En los días previos al Jueves y Viernes Santo, la Hermandad de la Soledad se encuentra inmersa en los últimos preparativos de los elementos que forman parte del cortejo cofrade. En comparación a otras épocas marcadas por la falta de medios y recursos, este proceso, en el momento actual, resulta hasta casi liviano.
“Ayer hicimos el traslado del trono, que es otra de las ventajas que a lo largo del tiempo hemos conseguido, poder tener nuestros tronos dentro de nuestra demarcación, dentro de la parroquia, en un salón al lado. Claro, eso favorece la posibilidad de tenerlos a punto siempre, de estar pendientes”, comenta Kiko Calderón, hermano mayor de la Soledad.
Las camareras de la cofradía ya han cumplido con su parte, de manera que la Virgen “está en todo su esplendor”. Esta Semana Santa, llevará el manto rehabilitado que lució en la procesión extraordinaria del pasado mes de octubre, y una saya nueva. Lo siguiente será el montaje de flores en la mañana del Viernes Santo.
“Son esos 364 días del año que estás esperando a ese 365”, día de la salida procesional, “eclosión entusiasta”, “fervor cofrade” que se transmite a través de los hombres de trono, del anonimato de la túnica o del “penitente de acera que está esperándola”. Son momentos muy emotivos e importantes.
Estación de penitencia
El Cristo de la Paz procesiona el Jueves Santo, y Kiko Calderón cree que su camino estará iluminado por la luna nueva de aquella madrugada. Este trono, por sus dimensiones, no puede efectuar su salida desde la parroquia del Sagrado Corazón; lo hace a escasos metros del templo. La imagen va acompañada de la Banda de Música ‘Ciudad de Melilla’.
La procesión sale a las 20.30 horas y se dirige hacia la Plaza Menéndez Pelayo en dirección Ejército Español, Cervantes y Avenida Juan Carlos I, Rey sobre las 21.00 horas. Media hora más tarde, llega a Tribuna, y ya avanza hacia Avenida Castelar, calle López Moreno y la Plaza Menéndez Pelayo de nuevo para recogerse sobre las 22.15 horas.
Por su parte, la Virgen de la Soledad sale el Viernes Santo a las 23.00 horas del Sagrado Corazón y cruza la Plaza Menéndez Pelayo y la calle López Moreno. Esta vez, no subirá las escaleras de acceso a la calle Cánovas por motivos de seguridad dado el mal estado del edificio colindante. Una vez acceda a Cánovas del Castillo, se meterá por la calle Murcia hasta su callejón.
Una vez allí, sobre la una de la madrugada, “todo el mundo tendrá la posibilidad de cogerla nuevamente un rato en el trono y ponerle un clavel”. Es un momento “extraordinario y maravilloso” en el recorrido que transcurre con las luces apagadas. La hermandad ha preparado cinco mil velas para iluminar el camino de la Virgen.
Del callejón va hacia Padre Lerchundi y entra ya en Carrera Oficial. Alcanzará Tribuna en torno a las 00.30 horas; justo después, tendrá lugar el acto de desagravio. Se trata de un acto íntimo dirigido por una persona cercana a la hermandad. “Es una oración en nombre de todos, un pedir perdón, agradecer, rezar, soñar con ella, vivir con ella”, resalta Calderón.
El hermano mayor solo ha podido desvelar que, este año, la tarea se ha encomendado a una mujer joven que, asegura, lo hará maravillosamente bien. Continúan con esa apuesta firme por las nuevas generaciones, puesto que “ellos son la verdadera historia de continuidad”.
Cofradía de la Soledad
Una vez finalice la Semana Santa, la hermandad iniciará el proceso electoral a nivel interno para designar una nueva Junta de Gobierno. El hermano mayor actual aceptó una prórroga de un año debido a la celebración del 75 aniversario de la cofradía. Por el momento, no se sabe mucho más sobre este asunto.
Sí se espera que el próximo hermano mayor sea una persona que reúna veteranía y juventud en su mandato. Kiko Calderón ha aclarado, igualmente, “que la juventud está muy metida desde hace ya muchísimos años dentro de la dirección, por así decirlo, de la Junta de Gobierno de la cofradía”.
En la década de los 80, la Cofradía de la Soledad tuvo un papel central a la hora de redefinir la Semana Santa melillense, y el pasado año, se repitieron los actos de celebración y confraternización por su 75 aniversario. El año arrancó con una misa solemne que contó con una reproducción exacta del primer altar de la cofradía en 1951.
Todas las cofradías de Melilla participaron en el aniversario. El vicario episcopal Eduardo Resa, director espiritual de la Soledad, hizo posible que la hermandad disfrutase de un trimestre completo de formación cofrade. Además, pudieron viajar a Roma con motivo del Jubileo de la Esperanza, donde estrecharon lazos con la Esperanza de Málaga.
Fue justo cuando el Papa Francisco falleció, por lo que tuvieron la oportunidad de asistir en el Vaticano a la misa inaugural del pontificado del Papa León XIV. “Fue uno de esos viajes que ni te falla el avión, ni te falla el hotel, ni te falla nadie”. Pese a las circunstancias, recordarán toda la vida esta estancia en la capital italiana.
De la procesión del 75 aniversario, recuerda con emoción la implicación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado “en paz, sacando al Cristo”. “Eso fue un mérito indudable de nuestro General, que se volcó cuando le hicimos la propuesta. Sacar al Cristo de esa manera, yo creo que fue algo inolvidable”, asegura el actual hermano mayor.
En el callejón de la Soledad, se ofreció portar a la Virgen a todo aquel que quisiera. Un total de 200 portadores participaron en la procesión, desde representantes de las cofradías hasta altos cargos de la ciudad. La misa extraordinaria del 31 de enero puso fin a los actos conmemorativos.
Kiko Calderón destaca, por último, el simbólico detalle que tuvo el General con la Virgen de la Soledad, haciéndole entrega de un fajín que lució en su estación de alabanza. Por primera vez, en 2026, procesionará en su estación de penitencia con este elemento decorativo que recuerda los momentos bonitos vividos en el aniversario de la hermandad.






