Desde este sábado y hasta el 28 de julio, Melilla se convertirá en el escenario perfecto para que ocho valientes (más dos suplentes, por si algunos desertan) demuestren que pueden sobrevivir a seis días de pruebas que, según su organizador Javier Martín, "rompen mucho la zona de confort". Porque aparentemente, nuestra zona de confort necesitaba una demolición urgente.
El arte de organizar el caos en tiempo récord
Martín, el cerebro detrás de este festival de masoquismo juvenil, nos confiesa con una sonrisa que se enteró de que había ganado el concurso -prácticamente- "el viernes o el lunes de esta misma semana". Así que tienen "una semana y pico de preparación absolutamente vertiginosa", admite el organizador, quien aparentemente disfruta del estrés tanto como sus participantes disfrutarán de perder la dignidad en público. Y es que las pruebas no solo están diseñadas para que "pierdas la timidez". La edición 2025 promete ser especialmente creativa en su crueldad.
Una de las joyas de esta edición es que un día entero estará dedicado al famoso "Juego del Calamar", pero adaptado a los códigos juveniles de Melilla y sin necesidad de firmar testamentos.
También habrá pruebas acuáticas (spoiler: saber nadar es recomendable), juegos de rol, investigación grupal y dinámicas donde, según Martín, “pierdes la timidez, el miedo escénico y hasta el ego”. Perfecto si buscas una desintoxicación de autoestima.
El equipo ganador se llevará la nada despreciable cantidad de 3.000 euros, que según nuestros cálculos equivale exactamente a 500 euros por día de aventura. "Prácticamente todos ganan premios", nos tranquiliza Martín, probablemente refiriéndose a los premios de consolación por participar en algo que sus futuras terapias recordarán vívidamente.
Para Martín, el secreto está en "conservar el ambiente divertido y sin malos rollos de principio a fin". Una tarea titánica considerando que estamos hablando de una competición donde se juega dinero real, el orgullo está en juego, y donde probablemente alguien acabará llorando en directo frente a media Melilla.
"Hay que hilar muy fino para que el buen rollo se mantenga", explica, como si fuera un maestro zen organizando una batalla de gladiadores con adolescentes.
¿Los requisitos? Tener entre 15 y 35 años, formar un equipo mixto (porque la igualdad de género también aplica a la aventura), y aportar tus propios medios de grabación. Sí, has leído bien: tienes que traer tu propia cámara para documentar tu propia humillación. Es como un reality show, pero tú pagas por participar.
Martín nos vende la experiencia como "unas vacaciones muy divertidas". El tipo de vacaciones donde "te pasan por delante muchas cosas de ocio" y donde "van a acabar muertos, pero muertos orgullosos de haberlo terminado".
La recompensa final incluye una cena en la playa con "fiesta, copeteo y todo", porque nada celebra mejor una semana de tortura psicológica que un poco de alcohol en la arena.
Si después de leer esto sigues pensando que es buena idea, las inscripciones cierran este viernes. Martín promete que "se van a pasar súper bien" y que "van a conocer gente nueva". Probablemente se refiere a los otros participantes con los que compartirás traumas y al equipo médico que, esperemos, esté en standby.
La Gran Movida de Melilla: donde los jóvenes van a descubrir límites que no sabían que tenían, y donde "romper la zona de confort" se ha convertido en un arte.
¿Te apuntas a la experiencia más "divertida" del verano melillense? Las inscripciones están abiertas hasta este viernes. Porque a veces, la mejor manera de valorar tu vida tranquila es ponerla patas arriba durante una semana.








