El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura aclaró este miércoles que la nueva línea eléctrica de la planta desalinizadora no es competencia del Gobierno de la Ciudad Autónoma, sino de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), dependiente del Gobierno central.
La infraestructura, cuya adjudicación se hizo pública recientemente, es esencial para garantizar la plena capacidad operativa de la desaladora, que necesita una conexión eléctrica adecuada para activar sus cuatro módulos simultáneamente.
Ventura quiso precisar desde el inicio que la Ciudad Autónoma no gestiona ese contrato ni los plazos de ejecución. "La línea eléctrica no tiene nada que ver con la Consejería de Medio Ambiente; es competencia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Por lo tanto, no puedo hablar de los detalles del contrato porque no es del Gobierno de la ciudad, es del Estado", señaló.
En este sentido, recomendó trasladar las preguntas sobre fechas, fases de obra o documentación técnica "a la Delegación del Gobierno o a la propia Confederación".
Una obra largamente esperada
Ventura explicó que la línea seguirá un trazado en el que ya existe otra infraestructura eléctrica, lo que facilitaría la instalación. "Sé que van a tirar la nueva línea por una zona donde ya hay una. Utilizarán ese mismo soporte para ir quitando una e ir poniendo otra", detalló. Más allá de esta información, insistió en que no dispone de más datos oficiales porque no corresponden a su departamento.
El consejero advirtió de la importancia de que la obra no vuelva a sufrir demoras, ya que la desaladora no puede operar a pleno rendimiento sin una línea eléctrica adecuada. En este momento, Melilla solo puede poner en marcha algunos de los módulos disponibles, lo que limita la capacidad de producción diaria de agua.
"Si no tenemos línea eléctrica, no podemos utilizar los cuatro módulos a la vez. Y si no podemos utilizar los cuatro módulos, estamos perdiendo miles y miles de litros de agua, millones de litros al día que no podemos utilizar", explicó.
Esta limitación impide alcanzar los objetivos de producción marcados para garantizar el suministro estable en la ciudad. "Para un futuro cercano necesitamos llegar a los 30.000 o 32.000 metros cúbicos diarios, que son los que necesita Melilla", añadió.
Avances para una segunda desaladora
Ventura también confirmó que la Ciudad Autónoma está trabajando ya con la empresa Sacyr, actual concesionaria de la gestión de la desaladora, en el diseño de un proyecto para una segunda planta. "La empresa sigue preparando el proyecto, y cuando hay avances, iremos informando", señaló, aludiendo a la necesidad de reforzar la capacidad hídrica ante el crecimiento de la demanda y la vulnerabilidad del sistema actual.
El desbroce del Río de Oro
En relación con otra infraestructura clave, el Río de Oro, Ventura informó de que el desbroce y la limpieza del cauce tampoco dependen de la Ciudad Autónoma, sino de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, tal como establece el protocolo firmado hace aproximadamente año y medio por el presidente de la Ciudad.
"Hay un protocolo en el que la Confederación se compromete a hacer el desbroce, la limpieza y la replantación en algunas zonas del río y de los arroyos asociados", indicó.
Actualmente, los trabajos están siendo ejecutados por TRAGSA, empresa pública especializada en actuaciones medioambientales. "Están en ello", afirmó Ventura, aunque puntualizó que tampoco puede ofrecer más detalles porque no son actuaciones que gestione su Consejería.
Ventura insistió en la importancia de no confundir las competencias para evitar malentendidos sobre responsabilidades y plazos. Mientras la gestión del agua desalinizada y la planificación de nuevas infraestructuras sí recaen en la Ciudad Autónoma, la línea eléctrica de la desaladora y las actuaciones en cauces fluviales corresponden al Estado a través de la Confederación.
Aun así, el consejero expresó su deseo de que los proyectos avancen sin nuevas demoras, ya que afectan directamente al bienestar y al suministro de los ciudadanos. “Quiero verlo, quiero que empiecen y, sobre todo, quiero que se materialice”, concluyó.








