Siguen alzándose voces en apoyo a la eliminación del poblado de chabolas y a la vuelta de los inmigrantes al Centro de Estancia Temporal (CETI). Junto a las ya manifestadas por el Ejecutivo de la Ciudad y por la Delegación del Gobierno, que tras los incendios de la madrugada del sábado reincidía en este asunto, ayer fue la ONG Prodein quien se manifestaba a favor de esta postura.
Su presidente, José Palazón, apuntaba la conveniencia de suprimir las chabolas, pero eso sí, desde la “cautela”. Una condición que desde luego seguro tienen en cuenta quienes deben actuar al respecto porque, de lo contrario, ya lo habrían hecho hace tiempo.
Parece que ya sólo quedan por convencerse de esta medida los propios inquilinos de las infraviviendas, quienes reclaman, según testimonios hechos a Prodein, ciertas mejoras en el CETI . Entre ellas, facilitar la vida familiar en el centro que, supuestamente, ahora no tienen.
La alimentación también es otra de sus demandas, pues al parecer lo que desean es prepararse sus propios platos y por eso reclaman ser ellos los encargados de comprar estos productos.
Quizá sea conveniente recordar que se trata de un Centro de Estancia Temporal, a veces más largo de lo que realmente debiera, pero que pese a las críticas de algunos, también cuenta con muchas alabanzas, entre otras, las de los numerosos observadores –incluidos internacionales– que han pasado por esta instalación.







