En Melilla este verano la gente no solo se ha achicharrado al sol: también se ha empachado a base de pizza, helados que se derriten antes de llegar a casa, litros de cerveza y salmorejos que podrían abastecer a media feria. Entre quienes sueñan con volver al puchero y las lentejas de mamá, y quienes fantasean con bandejas paisas, croissants imposibles o un cocido en pleno agosto, la encuesta gastronómica deja claro que aquí se come hasta reventar… y luego se sigue soñando con más.








De la poca aportación, que hacen los diferentes partidos políticos existentes en la Ciudad, para que prosperemos y mejoremos en todo, pues, lo único que hacen, es aportar comentarios negativos, de no disponer de elementos de limpieza, para colaborar en el buen hacer, pese a los dineritos que perciben.
De tanto politiqueo barato y destructivo de los llamados políticos melillenses.De eso tengo un empacho de padre Señor mío .