En una ciudad como Melilla, diversa, compleja y rica en matices culturales y sociales, la educación se convierte en mucho más que una herramienta académica: es una vía hacia la integración, la autonomía personal y la esperanza. La visita reciente de los alumnos del CEPA Carmen Conde Abellón al Salón de Plenos de la Ciudad Autónoma no es solo una actividad didáctica, sino también un símbolo de lo que significa ofrecer oportunidades reales de inclusión educativa.
Esta mañana, la vicepresidenta primera del Salón de Plenos de la Ciudad Autónoma de Melilla, María José Aguilar, ha recibido a los alumnos del grupo 4ºA del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA) Carmen Conde Abellón. La visita se enmarca dentro de la Unidad Didáctica sobre la Historia del siglo XX en España, que actualmente abordan temas como la ‘Transición y el sistema democrático’.
La actividad ha permitido a los 28 estudiantes conocer de cerca el funcionamiento institucional de la Ciudad Autónoma y familiarizarse con el espacio donde se celebran los plenos. "Viene perfecto porque ahora vamos a ver en clase la Constitución del ‘78 y el Estatuto de Autonomía de Melilla. Quise que conocieran este salón y cómo se organizan los plenos, porque encaja perfectamente con los contenidos", explicó Amalia Sánchez, tutora del grupo y responsable del área de Ciencias Sociales del Centro.
Durante la visita, Aguilar ofreció una breve charla sobre la organización política de la ciudad y su sistema de gestión, acercando así la práctica institucional a los contenidos teóricos que los alumnos están aprendiendo en el aula.
Amalia Sánchez destacó el compromiso y la evolución de sus alumnos: “Están muy comprometidos, no faltan nunca. Muchos vienen desde primero de la ESO o desde enseñanzas iniciales, y hemos visto cómo han superado dificultades importantes, incluso algunos que no sabían leer ni escribir bien al inicio”., informa la profesora.
Nuevas oportunidades, nuevos retos
La mayoría del alumnado se encuentra en la recta final de su formación secundaria y ya piensan en el siguiente paso educativo. “Unos quieren hacer Bachillerato, otros un ciclo formativo. Les vamos a ayudar con la matrícula para que no pierdan el ritmo”, añadió la docente, visiblemente satisfecha con el progreso del grupo.
Sánchez subraya la motivación de estos estudiantes adultos, quienes asisten a clase por voluntad propia. “Nadie los obliga. Son mayores de edad y vienen porque quieren estudiar. Algunos nunca tuvieron la oportunidad, otros fueron rescatados del fracaso escolar. Esta es su segunda oportunidad. Y nunca es tarde para empezar”.
La actividad no solo sirvió para reforzar el aprendizaje del aula, sino también como una experiencia significativa que conecta la educación con la realidad institucional de la ciudad, motivando aún más a los alumnos a seguir formándose.
Y es que muchos de estos jóvenes no siguieron el camino académico tradicional. Algunos abandonaron los estudios prematuramente, otros jamás tuvieron la oportunidad de empezarlos. Hoy, gracias al compromiso de Centros como el CEPA, vuelven a creer en su futuro. Vuelven a las aulas con la convicción de que no todo está perdido, de que siempre es posible volver a empezar.
La educación de personas adultas representa, en este contexto, un espacio inclusivo donde se respetan los ritmos, las trayectorias y las circunstancias personales. Pero, sobre todo, es un lugar que acoge y empodera. Un sitio donde el aprendizaje no solo es una meta, sino un proceso de transformación individual y colectiva.
Lo que se está construyendo en Melilla con este tipo de iniciativas no es sólo conocimiento, sino ciudadanía. Cada joven que decide volver a estudiar está apostando por su dignidad, por su libertad, por una vida mejor. Y cada profesional educativo que los acompaña está sembrando futuro en una tierra que necesita referentes de superación, esfuerzo y esperanza.
Porque la inclusión no se logra con discursos, sino con acciones concretas. Y abrir las puertas del aula —y del Salón de Plenos— a quienes quieren cambiar su historia es, sin duda, una de las más valiosas.








El Centro se llama CEPA Carmen Conde Abellán, con a. Es el nombre de la primera mujer que entro en la Real Academia de la Lengua.