El Teatro Kursaal – Fernando Arrabal acogerá los días 7 y 8 de marzo Dibulandia 2: La Rebelión del Inframundo, la nueva propuesta escrita y dirigida por María Mendoza que da continuidad al espectáculo familiar estrenado en la ciudad el pasado año. Esta segunda entrega nace, según explica su creadora, de la necesidad de dar mayor peso a los antagonistas de la historia y reforzar la dimensión teatral del montaje.
“Esta obra nace de Dibulandia 1, que es un proyecto que ya se ha representado dos veces, y yo tenía el sentimiento de que no le había dado mucho protagonismo a los villanos”, señala Mendoza. De ahí surge una trama en la que “los villanos ahora tengan un papel mucho más importante y protagonista” y en la que, como añade, “no se lo pongan tan fácil” a los personajes principales.
La historia vuelve a situar en el centro al payaso Sarapín, encargado de custodiar el libro que reúne los cuentos y sus enseñanzas. En esta ocasión, el equilibrio de Dibulandia se ve amenazado y los villanos irrumpen con más fuerza en escena.
Fiebre por las entradas
La respuesta del público ha vuelto a ser notable. María Mendoza reconoce que no puede “quejarse de la venta de entradas de ninguna de las ediciones”, aunque admite que en esta ocasión la demanda ha sido especialmente intensa.
“Se ha creado como una fiebre de Dibulandia y cada vez va a más”, afirma. Según explica, la venta online llegó incluso a bloquearse temporalmente debido al alto número de usuarios que intentaban acceder al mismo tiempo. Las funciones tendrán lugar el sábado 7 de marzo a las 17.00 y 20.00 horas y el domingo 8 a las 12.00 y 18.00 horas.
Una escenografía más oscura
Si en la primera edición predominaba una estética más luminosa, en esta segunda parte la escenografía experimenta un giro. “La primera edición tenía una escenografía más clarita, más enfocada a todo lo bueno, y ahora es todo lo contrario”, explica la directora. Mendoza insiste en que habrá “momentos puntuales que la gente no se va a esperar para nada” y anima al público a asistir porque “no se va a quedar nadie indiferente con Dibulandia”.
Aunque el espectáculo está concebido para todos los públicos, la autora matiza que no está exclusivamente orientado al público infantil. “La trama y todo, los adultos la entienden más incluso que los niños”, afirma. Los más pequeños, añade, “se van a sorprender a nivel escenografía”, mientras que los mayores podrán identificar referencias y mensajes que conectan con su propia experiencia.
En esta ocasión, el formato evoluciona hacia un musical estructurado de principio a fin. “La otra vez era más enfocado como un concierto en el que tenía alguna representación teatral; esta vez es un musical como tal, hay una historia de principio a fin”, detalla. Algunas canciones han sido adaptadas para integrarse mejor en la trama, aunque siguen siendo reconocibles para el público.
Nuevas incorporaciones
Sarapín continúa como hilo conductor de la historia, encargado de custodiar el libro de Dibulandia y de preservar sus enseñanzas. A él se suman nuevos intérpretes que no participaron en la primera edición, como Alejandra Acedo, Mabel Romero y Gonzalo Carmona, junto a otros nombres que repiten en el elenco.
El montaje cuenta además con un ballet encabezado por Noe Mata, un equipo de ocho músicos en directo y la participación de alumnas de la escuela de canto de la propia Mendoza, que asumirán parte de los coros.
La dirección musical corre a cargo de Riduan Moh y Juan Mimún, mientras que la escenografía está coordinada por Jesús Mendoza. “Somos un equipo que cada uno nos estamos dedicando a una cosa”, señala la directora, quien supervisa el resultado final del espectáculo.
María Mendoza asume además varios roles en la producción. “Yo soy la directora, la persona que ha escrito la obra, también hago de actriz, de cantante”, explica. En esta ocasión, interpreta a uno de los personajes del lado oscuro de la historia, ejerciendo como hilo conductor “por la parte mala”.
Mensaje y proyección local
Más allá de la trama, el espectáculo busca trasladar varios mensajes. Por un lado, la directora subraya que en la ciudad “tenemos a mucha gente muy válida para hacer cosas de gran nivel, de primer nivel”.
Por otro lado, el objetivo es ofrecer al público un espacio de evasión. “Queremos sacar un poquito de la rutina a toda la gente, que entren en un mundo de ilusión y de fantasía y que puedan olvidarse por un ratito de todos esos problemas que tenemos día a día”, afirma. También aspira a que los asistentes conecten con “su niño interior” y recuerden historias y valores presentes en los cuentos tradicionales.
Con una producción ampliada y una trama que refuerza el peso de los villanos, Dibulandia 2: La Rebelión del Inframundo regresa al Kursaal consolidando un proyecto que, tras su primera edición, ha logrado generar expectación entre el público melillense.








