Fuentes de los servicios de inteligencia española han asegurado a El Faro de Melilla que sí existieron informes que alertaban al Gobierno de Pedro Sánchez sobre la crisis migratoria que se avecinaba en las ciudades autónomas, desmintiendo así las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien afirmó hace unos días que no hubo "informe, ni aviso, ni publicación" alguna al respecto.
El titular de Interior compareció el pasado martes ante los medios para defender la gestión de la crisis migratoria, que ha elevado la cifra oficial de entradas en Ceuta hasta las 72.000 personas. En esa rueda de prensa, Marlaska sostuvo que si hubiera existido "alguna posibilidad" de que algo así pudiera pasar, aunque fuera en una magnitud menor a la registrada en 2021, se habría tenido conocimiento en "las más altas instancias". "Creo que con eso lo digo todo", remachó el ministro, que trasladó su confianza en el trabajo de los servicios de inteligencia y descartó cualquier cese en el organismo.
Frente a esa versión, las fuentes consultadas por este periódico son tajantes: los avisos existieron y llegaron con margen suficiente como para haber adoptado medidas de protección en las fronteras. Según relatan, "nadie parece que leyó" el contenido de aquellos informes, una circunstancia que, de confirmarse, pondría en entredicho no solo el relato oficial sobre el desconocimiento de lo que se avecinaba, sino también la diligencia del Estado a la hora de proteger las fronteras exteriores de la Unión Europea y la soberanía nacional sobre territorio español.
Los miembros del Centro Nacional de Inteligencia consultados aprovecharon también para denunciar la progresiva politización de los servicios de inteligencia en los últimos años, un fenómeno que, según explican, ha empujado a numerosos efectivos a abandonar la institución. Las vacantes generadas, añaden, están siendo cubiertas con familiares y allegados de los cuadros directivos, ante la inexistencia de oposiciones públicas que permitan a cualquier ciudadano optar a esas plazas.
Preguntadas sobre las diferencias en el comportamiento de la policía marroquí entre Ceuta y Melilla (con apatía en la primera frente a una actuación más contenedora en la segunda), las fuentes reconocen que las razones son difusas. Apuntan a la distinta configuración geográfica de ambas fronteras, pero también a intereses económicos internacionales, mucho más acentuados en Melilla por las inversiones realizadas en el puerto de Nador que en Ceuta. En cualquier caso, subrayan que se trata de una cuestión que todavía debe analizarse con mayor profundidad.
Un elemento común entre ambas ciudades, según detallan, es el fuerte incremento de las entradas a nado en las semanas previas al desenlace de la crisis. En el caso de Melilla, los intentos abortados por la guardia civil pasaron de 3 o 4 diarios antes de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente a entre 30 y 40 al día, la mayoría de ellos frustrados por la propia actuación de la policía marroquí en el mar.
La versión del CNI contrasta abiertamente con el relato que Marlaska trasladó también en su comparecencia sobre el origen de la avalancha, que atribuyó a una operación "orquestada por el conjunto de mafias" que trafican con personas aprovechando "una lectura interesada" de la sentencia del Supremo. El ministro evitó, además, exigir explicaciones a Marruecos por la presunta laxitud de sus autoridades, a diferencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y se limitó a destacar la colaboración del país vecino en las devoluciones, que cifró en 70.000 personas.
Marlaska defendió igualmente el trato dado a los menores extranjeros afectados por las expulsiones forzadas que están ejecutando los efectivos militares desplegados en la zona, un extremo documentado por enviados de medios nacionales. El ministro se limitó a afirmar que "en España se respetan los derechos fundamentales de los menores y de los mayores" y que ese principio "está fuera de discusión".
La comparecencia se produjo tras una reunión telemática de unas tres horas con sus homólogos europeos, convocada con carácter urgente por la crisis migratoria. Según Marlaska, el encuentro se desarrolló en "tono constructivo" a pesar de las críticas formuladas por 22 países, encabezados por Italia y Dinamarca, hacia la política migratoria española. El ministro aseguró que en esa cita se reconoció "el trabajo extraordinario y la respuesta eficaz e inmediata" de las autoridades españolas, además de la colaboración de Marruecos para "evitar cualquier tragedia humana" en el proceso de retorno de los extranjeros que cruzaron la frontera de forma irregular.








