No obstante, subrayó que son los menos y que el objetivo no es expulsar a residentes del centro histórico, sino fomentar la conservación con apoyo y acompañamiento.
“Nuestro parque patrimonial es una de nuestras principales bazas. Estos instrumentos son fundamentales para que podamos protegerlo desde la Administración y también animar a los propietarios a que esa protección sea real”, concluyó.







