El Centro Penitenciario de Melilla resolvió con éxito en la jornada de ayer un incidente protagonizado por varios internos durante el horario de patio, sin que fuera necesario recurrir al uso de la fuerza física y sin que se produjeran daños personales. La rápida activación de los protocolos de seguridad y la actuación coordinada del personal funcionario permitieron restablecer la normalidad en una situación que llegó a revestir gravedad.
Según ha informado la Dirección del centro, el origen del incidente se situó en la actitud de un interno que debía ser conducido a otro establecimiento penitenciario. Con el objetivo de evitar dicha conducción, el interno se atrincheró en el patio portando dos latas aplastadas que utilizó a modo de objeto cortante, tratando además de recabar el apoyo de otros reclusos para reforzar su postura.
Como consecuencia de esta situación inicial, un total de cinco internos participaron en un amotinamiento puntual que generó momentos de tensión en el recinto. Ante este escenario, el Centro Penitenciario activó de inmediato los protocolos de seguridad previstos para este tipo de incidencias, priorizando la protección tanto de los internos como del personal trabajador.
La intervención se caracterizó por una estrategia basada en el diálogo, la contención y la negociación, evitando en todo momento una escalada del conflicto. Gracias a la serenidad y profesionalidad de los funcionarios, la situación pudo ser controlada sin necesidad de emplear la fuerza física, un hecho especialmente relevante dadas las circunstancias y los riesgos potenciales asociados a este tipo de episodios.
Finalmente, la incidencia quedó solventada sin que se registraran lesiones entre los internos ni entre el personal del centro. La conducción prevista del interno que originó el incidente no se llevó a cabo en ese momento, quedando aplazada hasta que se den las condiciones de seguridad adecuadas para su reactivación.
Tras los hechos, los internos implicados fueron clasificados en régimen cerrado y aislados conforme a la normativa penitenciaria vigente, una medida habitual en este tipo de situaciones con el objetivo de garantizar el orden y prevenir nuevos altercados. Desde la Dirección se ha señalado que la conducción pendiente se retomará cuando se considere oportuno, asegurando que se desarrollará con todas las garantías necesarias.
El Centro Penitenciario de Melilla ha querido destacar públicamente la actuación ejemplar del personal funcionario, subrayando su calma, compromiso y capacidad de coordinación. Según la Dirección, esta intervención demuestra la importancia de la profesionalidad y la preparación del personal penitenciario para gestionar situaciones complejas sin consecuencias personales, preservando el orden, la seguridad y el normal funcionamiento de la institución.
Este episodio se salda, por tanto, sin heridos y con una respuesta eficaz por parte del centro, poniendo de relieve la eficacia de los protocolos existentes y el papel clave del factor humano en la gestión de incidentes dentro del ámbito penitenciario.








