La Comandancia de la Guardia Civil de Melilla ha acogido este martes el Acto de Memoria y Recuerdo de las Víctimas del Terrorismo. Una ceremonia en la que se ha rendido homenaje a todos los hombres y mujeres del Instituto Armado asesinados por el terrorismo, y en especial a los cuatro guardias civiles melillenses víctimas de ETA, cuyos nombres quedarán desde ahora ligados para siempre a diferentes dependencias del acuartelamiento.
Entre los asistentes se encontraban la delegada del Gobierno, el comandante general de Melilla y el vicepresidente primero del Gobierno de la Ciudad Autónoma y presidente en funciones, Miguel Marín, además de familiares de los guardias civiles melillenses fallecidos en atentados terroristas.
El homenaje se celebra cada 14 de julio por decisión de la Dirección General de la Guardia Civil. La fecha recuerda el atentado perpetrado por ETA en la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986, cuando un coche bomba explotó al paso de un vehículo del Cuerpo y acabó con la vida de doce guardias civiles, además de causar más de cuarenta heridos. Aquel fue el ataque más mortífero sufrido por la Guardia Civil.
La ceremonia comenzó en el hall de la Comandancia con una ofrenda floral en memoria de todas las víctimas del terrorismo. Familiares de guardias civiles melillenses depositaron una corona de laurel mientras sonaban los acordes del himno de la Guardia Civil.
Uno de los actos centrales consistió en rendir un homenaje permanente a los cuatro guardias civiles melillenses asesinados por el terrorismo. Desde este martes, cuatro espacios de la Comandancia llevan sus nombres como muestra de reconocimiento y para que las futuras generaciones recuerden su historia.
El acceso principal pasa a denominarse Hall D. Juan Antonio Díaz Román, cuya placa fue descubierta por su viuda. El Salón de Actos D. Antonio Molina Martín recibió su nueva denominación en un acto protagonizado por los padres del agente. La Biblioteca D. Juan Manuel Piñuel Villalón fue inaugurada con el descubrimiento de la placa por parte de su sobrina, mientras que el antiguo espacio destinado a los veteranos se convierte desde ahora en el Salón del Veterano Juan Ramón Joya Lago.
Los cuatro guardias civiles homenajeados perdieron la vida en distintos atentados terroristas. Juan Antonio Díaz Román fue asesinado el 30 de abril de 1979 en Oñate (Guipúzcoa); Juan Ramón Joya Lago murió el 12 de diciembre de 1982 en Tolosa (Guipúzcoa); Antonio Molina Martín falleció el 17 de diciembre de 2002 en Collado Villalba (Madrid), y Juan Manuel Piñuel Villalón fue asesinado el 14 de mayo de 2008 en Legutiano (Álava).
La tercera parte de la ceremonia estuvo dedicada al recuerdo a través de varios audiovisuales. El primero repasó la trayectoria de los cuatro guardias civiles melillenses homenajeados. Después se proyectó un vídeo con las imágenes de las 243 víctimas del terrorismo pertenecientes a la Guardia Civil. Finalmente, los asistentes pudieron escuchar el testimonio de Esther Salgueiro Vázquez, hija del guardia civil Aurelio Salgueiro López, asesinado en Mondragón en 1978. Su relato mostró el impacto que el terrorismo tuvo en su familia y sirvió para trasladar a las generaciones más jóvenes las consecuencias humanas de la violencia de ETA.
El acto concluyó con la interpretación del Himno Nacional y, durante toda la jornada, las banderas de los acuartelamientos de la Guardia Civil ondearon a media asta en señal de duelo.
Al término del homenaje, el presidente en funciones de la Ciudad Autónoma, Miguel Marín, felicitó a la Guardia Civil por la celebración del acto y por haber dedicado cuatro dependencias de la Comandancia a los agentes melillenses asesinados. Según afirmó, esta iniciativa permitirá mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo y, especialmente, la de estos cuatro guardias civiles nacidos en Melilla.
Marín recordó además que este fin de semana se cumplieron 29 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco y mencionó el homenaje celebrado el pasado mes de junio a los policías nacionales víctimas del terrorismo. En nombre del Gobierno de la Ciudad trasladó su recuerdo y apoyo a las víctimas, a sus familias y a sus amigos. "A uno se le parte el alma", aseguró al referirse al testimonio de la hija de un guardia civil asesinado que se proyectó durante el acto, un relato que, dijo, refleja el sufrimiento que siguen arrastrando muchas familias décadas después de los atentados.
El presidente en funciones aprovechó también su intervención para criticar la política del Gobierno central respecto a los presos de ETA. Consideró que es "inadmisible" participar en homenajes a las víctimas mientras, según sostuvo, se conceden beneficios penitenciarios o se producen excarcelaciones de antiguos terroristas. También censuró que se permitan actos de homenaje o ensalzamiento de miembros de ETA y afirmó que estas decisiones suponen "una humillación permanente" para las víctimas y sus familias. En su opinión, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mantiene esta política con el único objetivo de seguir en el poder, una actuación que calificó de "realmente miserable".








