El pesimismo y el miedo se instalan entre los 30 inmigrantes que permanecen en Melilla después de conocer que sus compatriotas fueron devueltos a su país el pasado viernes.
Pesimismo y mucho miedo. Esos son los principales sentimientos del grupo de inmigrantes congoleños que permanece en la ciudad autónoma tras conocer que 54 de sus compañeros fueron repatriados el pasado viernes. La noticia la conocían el mismo sábado, cuando algunos de los trasladados a su país de origen se pusieron en contacto con los residentes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para alertarles sobre lo que había ocurrido.
Según detalló el máximo dirigente de Prodein, José Palazón, a El Faro, el viernes se reunió a todos los que habían salido previamente de Melilla en Madrid, tanto a los que se encontraban en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras como en el de Aluche, situado en la capital española, para más tarde trasladarlos en avión a la República Democrática del Congo.
Según pudo saber Palazón gracias a la llamada de uno de estos inmigrantes, al llegar a su país fueron conducidos a la cárcel de Kin Mazière, donde ingresan aquéllos que han cometido algún delito de clase política contra el régimen.
“Es un sitio del que sale en muy malas condiciones, siempre y cuando los presos sean liberados”, recalcó el dirigente de la asociación humanitaria, que se mostró muy pesimista con respecto a lo que pueda ocurrirle a estas personas.
En cuanto a los que quedan en Melilla, señaló que no saben qué hacer, que han quedado sumidos en un ‘shock’ tras conocer la noticia. Atrás han quedado años de espera para poder salir de Melilla y muchas noches de protesta frente a la Delegación del Gobierno para lograr su objetivo, que no era otro que el de llegar a la península para encontrar un trabajo con el que poder enviar unos euros a sus hogares.
“Están aterrorizados”, lamentó Palazón, quien insistió en que los congoleños esperan lo peor para sus compañeros y para ellos mismos. “Ni protestas, ni recogida de firmas. Están totalmente desanimados, congelados por el miedo”, afirmó.
Sin traslados esta semana
En cuanto a la Delegación del Gobierno, su Gabinete de Prensa señaló ayer a este periódico que para esta semana no hay previsión de que vayan a tener lugar nuevos traslados a la península. En cuanto a la repatriación de los congoleños, recordaron que cuando un inmigrante es ingresado en un CIE, donde su estancia está limitada por ley, se abre un proceso para regularizar su situación o devolverlo a su país de origen.
Así pues, lo que parecía un final feliz para este grupo se ha tornado de manera inesperado en la más absoluta tragedia, pues al ser devueltos a la República Democrática del Congo no sólo se enfrentan al fracaso de no haber logrado su objetivo, sino también a la justicia de su propio país, que determinará si son favorables o contrarios al Gobierno.
Finalmente, toda su lucha parece haber sido inútil, o por lo menos así lo sienten los que aún permanecen en Melilla, que auguran que su futuro será similar al de sus compañeros.
Con el objetivo de poder llegar y vivir en la península, el colectivo no dudó en mantener durante varias semanas una sentada permanente frente a la sede de la Delegación del Gobierno, así como en pedir firmas entre los melillenses para lograr su respaldo.
Su último movimiento fue el pasado jueves, cuando pidieron en Delegación información sobre cuándo serían trasladados a la península. En vista de lo ocurrido, su sueño parece haberse convertido en pesadilla sin previo aviso.








