La tasa de abandono escolar temprano en Melilla ha bajado del 20% registrado en 2024 al 18,8% en 2025, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) analizados por el servicio de estudios de Funcas y difundidos por la agencia EFE. A pesar de esta ligera mejora, la ciudad autónoma sigue figurando entre los territorios con mayor índice de abandono educativo de toda España, junto con Ceuta, que comparte el mismo porcentaje.
El abandono escolar temprano mide el número de jóvenes entre 18 y 24 años que no han completado la educación secundaria de segunda etapa, como el bachillerato o la Formación Profesional de grado medio, y que además no cursan ningún tipo de formación. Se trata de un indicador clave para evaluar el acceso de la juventud a oportunidades educativas, laborales y sociales.
Este 18,8% supone una leve mejora respecto al dato del año anterior, cuando la tasa en Melilla alcanzó el 20%, lo que representó un récord negativo, como ya había informado El Faro de Melilla en enero de 2025. Sin embargo, el actual descenso no ha sido suficiente para sacar a la ciudad de los últimos puestos en el contexto nacional, donde la media general se ha situado en el 12,6%.
España ha logrado reducir su tasa de abandono escolar por primera vez en cuatro años, bajando de la barrera del 13% tras varios ejercicios de estancamiento. En 2021 fue del 13,3 %, en 2022 subió al 13,9 %, en 2023 bajó al 13,7 %, y en 2024 descendió ligeramente hasta el 13%. El dato de junio de 2025, con ese 12,6%, supone una mejora de cuatro décimas.
A pesar de esta evolución positiva, el país sigue lejos del objetivo fijado por la Unión Europea, que establece una tasa máxima del 9% para el año 2030. “Somos el segundo país con mayor tasa de abandono de la UE, solo por detrás de Rumanía (16,8%), y estamos lejos de la media europea, actualmente del 9,3%”, ha advertido el director del área de Educación de Funcas, Ismael Sanz, en declaraciones recogidas por EFE.
El informe de Funcas también pone de relieve las marcadas diferencias territoriales que existen en este indicador. En un extremo del ranking se sitúan regiones como el País Vasco, con solo un 3,8% de abandono escolar; Cantabria, con un 6,1%; o la Comunidad de Madrid, con un 9,3%. En el otro extremo destacan territorios como Murcia (20,6%), Illes Balears (18,3%), y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con ese 18,8% que evidencia las desigualdades existentes.
La investigación subraya que factores como el nivel educativo del entorno familiar tienen una influencia directa. Los jóvenes cuyas madres solo han cursado estudios primarios presentan una probabilidad de abandono hasta 14 veces superior a la de aquellos cuyas madres cuentan con formación universitaria. A esto se suma el impacto del absentismo prolongado, una problemática que se agravó tras la pandemia y que afecta especialmente a estudiantes en situación de vulnerabilidad social.
Para revertir esta situación, Funcas recomienda medidas como la reducción de la ratio de alumnado por aula, la implantación de tutorías personalizadas, incentivos para atraer a docentes con experiencia a los centros más desfavorecidos, y una mayor flexibilidad en la Formación Profesional. También se sugiere una orientación educativa más vinculada al mercado laboral y la puesta en marcha de programas de refuerzo.
Melilla, que históricamente ha mantenido cifras de abandono escolar por encima de la media nacional, afronta el reto de consolidar esta ligera mejoría. Aunque el descenso del 20 al 18,8% es un avance, la cifra sigue siendo alarmante y demanda políticas públicas más eficaces y sostenidas en el tiempo para garantizar un acceso equitativo a la educación y al futuro profesional de los jóvenes melillenses.








