El vicepresidente primero de la Ciudad Autónoma, Miguel Marín, ha criticado con dureza la situación actual del transporte en Melilla, calificando de “inadmisible e intolerable” el caos vivido durante el pasado fin de semana debido a las cancelaciones de vuelos. Durante su intervención, Marín ha subrayado la especial dependencia de la ciudad respecto al transporte aéreo y marítimo, insistiendo en que ambas vías deben ofrecer “las mejores condiciones posibles y con la mayor calidad”.
En este sentido, ha señalado que, a diferencia de otros territorios, Melilla cuenta únicamente con estas dos alternativas de conexión, lo que agrava el impacto de cualquier incidencia. “Si el transporte es fundamental en cualquier territorio, en Melilla lo es aún más”, ha afirmado, incidiendo en que la situación actual responde, a su juicio, a “ocho años de abandono y desidia total” por parte del Gobierno central.
El dirigente ha responsabilizado directamente al Ejecutivo socialista y a la delegada del Gobierno, a quienes acusa de inacción ante los problemas estructurales del transporte en la ciudad. Según ha indicado, las recientes cancelaciones de vuelos responden principalmente a dos factores: las condiciones meteorológicas adversas y las averías técnicas en las aeronaves.
Sobre el primero de estos aspectos, Marín ha reiterado la necesidad de implantar sistemas de aproximación avanzados en el aeropuerto de Melilla. Según ha explicado, este tipo de tecnología ya funciona en otros aeropuertos tanto a nivel nacional como internacional, permitiendo la operatividad de los vuelos incluso en situaciones meteorológicas complicadas. “Llevamos años pidiendo que se implanten estos sistemas, que resolverían gran parte de las cancelaciones”, ha asegurado.
A su juicio, la falta de estos mecanismos responde únicamente a la ausencia de voluntad política, ya que considera que el coste de su instalación no es elevado. En este contexto, ha comparado la inversión en infraestructuras en Melilla con la realizada en la península, mencionando el desarrollo de redes de alta velocidad, carreteras y autovías, inversiones que, según ha indicado, no han llegado a la ciudad autónoma.
En relación con las cancelaciones por averías técnicas, Marín ha reconocido que este tipo de incidencias son habituales en el sector aéreo, pero ha matizado que Melilla no puede permitirse sus consecuencias debido a su aislamiento geográfico. Mientras que en otras ciudades los pasajeros cuentan con alternativas como trenes, autobuses o vehículos particulares, en Melilla estas opciones no existen.
Ante esta situación, ha insistido en la necesidad de declarar la obligación de servicio público en las rutas aéreas que conectan la ciudad con Málaga y Madrid, siguiendo el modelo ya aplicado en conexiones con Sevilla, Almería y Granada. Esta medida, según ha explicado, permitiría establecer condiciones específicas en los contratos con las aerolíneas, incluyendo la disponibilidad de aviones de reserva para cubrir incidencias técnicas.
Marín ha subrayado que ninguna compañía aérea privada mantiene este tipo de recursos de forma voluntaria, por lo que considera imprescindible que esta exigencia se financie con fondos públicos a través de los Presupuestos Generales del Estado. “Es la única manera de garantizar que no se deje tirados ni a los melillenses ni a los turistas”, ha señalado.
El vicepresidente ha defendido que este tipo de inversiones deben entenderse como equivalentes a las realizadas en otras infraestructuras del territorio nacional, insistiendo en que Melilla necesita soluciones adaptadas a su realidad geográfica.
Además de estas dos medidas, Marín ha planteado una tercera actuación que considera clave a medio y largo plazo: la ampliación de la pista del aeropuerto. Ha recordado que ya a principios de los años 2000 se llevó a cabo una ampliación que permitió mejorar la operatividad y sustituir aeronaves que presentaban dificultades, pero ha advertido de que, tras más de dos décadas, es necesario acometer una nueva intervención.
Según ha explicado, esta ampliación facilitaría la entrada de nuevas compañías aéreas en la ciudad, lo que incrementaría la competencia y, en consecuencia, mejoraría la calidad del servicio ofrecido a los usuarios. Asimismo, ha señalado que se trata de un proyecto complejo que requiere planificación, inversión y tiempo, pero ha insistido en la necesidad de iniciar cuanto antes los trámites necesarios.
Finalmente, Marín ha concluido que la combinación de estas tres medidas —la implantación de sistemas de aproximación, la declaración de obligación de servicio público con aviones de reserva y la ampliación de la pista— permitiría evitar los episodios de caos que, según ha denunciado, se repiten con frecuencia en el aeropuerto de Melilla.
El vicepresidente ha reiterado su llamamiento al Gobierno de España para que actúe con urgencia y atienda las demandas de la ciudad, subrayando que el transporte no solo es una cuestión de movilidad, sino también un elemento esencial para el desarrollo socioeconómico, la cohesión social y la calidad de vida de los ciudadanos melillenses.