Son excelentes. Juanjo y Belén se entregan en cuerpo, mente y alma a cada uno de sus alumnos y se vuelcan con colectivos que requieren de la danza para canalizar su enfermedad o incluso para afrontar la última etapa de la vida de forma más ágil, más proactiva y haciendo sentirte más jóvenes.
13 años son los que le avalan ya bajo el nombre de Bachakumbé y su única intención es sincronizar los movimientos del cuerpo con música. Les da igual el estilo: rock, pop, salsa, bachata, chachachá. Cuan sea, pero con el objetivo de que sus bailarines desconecten, se olviden, se rían y se evadan por dos horas de lo cotidiano. Y no lo harán tan mal cuando son ya cerca de 180 melillenses quienes se unen a esta gran familia.
Son humildes y apostaron por Melilla para hacer de la danza su forma de vida aunque, -comenta Juanjo mirando a Belén con cierta complicidad- los inicios los recuerden como si llevaran la L de conductor novato. Buzonearon con su publicidad toda Melilla, conocieron a todos los melillenses con sus puerta a puerta y, cuando ya tuvieron local, esperaron ansiosos en la puerta, para recibir a sus primeros clientes. Que por cierto, aún siguen aprendiendo. Tanto ellos con Bachakumbé como Bachakumbé con ellos.
Si aún no les conocéis o si les conocéis de oídas, que no os engañen los rumores… Aquí quien lleva la empresa es la pelirroja capaz convertir cualquier problema en un desafío, en un reto, Capaz de suavizar y alentar cuando las cosas no salen en tiempo. Aunque sea él quien lleve la voz cantante. Porque, en este mundo, ya se sabe que aunque controle el hombre la danza o los movimientos, es la mujer quien habla y seduce con sus movimientos y convence. Cuan abanico en manos de una moza.
Si aún no les conocéis, es interesante hablar directamente con ellos, pues su concepción de danza, -quizá sea por la madurez- no tiene límites, ni concepción humana. Están entregados a un proyecto que, aunque siendo prematuro, miman en cada clase. Tienen debilidad por los mayores, los de tercera edad y por los vulnerables. Con ellos se retroalimentar en una terapia que, por un lado u otro, salen enriquecidos.
La Consejería de Cultura y del Mayor junto a Susana Morillo, responsable de TEAMA tienen la culpa de que la familia se nutra de experiencias y de nuevas formas de hacer danza. Y Belén lo tiene claro.
Así que, ya no se habla de 180 inscritos, sino que hay media centena, por lo menos, de más. Y su propósito es llegar a todo lo máximo. Porque quieren, porque tienen espacio y porque han apostado por Melilla y sobretodo, porque la danza no requiere disciplina, ni saber siquiera bailar. Solo es primordial llevar la sonrisa a gala y disfrutar de esas dos horas.
Bachakumbé.
Bachakumbé está de aniversario y sin querer dar muchas pinceladas, asegura que: el padre de Juanjo ya está esbozando la decoración, la madre de Belén comprando zapatos de baile latino Y trajes de baile para todas. Obvio que a un módico precio; pero espectaculares. Y ellos ya casi tienen cerrado el elenco de bailarines de renombre -a nivel nacional- que ya han confirmado su asistencia. Parece ser que no han dudado en estar en este cumpleaños.
Lo importante aquí, -se adelanta Belén antes de que pueda hacer otra pregunta más- son ellos. Sus clientes/amigos/familia. A ellos se lo deben todo y esa es la sorpresa que se guardan y que no dirán hasta el próximo octubre.







