La joya, para ella, es versátil, una obra de arte en miniatura con la que sentirse a gusto. "Me gusta ser la modista de alta costura de la persona que me viene a consultar. No compro muestrarios de fabricantes ni tengo colecciones personales. Prefiero dejar el campo abierto a posibilidades en lugar de ceñir lo que quiere el cliente a lo que tengo en muestrario". Así se define Karen Alonso Boyadjieff para El Faro de Melilla. Estudió en el Gemological Institute of America en Los Ángeles, con 18 años. Se enamoró de las piedras y de ese mundo maravilloso de belleza. Posee sentido común para empatizar con la persona que tiene enfrente y, desde ahí, plantear algo que tenga sentido.
-¿Cómo encaja la joyería en la vida actual y moderna tan desenfadada a la hora de vestir?
-Hasta hace relativamente poco tiempo, el término joyería definía exclusivamente las monturas en oro de 18 Kts, platino o plata de ley con piedras conocidas, como el diamante, el rubí, zafiro o esmeralda, perlas, coral, turquesa, el topacio o la aguamarina. Infinidad de otras piedras de color, como las alexandritas, granates, espinelas, turmalinas, diamantes de color, zafiros fancy, ópalos, jadeítas o cuarzos prácticamente no se veían. La formación de gemología ha abierto el campo a muchas otras piedras de gran calidad, belleza singular y formas nuevas en el tallado de la piedra, aspecto fundamental para que una joya sea diferente y especial. La enorme industria de bisutería y su bajo precio han democratizado la joya como complemento indispensable a la hora de vestir, ya sea en eventos especiales o en el día a día.
-¿Qué valorar hoy día sobre una joya?
-Soy una firme convencida de que una joya tiene que tener una manufactura impecable y hacerte feliz, sumando momentos vitales. Al final, te encariñas con lo bueno, lo que está bien hecho. Te voy a poner dos ejemplos: Tienes una sortija de oro blanco con 5 brillantes montados en garras, pero se gira en tu dedo, porque las falanges del dedo son más anchas que donde va a reposar la sortija. O la forma en que están repasadas las patas de los engastes no está perfectamente pulida y te haces una carrera en la media o un roto en el jersey.
Por muy buenos ingredientes que tenga la joya, sin un buen terminado, no la vas a usar e incluso dejarás de usarla. Pasa lo mismo con un traje bien adaptado a tu cuerpo, hecho a tu medida, con costuras que no se abren. No hay una piedra igual a otra, de la misma manera que no hay una persona igual a otra.
-¿Qué tipo de joyas son las más apreciadas?
-Las que te pones y utilizas en tu día a día más a menudo (se ríe). Es muy triste tener joyas que no te pones y las ves ahí, en un estuche cerrado, porque no te aportan. Dicho esto, creo que las joyas son obras de arte en miniatura. No puedes llevar un tapiz o tu casa a cuestas como reflejo de tu estilo de vida. La joya es versátil, una escultura, un cuadro personal con la que te sientes a gusto.
-¿Cuál es su trabajo en el mundo de la joyería, en qué está especializada y qué le diferencia de los demás?
-No creo diferenciarme de enormes profesionales que hay en todo el sector.
Mi trabajo consiste principalmente en conocer la necesidad de la persona. ¿Qué tiene en su joyero ya? ¿Por qué tiene ganas de una pieza nueva? ¿Qué presupuesto tiene? ¿Qué idea tiene? ¿A qué se debe la necesidad de adquirir una joya nueva? ¿Es un regalo por un acontecimiento memorable o es una necesidad de completar el joyero? etc.
Las personas evolucionamos y lo que te encantaba con veinticinco años ya no encaja contigo, con tu forma de ser y vivir. Posteriormente, presento opciones en función de estas preguntas y alguna más. Me gusta ser la modista de alta costura de la persona que me viene a consultar. No compro muestrarios de fabricantes ni tengo colecciones personales. Prefiero dejar el campo abierto a posibilidades en lugar de ceñir lo que quiere el cliente a lo que tengo en muestrario.
-¿Qué sería lo más difícil que ha hecho?
-Se me ocurren tres que fueron muy especiales, por el tiempo que tardamos en ejecutarlos y el elemento de pieza única. Una amiga del Gemological Institute of America me encargó un rosario de amatistas para un cliente muy particular, por ser Rey de su país.
Unos amigos de mis tíos tenían una pulsera de esmeraldas que había pertenecido a María Antonieta. Las esmeraldas eran gigantes y las dos laterales estaban en los cantos de la muñeca. Tenían dos hijos varones y querían poder repartir equitativamente esa pieza. El hecho de que tuviera historia y fuera antiguo, ese valor no les importaba. Lo que querían era que no hubiera conflicto a la hora de la herencia. Hicimos unos pendientes y una pulsera que también podía usarse como tiara. Fue muy complejo porque hubo que imitar la manufactura de entonces y encontrar los diamantes correctos para completar ambas piezas. Tenían un color, tamaño y talla muy comunes en la época pero que hoy en día no existen prácticamente (antiguamente, los diamantes se tallaban con menos facetas, o las culatas de las piedras no eran homogéneas, por ejemplo).
-¿Cuáles son las transformaciones de joyas o creación de joyas que te suelen pedir?
-El oro ha subido mucho de valor y compensa fundirlo para rehacer algo más ponible con el estilo de vida personal. Las compraventas de oro desdeñan las hechuras o piedras y el valor que dan es irrisorio.
-¿Cómo se puede ser competitivo en precio siempre no descuidando la calidad?
-Es esencial en el mundo del lujo o artículos “no necesarios” que la calidad sea impecable. Los atajos nunca son buenos. Hay piedras excepcionales y hay piedras que son del montón. En todas las piedras hay muchos tipos de calidades y lo que es malo, es malo, aunque sea zafiro azul.
-¿Le han pedido formación sobre como identificar una buena joya?
-El trabajo de cualquier profesional necesita una formación constante y la experiencia va sumando kilómetros de vuelo (ríe). El movimiento se demuestra andando y sumando trabajos. Hay muchas imitaciones, sintéticos, hechuras y hay que educar en las diferencias.
-¿Qué consejos en general puedes dar sobre como lucir una joya?
-El ser humano tiene dos áreas del cuerpo que crecen siempre: las orejas y la nariz. Los cuerpos cambian, los estilos vitales también. Una chica joven está ideal con un montón de gargantillas largas y cortas, combinando joyería con bisutería y una dormilona sencilla en las orejas. La mujer más adulta necesita traer luz a sus orejas, con pendientes más grandes, collares más cortos que aporten luz al cuello y escote. Una mujer operada de pechos no puede llevar un sautoir de perlas porque inevitablemente se va a ir el collar a uno de los dos pechos, por no mencionar que perdemos cintura y la parte superior del cuerpo hasta la cadera parece más corta. En el caso de los hombres, desde siempre llevaban joyas. Solo llegó el mercado de la joyería específica para mujeres con la revolución industrial porque era una forma en la que el hombre regalaba a la mujer un escaparate de su éxito empresarial. Todo eso ha cambiado mucho y es hora de que se atrevan con algo más que un reloj o gemelos. El hombre puede llevar joyas también, todo depende del estilo de cada uno. Un broche en un hombre abre infinitas posibilidades.
-¿Hay edades para lucir según qué tipo de joya?
-Depende de la persona, pero no recomiendo los pendientes de perlas de la primera comunión en mujeres de más de treinta años. Quedan pequeños. Más que edades, hablaría de estilos de vida. Por ejemplo, si trabajas todo el día al teléfono, unos pendientes voluminosos son muy incómodos y aunque trabajes con auriculares, puedes perder un pendiente en un momento dado.
-¿Cómo te vino la inspiración y el conocimiento?
-Heredaba trajes de mi tío o ropa de mi tía y tenía una costurera que me hacía a medida faldas preciosas o trajes de chaqueta con trajes de caballero. Eso sí, las telas eran buenísimas. Me gusta mucho la arquitectura, la armonía en ser consecuente con lo que se tiene y lo que no se tiene, la belleza del campo o una decoración personal. Camino y observo mucho, y leo sobre todo tipo de temas, porque tengo una curiosidad infinita. Un diseño siempre es armonía, y en joyería son milímetros de diferencia entre una pieza maravillosa y una pieza del montón. Con el conocimiento, se abren puertas a la creatividad.









Interesantísimo! Muy buena entrevista.