El melillense, socio fundador de la Asociación de Gays, Transexuales y Bisexuales de la ciudad, es el nuevo presidente de la entidad. Apuesta por seguir trabajando en la misma línea que hasta ahora.
La asociación de gays, transexuales y lesbianas de Melilla (Amelga) ha elegido este fin de semana a su nuevo presidente, Rafael Robles. Este melillense, socio fundador de Amlega en 2005 y secretario de Educación del PSOE local, encara esta nueva etapa al frente de la entidad con ilusión, pero siendo consciente de que tiene mucho trabajo por delante. “Se ha avanzado mucho en los derechos del colectivo, pero aún queda un largo camino por andar”, asegura. La elección se produjo en la asamblea ordinaria, en la que también se hizo balance del anterior presidente, Antonio Belmonte, aprobando su informe de gestión de los últimos 2 años
–¿Qué proyectos tiene para esta nueva etapa?
– Mi objetivo es trabajar en la misma línea que lo hemos hecho hasta ahora. El ámbito educativo seguirá siendo una de nuestras prioridades. Sabemos que para los más jóvenes es complicado enfrentarse al hecho de reconocer su homosexualidad. Por esta razón apostamos por programas de educación en la diversidad afectivo-sexual y de prevención. Además, también queremos conseguir que la gente joven se acerque más a la asociación, que sepan que cuentan con un lugar en el que pueden recibir información y orientación. Paralelamente, continuaremos organizando actividades como el Día del Orgullo y conmemorando fechas tan importantes como el Día de la Lucha contra la Homofobia.
–¿Cómo ha evolucionado la asociación en estos años?
– Nacimos siendo sólo 4 socios, los fundadores, y ahora contamos con más de 50, entre los que hay muchos heterosexuales. De hecho, en los inicios fueron muchas mujeres heterosexuales las que apoyaron nuestro proyecto. Ahora hay más gays y lesbianas, y nuestro objetivo es conseguir que entren a formar parte de la entidad transexuales y bisexuales, unos colectivos que en Melilla aún son minoritarios y sufren discriminación, en muchas ocasiones, incluso por parte de los homosexuales.
–¿Cree que es importante la función de Amlega?
–Sí, indiscutiblemente es necesario. Es cierto que se han conseguido una igualdad de derecho, pero esto no se traduce siempre en una igualdad real. Los estudios con los que contamos demuestran que sigue habiendo un alto porcentaje de discriminación, especialmente entre los más jóvenes. Aún hoy se dan casos de homofobia en el ámbito laboral o en el educativo. Nosotros estamos aquí para que esto cambie.
–¿En Melilla es más difícil que en otros sitios ‘salir del armario’?
–En Melilla, como en otras ciudades pequeñas, es complicado reconocer que eres homosexual. Además, hay que tener en cuenta que la diversidad cultural también marca diferencias en comparación con otros lugares. En algunas culturas es más complicado que en otras dar el paso de reconocer su orientación sexual. Por eso tenemos que trabajar siendo consciente de cuál es el entorno en el que nos encontramos.
–Es melillense y homosexual. ¿Le costó reconocer su condición?
–Yo conté con el apoyo de mi familia y mi entorno cuando ‘salí del armario’, pero tengo que reconocer que fue un paso muy difícil de dar. En un sitio tan pequeño como Melilla resulta muy complicado reconocer ante la sociedad que eres homosexual. Por eso creo que es importante el trabajo que se realiza desde nuestra asociación, para que especialmente los más jóvenes no sientan que están solos.
¿Qué consultas busca la gente que se acerca a Amlega?
–Hay casos distintos. Por un lado, hay gente que llega a nosotros porque al reconocer su condición se encuentra con el rechazo de su familia y su entorno. Nosotros le orientamos sobre a dónde puede acudir a pedir ayuda. También hemos ayudado a familias con hijos transexuales que no saben cómo afrontar la situación. Asimismo, hemos detectado varios casos de ciudadanos de países africanos que llegan pidiendo asilo a nuestro país porque han sido perseguidos o incluso condenados por su orientación sexual. En cualquiera de las situaciones, nuestra labor es fundamentalmente orientarles, porque contamos con pocos recursos. Lo que hacemos es derivarlos a las entidades competentes y ofrecerles apoyo dentro de nuestras posibilidades.








