La Guardia Civil de Melilla ha interceptado recientemente varios envíos postales en los que se ocultaba hachís utilizando métodos poco habituales, en una muestra clara de cómo los traficantes están innovando en sus formas de eludir los controles. Las actuaciones fueron desarrolladas por la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y Fronteras (UDAIFF) en el marco de las inspecciones fiscales habituales sobre la paquetería que circula por la Oficina de Correos de la ciudad.
Todas las intervenciones se llevaron a cabo con autorización judicial, bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción número 6 de Melilla y con la presencia de la letrada de la Administración de Justicia, garantizando así el cumplimiento estricto de los procedimientos legales.
Los agentes descubrieron un total de 779 gramos de hachís repartidos entre pastillas y bellotas, ocultos en tres paquetes que en apariencia contenían objetos comunes. El primero de ellos era un saco de boxeo infantil, declarado como tal en el exterior del envío.
Sin embargo, en su interior se localizó un envase compacto que contenía seis pastillas de hachís, perfectamente envueltas en varias capas de plástico alimentario e impregnadas con sustancias olorosas para tratar de despistar a los medios de detección, como los perros especializados. El peso total de esta intervención fue de 480 gramos.
En una segunda actuación, los agentes inspeccionaron una carta certificada cuyo contenido, según lo declarado por el remitente, era una máquina cortadora de pelo con sus correspondientes accesorios. Tras pasar el paquete por el escáner de rayos X, se detectó un contenido sospechoso que motivó su apertura con la debida autorización judicial. En su interior se hallaron diez bellotas de hachís, con un peso total de 105 gramos. El método de ocultación volvía a basarse en el uso de objetos cotidianos para evitar levantar sospechas durante el tránsito postal.
La tercera intervención tuvo lugar sobre otra carta certificada que también fue sometida al escáner de rayos X. El contenido declarado no coincidía con lo que mostraba la imagen radiográfica, lo que llevó a su apertura, también bajo supervisión judicial y en presencia del remitente. Dentro del paquete se encontraba una caja de telefonía móvil que ocultaba trece globos, cada uno con una bellota de hachís en su interior. En total, esta remesa contenía 194 gramos de la droga.
La Guardia Civil ha puesto toda la droga intervenida a disposición de la autoridad judicial para la continuación de las diligencias, al tiempo que ha reiterado su compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas, especialmente en aquellos puntos considerados estratégicos como Melilla. El uso de los envíos postales como vía para transportar sustancias estupefacientes se ha convertido en una tendencia creciente entre los delincuentes, que buscan fórmulas discretas, baratas y que les permitan minimizar el riesgo de ser detectados.
Desde la Comandancia de Melilla se ha advertido que se reforzarán los controles sobre la paquetería postal, incorporando nuevas herramientas tecnológicas y reforzando los protocolos de inspección, para hacer frente a este tipo de delitos.
Las intervenciones realizadas demuestran la sofisticación creciente de los métodos de ocultación y la necesidad de mantener una vigilancia constante sobre esta vía de introducción de droga. La Guardia Civil también ha recordado la importancia de la colaboración ciudadana y ha animado a la población a informar de cualquier indicio o actividad sospechosa que pudiera estar relacionada con el tráfico de estupefacientes.








