La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) exige la aplicación de sanciones ejemplarizantes contra los causantes de los graves incidentes del pasado viernes y reitera que los funcionarios deben ser catalogados como agentes de la autoridad.
Fue el pasado viernes día 6 de febrero cuando se produjeron dos incidentes de suma gravedad en dependencias del Centro Penitenciario. El primero fue un motín producido cuando un interno reaccionó con agresividad a su traslado a la península, sumando a varios reclusos contra los funcionarios. Respecto al segundo caso, se trató de un incidente con otro recluso que profirió graves amenazas a los funcionarios.
El sindicato ha lamentado como situaciones de este tipo, que ya se han producido en anteriores ocasiones en el Centro Penitenciario de Melilla, se agravan ante la escasez de medios, tanto materiales como humanos. Una carencia que afecta a los funcionarios en el ejercicio de su trabajo de forma adecuada.
Pese a que desde la Dirección del Centro se subrayó que el motín "no había causado heridos", este sindicato ha denunciado que un funcionario en prácticas sufrió un fuerte golpe durante el traslado de los internos implicados al módulo de aislamiento. Este trabajador tuvo que recibir asistencia sanitaria por la agresión recibida.
Necesidad de aplicar sanciones
Asimismo, desde la APFP exigen a la dirección del Centro Penitenciario que se adopten las sanciones ejemplarizantes necesarias ante los graves hechos acaecidos el pasado viernes.
Y es que alegan que, de no hacerlo, la seguridad y autoridad del personal se verá menoscabada, incluso, añaden, "de manera irreversible". Además, sostienen que el resto de los internos que cumplen condena pasarán a estar más "coaccionados e intimidados" por los reclusos participantes en el motín.
De hecho, la APFP ha denunciado como la dirección del Centro Penitenciario premió a dos de los internos que protagonizaron el motín con una comunicación extraordinaria con sus familiares. Todo ello tan sólo un día después de haberse producido el grave altercado, según dijeron.
"Si no se toman medidas, se les dará más poder entre los muros del Centro Penitenciario. Los funcionarios observan que cuando los internos en vez de respetar las normas, que cuando amenazan intimidan y deterioran las instalaciones, no son debidamente sancionados".
Desde el sindicato también lamentan que los responsables de seguridad del Centro Penitenciario no tengan en cuenta las opiniones o consejos de los trabajadores, quienes desde la APFP recuerdan, tienen una dilatada experiencia con internos de perfil peligroso, como es el caso del recluso causante del motín.
"Somos una plantilla veterana y supimos reconducir la situación. Es un interno que no reúne las condiciones para estar en un centro de preventivos, como es el de Melilla. Se trata de un recluso de alta peligrosidad, pues estuvo implicado en un homicidio, lo que pasa que vino aquí a un juicio y se ha quedado. Finalmente este recluso consiguió salirse con la suya y no ser trasladado a otro centro de la península.".
Agentes de autoridad
A estas declaraciones se suma además la denuncia del sindicato hacia la Administración por la negativa a conceder a los funcionarios de prisiones la condición de agentes de la autoridad y clasificar de este modo su labor como "profesión de riesgo".
Alertan que situaciones de esta índole se han dado en más ocasiones y que las mismas "acaban saliendo gratis" por causa del "buenismo" de la institución penitenciaria local.
"Todavía no somos agentes de la autoridad como en Cataluña por una cuestión política. Al final estamos más fiscalizados nosotros que los internos".
Incidentes
El origen del incidente se situó en la actitud de un interno que debía ser conducido a otro establecimiento penitenciario de la península. Con el objetivo de evitar dicha conducción, el interno se atrincheró en el patio portando dos latas aplastadas que utilizó a modo de objeto cortante, tratando además de recabar el apoyo de otros reclusos para reforzar su postura.
Estos hechos ocurrieron durante las horas de patio, previo al reparto de la comida. En ese momento la totalidad de los internos, unos 50, se encontraban en el patio.
Como consecuencia de esta situación inicial, un total de 5 internos participaron en un amotinamiento puntual que generó momentos de tensión en el recinto. Los internos hacían de escudo para que los funcionarios no se pudieran acercar para reducir al preso que debía ser trasladado. A su vez, también portaban el soporte de hierro de una mesa que habían arrancado previamente. Ante este escenario, se activaron los protocolos de seguridad previstos para este tipo de incidencias.
Gracias a la pericia y profesionalidad de los funcionarios, se fue consiguiendo que los internos presentes en el módulo subieran a las celdas, quedando alrededor de una quincena de internos en el patio, profiriendo amenazas de muerte e insultos a los funcionarios allí presentes.
Después de más de 2 horas, se consiguió llevar a los internos al módulo de aislamiento, donde fueron clasificados en régimen cerrado y aislados conforme a la normativa penitenciaria vigente, una medida habitual en este tipo de situaciones con el objetivo de garantizar el orden y prevenir nuevos altercados.
Ese mismo día, por la tarde, otro interno que también había estado presente en el altercado de la mañana y que no había sido trasladado a aislamiento, protagonizó otro incidente cuando comenzó a amenazar e insultar con gran agresividad en el patio a los funcionarios del departamento.
La cosa no quedó ahí, pues por la noche los internos continuaron amenazando e insultando. Además, provocaron la inundación del módulo de aislamiento, al abrir los grifos de sus celdas. Una situación que podía haber ocasionado una situación de extrema gravedad, puesto que la cocina del Centro Penitenciario recibió ingentes cantidades de agua, ya que esta comunica con el módulo de aislamiento, con el consiguiente riesgo eléctrico que ello supuso.
Desde la dirección se ha señalado que la conducción pendiente del recluso se retomará cuando se considere oportuno, asegurando que se desarrollará con todas las garantías necesarias.








