La Consejería de Política Social y Salud Pública de la Ciudad Autónoma de Melilla ha respondido de forma tajante al comunicado emitido por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) el pasado 24 de octubre. En él, el Ingesa afirmaba que la Ciudad estaba incumpliendo sus obligaciones en los cribados oncológicos, lo que, según la versión del instituto, se debía a una supuesta negativa por asumir el coste económico que implican estas pruebas. Sin embargo, la administración local lo desmiente categóricamente y acusa al Ingesa de eludir sus propias responsabilidades.
En el documento, de seis páginas, la Ciudad sostiene que los cribados poblacionales son una competencia del Ingesa, ya que implican la realización de pruebas asistenciales, función que no está transferida a la Ciudad Autónoma de Melilla, como sí ocurre con otras comunidades autónomas. Según se indica, los programas de cribado son una herramienta de prevención secundaria, cuya ejecución corresponde a los servicios asistenciales del Sistema Nacional de Salud, según el Real Decreto 1030/2006.
“La Ciudad no ha rechazado ninguna de las competencias transferidas en Salud Pública, pero los cribados no figuran entre ellas”, asegura el comunicado. También recuerda que, mientras en las comunidades autónomas no hay conflicto al pertenecer Salud Pública y asistencia sanitaria a la misma administración, en Melilla se produce una excepción que obliga a establecer mecanismos de colaboración.
Como explica el texto, a pesar de que no era su competencia, entre marzo de 2017 y febrero de 2023 la Ciudad asumió con fondos propios la realización de pruebas para el cribado de cáncer colorrectal, dentro de un convenio con el Ingesa. Cuando el acuerdo caducó, el instituto rechazó retomar esas funciones, lo que provocó una paralización del programa durante casi dos años. “Esto también retrasó la implantación del cribado de cáncer de cérvix en Melilla durante al menos seis meses”, se indica.
El nuevo convenio, firmado en noviembre de 2024, permitió reiniciar ambos programas en enero de 2025. No obstante, la Ciudad denuncia ahora que la evaluación de los cribados y la remisión de datos al Ministerio de Sanidad es inviable debido a las carencias tecnológicas del Ingesa, cuyas historias clínicas electrónicas son “obsoletas e inoperantes”. Entre los datos que no se pueden remitir por estos fallos están los resultados de las pruebas de confirmación, el diagnóstico final, las biopsias, los tiempos de espera entre pruebas y otros indicadores esenciales.
“No es cierto que no queramos remitir los datos. No los tenemos porque no se pueden generar con los actuales sistemas del Ingesa”, aclara la Ciudad. Según el comunicado, esto afecta también a funciones clave de Salud Pública como la vigilancia epidemiológica y los registros de vacunación.
Desde enero de este año, la Ciudad ha enviado más de 9.000 invitaciones a personas para participar en el cribado de cáncer colorrectal, a través de cartas y SMS. Sin embargo, la participación ha sido muy baja: solo 350 personas han acudido. Esta escasa respuesta se atribuye en parte a la falta de colaboración de Atención Primaria, que no está implicándose suficientemente en la captación activa de pacientes.
En el cribado de cáncer de cérvix, sin embargo, los resultados han sido más alentadores. De las 3.884 mujeres invitadas, 1.054 han participado. Según el Ministerio de Sanidad, este programa debe extenderse progresivamente hasta alcanzar el 100% de la población diana en 2030, por lo que la Ciudad mantiene en paralelo el cribado oportunista.
El comunicado de la Ciudad llega tras el comunicado en el que el Ingesa acusaba a la administración local de no asumir su responsabilidad en los cribados por cuestiones económicas. Desde la Ciudad se niega esta versión, recordando que ha asumido gastos que no le correspondían para evitar que la población melillense quedara desatendida.
Además, señalan que ya se han constituido grupos de trabajo conjuntos para los cribados de cáncer colorrectal, cérvix y mama, integrados por profesionales del Ingesa y Salud Pública. Aunque las reuniones han comenzado, los fallos en los sistemas siguen siendo un obstáculo para avanzar en la evaluación de resultados, crucial para mejorar la eficacia de los programas.
“La colaboración institucional es fundamental, pero no se puede construir sobre reproches infundados ni sobre eludir responsabilidades propias”, concluye la Consejería, que pide que se reconozcan claramente las funciones de cada administración y se tomen medidas urgentes para mejorar los sistemas de información que impiden hoy una gestión sanitaria eficaz en Melilla.








