José Manuel Vidal analiza el impacto que tuvo el hundimiento en las normas de seguridad marítima internacionales. En la noche de hoy, hace 101 años el mayor buque de la historia hasta 1912, el Titanic, se hundió en las frías aguas del Atlántico norte, donde perecieron más de 1.500 personas. En recuerdo de una “tragedia que permanece en la mente de todos”, el profesor melillense José Manuel Vidal ofreció en la tarde de ayer una conferencia sobre los enigmas que hoy aún perduran en torno a un hecho histórico en la sede de la Asociación de Estudios Melillenses (AEM) en Melilla La Vieja.
Mientras fuera de los muros de la ciudadela se celebraba la I Carrera Africana de La Legión en Melilla, muchos melillenses se acercaron al Pueblo para vivir nuevamente la magia enigmática de un buque, cuyos restos descansan y “nos hablan desde su tumba”.
“El Titanic significa lujo y tragedia, pero también inmigración. Fue parte del fenómeno migratorio de finales del siglo XIX y principios del XX en el que muchos ciudadanos europeos emigraban a América en busca de una vida mejor”, comenzó Vidal su ponencia.
A nadie se le escapa que el hundimiento del Titanic supuso un golpe en el orgullo del ser humano y así lo puso de relieve Vidal. “El buque se construyó con el espíritu de esa civilización que controlaba la naturaleza”. Ciertamente, en las últimas décadas antes de que el Titanic zarpara de Southampton (Inglaterra) se habían hecho grandes descubrimientos y avances científicos. “Parecía que el hombre lo dominaba todo y la naturaleza nos puso en nuestro sitio con esta tragedia”, agregó el conferenciante.
Las ‘positivas’ consecuencias
Fueron diversos los factores que se dieron en el hundimiento, en una fatídica noche del 14 de abril de 1912. Desde los factores humanos hasta los climatológicos, fueron determinantes en el fatal desenlace. “Un buque de lujo, para los que podían pagárselo, todo era placentero. Había un mar tranquilo como nunca se había visto en el Atlántico norte, pero se cruzaron en el camino con un iceberg que rompió el casco y desencadenó la tragedia”, indicó Vidal.
El hundimiento del Titanic no ha sido el naufragio más importante de la historia, pero sí el que más misterio y enigmas ha generado a lo largo de cien años. Sin embargo, para Vidal, lo más importante son las consecuencias que tuvo el sonado naufragio. En especial, a las reformas que se hicieron en los reglamentos marítimos internacionales. “Se puso de relieve que los buques crecían en tamaño y pasaje, pero la reglamentación global no se estaba ajustando a la seguridad que se exigía. Es lo bueno, por decirlo de alguna manera, que tuvo esta tragedia”, argumentó.
Estado actual
Para finalizar la conferencia, Vidal mostró a los asistentes algunas de las últimas fotografías tomadas al Titanic en el fondo del océano. El 1 de septiembre de 1985, Robert Ballard y Jean-Louis Michel localizaron los restos del buque a 3.800 metros de profundidad. A medida que la tecnología ha ido avanzando se han realizado varias inmersiones. Las fotografías muestran, según Vidal, a “un cadáver en muy avanzado estado de descomposición”. Por lo que reflotar el Titanic es técnicamente imposible, una utopía.
Quizá ello ha aumentado la leyenda del buque que 101 años después sigue dando qué hablar. El multimillonario australiano Clive Palmer está determinado en construir una réplica del buque con la tecnología moderna.








