La llegada del calor anuncia también la época de aires acondicionados y ventiladores. Junto a los alimentos y las bebidas frías, suelen tener un impacto negativo a nivel físico, y las principales afectadas son normalmente la garganta y la propia voz. Los expertos en logopedia recomiendan durante todo el año mantener hábitos saludables como cuidar la alimentación, evitar fumar o tomar alcohol y prestar atención a la postura corporal.
Cambios de temperatura
No es fácil cumplir con la amplia lista de indicaciones, pero, en verano, lo más difícil es escapar de las corrientes de aire frío y de los cambios de temperatura por los aires acondicionados. Las bebidas frías y los helados tampoco ayudan. María Teresa del Campo Remartínez, diplomada en logopedia, ofrece algunas pautas específicas para afrontar los meses estivales sin dejar atrás el cuidado de la voz.
Aclara que “para prevenir este tipo de patologías, recomiendo siempre mantener muy hidratadas las cuerdas vocales, beber bastante agua, porque al final esa hidratación hace como de barrera”. El agua no debe estar muy fría, más bien, del tiempo. Los humidificadores son buenos aliados en este parecer. En casa o en el trabajo, lo ideal es no estar expuestos a ambientes cargados de polvo.
Los famosos caramelos mentolados, la cafeína y el tabaco especialmente, resecan mucho las mucosas. “Parece que provocan una sensación de alivio momentánea”, pero no deja de ser “engañosa”, asegura la profesional. El mando del aire debe marcar entre 24 y 26 grados y mejor no dejarlo puesto por las noches. Del mismo modo, los filtros deben de estar limpios para que no se propague el polvo por la sala.
La logopeda prefiere el uso de ventiladores y la ventilación natural antes que los dispositivos de aire frío. “Es decir, que cada cierto tiempo abramos la ventana y renovemos el aire”. Añade que “siempre va a ser más aconsejable una corriente a temperatura ambiente que un chorro de aire a temperatura más baja, que nos expone más”. Y, ¿qué pasa si es imposible esquivarlos?
Lo más efectivo sería cubrir con un pañuelo o alguna prenda de ropa la zona del cuello. “Tener en cuenta que, si tenemos una respiración nasal, vamos también a prevenir que el aire entre de manera directa a las cuerdas vocales y a la laringe”. Si no se siguen estas pautas, “podemos tener problemas con la calidad de nuestra voz y empezar a tener algún tipo de disfonía”, además de pillar algún catarro, advierte del Campo Remartínez.
Otros consejos
Fumar daña el aparato respiratorio y fonador, y beber alcohol deshidrata el cuerpo. Ciertos alimentos con exceso de sal, picantes o fuertes, provocan reflujo gastroesofágico y dificultan que la resonancia se produzca eficientemente. O, por ejemplo, la tensión en la musculatura a causa del estrés influye en la producción vocal, por lo que el bienestar emocional y físico son determinantes a la hora de cuidar nuestra voz.
Se dice popularmente que tomar caramelos mentolados alivia la molestia o que susurrar si se tiene la voz tomada es beneficioso. Sin embargo, son mitos que no hacen más que empeorar la situación. Practicar deporte, hacer ejercicios de relajación y respirar desde el diafragma sí que tienen un impacto positivo. Es aconsejable mantener hidratada la garganta, procurar no forzar la voz y hacer reposo vocal cuando sea necesario.
También hay malas noticias para los amantes del té, el café y la taurina. Mejor tomarlos tan solo una vez al día seguidos de un vaso de agua. Sin olvidar descansar correctamente y mantenerse alejados del polvo, que reseca las mucosas. Pero lo más importante es saber respirar: que la respiración sea nasal y silenciosa, tomar el aire suficiente y no agotarlo mientras se habla, no forzar la musculatura y nada de carraspear.
Esta guía resulta muy efectiva para protegerse de los cambios bruscos de temperatura en los meses de verano y para prevenir molestias durante el resto del año. Parecen consejos generalistas, pero, si los siguen, ganarán en calidad de vida y sus cuerdas vocales se lo agradecerán.








