La Ciudad Autónoma de Melilla celebró este viernes un acto especial con motivo del Día Internacional de la Mujer, donde la historiadora Isabel Migallón tuvo un papel destacado. Además de leer el manifiesto oficial del 8M, Migallón fue reconocida con el Premio Lourdes Carballa 2026 por su contribución a la investigación y difusión de la historia de las mujeres en Melilla, un trabajo que rescata del olvido figuras femeninas del siglo XIX y XX.
El acto, celebrado en la puerta del Palacio de la Asamblea, reunió a autoridades locales, representantes de asociaciones feministas, y ciudadanos interesados en la promoción de la igualdad de género y la visibilización de los derechos de las mujeres.
Lectura del manifiesto del 8M
Durante la ceremonia, Isabel Migallón fue la encargada de leer el manifiesto del 8 de marzo, que subraya la necesidad de igualdad jurídica y real entre hombres y mujeres. El texto destaca que “todos los seres humanos somos iguales ante la ley y debemos de tener opción de disfrutar de idénticas oportunidades en todos los ámbitos para desarrollar nuestras capacidades y talentos”.
El manifiesto hace hincapié en que cualquier manifestación de violencia representa un obstáculo infranqueable para alcanzar la igualdad plena. Por ello, desde la Ciudad Autónoma de Melilla se reitera la importancia de seguir trabajando de manera conjunta para construir una sociedad justa y democrática, enfrentando los retos que aún persisten en materia de igualdad de género.
Además, se reconoce la labor tanto de las mujeres melillenses, conocidas o anónimas, como de los hombres que colaboran en la construcción de una sociedad más equitativa. La Asamblea de Melilla reafirma su compromiso de promover los derechos de las mujeres a través de actuaciones institucionales y de la sociedad civil, insistiendo en que la erradicación de la violencia machista es responsabilidad de todos.
Datos sobre maternidad y conciliación laboral
El manifiesto también incluyó referencias a la situación de las madres en España, basadas en el informe “Estado de la Maternidad en Europa 2024”, presentado en el Parlamento Europeo. Este estudio analiza la experiencia de 9.600 madres de países como Bélgica, Chequia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Eslovaquia, España, Suecia y Reino Unido.
Según los datos, a pesar de los avances normativos en conciliación laboral y protección social, las madres españolas presentan una sobrecarga física y mental superior a la media europea: un 78% de las encuestadas reporta sobrecarga sociolaboral, frente al 67% de la media europea. Además, el 57% presenta problemas de salud mental y el 42% reporta ansiedad y estrés, por encima de la media europea del 32%.
El informe también refleja que la proporción de mujeres contratadas a tiempo completo se reduce del 79% al 52%, y un 6% de las madres abandona totalmente el mercado laboral. Estas cifras evidencian la necesidad de políticas más flexibles que permitan la conciliación entre vida familiar y profesional, evitando la pérdida de talento y productividad que genera la desigualdad de género.
El valor de la corresponsabilidad
El manifiesto del 8 de marzo y las intervenciones de las autoridades de Melilla subrayaron la importancia de que hombres y mujeres compartan de manera equitativa las responsabilidades de cuidado y domésticas. Según los expertos y responsables institucionales, la corresponsabilidad es fundamental para aliviar la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres y que puede limitar su desarrollo personal y profesional.
Entre las medidas señaladas para avanzar hacia este objetivo se encuentran la promoción de la educación digital, que permite a mujeres y niñas conocer y ejercer sus derechos; el impulso de la participación de la juventud femenina en actividades que contribuyan a cambios sociales sostenibles; y la implementación de políticas que garanticen una distribución equilibrada de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres.
Asimismo, las autoridades destacan la necesidad de garantizar la igualdad salarial y fomentar la conciliación entre la vida laboral y familiar. Estas acciones buscan que la igualdad de género deje de ser únicamente un principio legal y se convierta en una realidad palpable en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Tras la lectura del manifiesto, la viceconsejera de Igualdad, Fadwa Abdelhadj, se dirigió a los presentes para destacar la importancia del reconocimiento a la historiadora y al legado de Lourdes Carballa.
“Hoy estamos celebrando un día muy grande dentro de las actividades del 8 de marzo. Lourdes Carballa fue una mujer valiente que, en 1979, entró en un mundo exclusivo de hombres: la política. Fue la primera concejala de Melilla y su conocimiento y coraje no podían tener otro nombre que el suyo”, afirmó Abdelhadj.
Sobre Isabel Migallón, la viceconsejera señaló: “Isabel es una mujer muy discreta; su trabajo no siempre es visible, pero su labor como historiadora, recopilando información y rescatando historias de mujeres invisibilizadas, es fundamental. Este premio reconoce el esfuerzo y la dedicación que ha demostrado durante todos estos años”.
Abdelhadj subrayó que la Asamblea y el gobierno de Melilla seguirán promoviendo políticas de igualdad, conciliación y corresponsabilidad: “El 8 de marzo es un día para celebrar avances, pero también para recordar que queda mucho camino por recorrer. Nuestra apuesta es por la conciliación, la educación gratuita de 0 a 3 años y todos los recursos que tenemos para que las mujeres puedan avanzar profesionalmente con dignidad y alcanzar sus sueños”.
Reconocimiento a mujeres y hombres de Melilla
El premio Lourdes Carballa 2026 es un reconocimiento que resalta a mujeres históricamente invisibilizadas como a aquellas que día a día contribuyen a la sociedad melillense. Isabel Migallón, con su trabajo de investigación y recopilación histórica, ha dado visibilidad a figuras femeninas del siglo XIX y XX que de otro modo hubieran quedado en el olvido.
“Rescatar estas historias y darles nombre y apellido es un trabajo muy importante. Este premio pone la luz sobre mujeres que ya destacan por sí solas, pero que merecen ser reconocidas”, explicó Abdelhadj.
El acto también sirvió para recordar que la lucha por la igualdad no se limita al 8 de marzo, sino que requiere esfuerzo constante y unidad de todas las instituciones y la ciudadanía.
Hacia una sociedad igualitaria y corresponsable
El acto del 8 de marzo en Melilla refleja el compromiso institucional con políticas de igualdad, conciliación y empoderamiento femenino. La entrega del premio a Isabel Migallón y la lectura del manifiesto sirven como recordatorio del trabajo pendiente y de la necesidad de involucrar a toda la sociedad en la construcción de una ciudad más justa.
“Debemos apostar por la igualdad como una inversión rentable en el presente y futuro de nuestra sociedad. Trabajar desde la unidad es la única manera de alcanzar este objetivo. La corresponsabilidad no es solo un principio, sino una práctica diaria que debemos asumir los 365 días del año”, concluyó Abdelhadj.
El reconocimiento a Isabel Migallón no solo celebra su trayectoria, sino que también pone en valor la historia de todas las mujeres de Melilla, consolidando un legado que inspira a las nuevas generaciones a seguir avanzando hacia la igualdad real y efectiva








