Pitu, quien hasta hace escasas semanas militaba en las filas del Melilla, fue decisivo en el inicio de la segunda parte al anotar el definitivo 2-1 con el que cortó la racha positiva de resultados del cuadro melillense. A pesar de empatar antes del descanso gracias al gol de Quindimil, los pupilos de Javi Motos, que volvieron a perder tras encadenar seis partidos seguidos sumando, no encontraron la vía adecuada para responder a la diana del extremo valenciano.
Con una línea defensiva de cinco integrantes, el Melilla se atrevió a defender hacia delante con la idea de recuperar la pelota en campo contrario. Muy pronto, los pupilos de Javi Motos lanzaron un rápido contragolpe en el que Robles, llegando como carrilero hasta la altura del área, envió un centro en carrera hacia la posición de Chavarría. El remate de cabeza del delantero argentino, a quien la pelota se le quedó encima, se marchó por arriba del larguero.
La Minera, que en su feudo de pequeñas dimensiones acumula números de playoff, replicó con fuerza a la primera ocasión del Melilla. Franganillo, dispuesto a firmar su cuarta portería a cero consecutiva, realizó una excelsa intervención a ras de suelo e impidió que Macías, a la salida de una jugada de estrategia, anotase el primer tanto de la mañana. Igualmente, el guardameta madrileño supo blocar el remate de cabeza de Mirapeix.
Sin embargo, en pocos minutos Franganillo dejó de ser el héroe del conjunto azulino y se convirtió en villano. Escorado a la banda derecha y más próximo a la línea divisoria de los dos campos que al área visitante, Omar no dudó en ejecutar un disparo de larga distancia que se convirtió en el 1-0 antes de cumplirse la primera media hora de juego. Ni mucho menos el guardameta madrileño se encontraba adelantado, sino que estaba esperando un centro al lado alejado y acabó siendo batido por el otro costado de la portería que había dejado totalmente descubierto.
Cuando todo parecía decantado para que la primera parte concluyese con el 1-0, el Melilla, frente a la falta de fluidez en el juego a ras de césped, fue capaz de sacar tajada del balón parado para devolver la igualdad al marcador antes del descanso. Ante el córner botado por Abreu desde el perfil izquierdo, Quindimil, quien de esta manera anotó su primer gol del curso, se impulsó para llevar a cabo un poderoso salto aéreo y, mediante el remate de cabeza ajustado al palo izquierdo, batir de forma inapelable a Álex Lázaro.
Nada más arrancar el segundo tiempo, todo lo bueno construido por el Melilla en el epílogo del primer acto se vino abajo. El destino quiso que fuera Pitu, desvinculado de la entidad azulina a finales de noviembre, quien obligara a los pupilos de Javi Motos a volver a remar a contracorriente. Tras formar un dos contra uno por la banda izquierda en el que habilitó el centro de Macías, el atacante valenciano atacó la frontal del área pequeña para cazar el pase de cara de Rubén Mesa y batir a media altura a Franganillo.
Ante un nuevo córner botado desde el perfil izquierdo, Quindimil trató de repetir la fórmula exitosa del primer tanto, pero esta vez, con la lección aprendida en los defensores de la Minera, el cabezazo del central coruñés se marchó alto. También a balón parado, aunque en esta oportunidad a través de la falta lateral ejecutada por Abreu, Segura, inspirado en las últimas jornadas de cara al gol, estuvo cerca de volver a ver portería. Sin embargo, la peinada de cabeza del mediocentro almeriense se fue rozando el palo.
En el tramo final del encuentro, Javi Motos renunció a uno de los tres centrales y sumó dos atacantes más al dibujo del cuadro azulino con los ingresos de Claverías y Abdelah. El mayor número de efectivos en la parcela ofensiva no se vio traducido en la producción de ocasiones, pues el Melilla, incluso disputando los compases finales con un jugador más debido a la expulsión de Manu Galán, apenas generó peligro. Un último envío a balón parado de Claverías no localizó por escasos centímetros un rematador amigo y de esta manera se certificó la nueva derrota a domicilio del cuadro unionista.









No hay equipo ni entrenador para salir de la situación. Dimisión del Presidente y la Directiva.
¡Váyase Sr. Rincón!