La Ciudad Autónoma ha dado este martes un paso decisivo para recuperar uno de los espacios hosteleros más emblemáticos de la costa melillense. El consejero de Fomento, Miguel Marín, ha anunciado en rueda de prensa la puesta en marcha del expediente de licitación para la rehabilitación integral del chiringuito de Playa de los Cárabos, una actuación valorada en 432.323 euros y con un plazo de ejecución de cinco meses. La intención del Gobierno local es que las obras estén adjudicadas antes del 31 de diciembre con el fin de que el establecimiento pueda estar operativo antes del inicio del verano de 2025.
Marín explicó que el expediente ya está en marcha y que los tiempos permitirían arrancar la remodelación “lo antes posible”. El proyecto contempla una intervención en una superficie total de 299 metros cuadrados, dividida en cuatro módulos diferenciados y concebidos para ofrecer un servicio más moderno, funcional y adaptado a las necesidades turísticas y de ocio de la ciudad.
Una actuación integral en cuatro módulos
El consejero detalló que el primer módulo será un volumen cerrado de 150 metros cuadrados que albergará el salón principal, la barra, la cocina y el almacén. Se trata de la zona de mayor carga estructural y donde se concentrará la actividad hostelera diaria. El segundo módulo corresponde a una terraza semicubierta de 50 metros cuadrados, abierta hacia el exterior y diseñada para ofrecer vistas directas a la playa.
El tercer módulo será un espacio de aseos de 30 metros cuadrados, con tres servicios, uno de ellos adaptado para personas con movilidad reducida. Por último, el cuarto módulo consistirá en una terraza abierta de 69 metros cuadrados, concebida como área exterior para comidas, consumiciones o actividades complementarias.
Marín subrayó que se trata de “una de las intervenciones más importantes dentro de los servicios que prestamos desde la Ciudad, no sólo a los melillenses, sino al sector turístico”. En su opinión, la recuperación de estos espacios supone un valor añadido para la imagen de Melilla, para su economía y para su oferta de ocio frente al mar.
La explotación se consensuará con Hostelería
Al margen del expediente de obra, que ya está en tramitación, Fomento trabaja de forma paralela en el expediente para la futura explotación del chiringuito. Marín adelantó que el pliego de condiciones no se elaborará de manera unilateral, sino que “será consensuado con la Asociación de Empresarios de Hostelería”.
Según explicó, al tratarse de profesionales del sector, sus aportaciones serán esenciales para definir un modelo de gestión atractivo, viable y acorde con las necesidades del mercado. “Queremos que tenga el beneplácito de la Asociación, que son quienes mejor conocen la realidad hostelera de nuestra ciudad”, subrayó.
El segundo chiringuito, también en marcha
Durante su comparecencia, el consejero informó además sobre la situación del segundo chiringuito que la Ciudad prevé recuperar, actualmente pendiente de una serie de observaciones técnicas realizadas por la Dirección General de Costas. Marín confirmó que los técnicos municipales prevén resolverlas este mismo viernes, lo que permitirá sacar a licitación la obra “con carácter inmediato” y con plazos similares a los del chiringuito de Playa de los Cárabos.
De igual manera, se comprometió a anunciar públicamente la puesta en marcha del expediente en cuanto se formalice, así como los detalles del proyecto de remodelación.
La posibilidad de un tercer chiringuito
Preguntado sobre si la Ciudad contempla abrir más establecimientos en la costa melillense, Marín aseguró que existe interés en explorar la instalación de un tercer chiringuito, si bien recordó que esta decisión depende exclusivamente de la Dirección General de Costas. “A nosotros nos gustaría, pero es un tema que depende de ellos”, señaló.
El consejero defendió que los chiringuitos son un elemento dinamizador para la ciudad: “Generan servicio, generan economía, generan empleo y generan una imagen positiva para Melilla”. En su opinión, basta observar cualquier zona de costa en España para comprobar que estos establecimientos forman parte del paisaje turístico habitual.
Los chiringuitos como servicio público
Una de las cuestiones planteadas durante la rueda de prensa fue por qué estas instalaciones son promovidas y financiadas desde la Ciudad y no desde la iniciativa privada. Marín explicó que existen dos vías: permitir que un empresario asuma la inversión —que podría superar el medio millón de euros— además del canon de ocupación, o que la administración ejecute la obra para garantizar que Melilla no se quede sin este tipo de negocios debido al elevado coste inicial.
“Creo que si lo dejamos exclusivamente en el ámbito privado, igual nos quedamos sin chiringuitos en Melilla”, advirtió. Por ello, consideró “pragmático” que sea la administración quien realice la inversión y que esta se recupere de manera gradual a través del canon de explotación que se fije posteriormente.
Otros expedientes pendientes
Marín recordó que uno de los kioskos ubicado en Plaza Pedro Estopiñán, ya fue adjudicado en su momento, mientras que el de Plaza de Armas sigue pendiente de ser sacado a licitación. La demora se debe a un conflicto con los anteriores adjudicatarios, un asunto que la Ciudad pretende resolver completamente antes de publicar un nuevo concurso público.
El responsable de Fomento insistió en que la intención del Gobierno local es evitar cualquier obstáculo jurídico que pueda derivar en recursos o reparos posteriores. “Queremos sacarlo en las mejores condiciones posibles”, concluyó.
Con esta licitación, la Ciudad Autónoma da un paso relevante en su estrategia de revitalizar el litoral y reforzar su oferta turística. La rehabilitación integral del chiringuito de Playa de los Cárabos no sólo recuperará un espacio degradado, sino que contribuirá a dinamizar la actividad económica en la zona y a mejorar la experiencia de los visitantes y residentes.
Si se cumplen los plazos establecidos, Melilla contará antes del verano con un establecimiento completamente renovado, accesible y adaptado a las demandas actuales del sector hostelero. Un proyecto que, según Marín, “beneficiará a todos los melillenses y a quienes visiten nuestra ciudad”.







