Desde el centro aseguran que salen adelante gracias a los técnicos de Educación Infantil contratados por el Gobierno local.
El colegio Pintor Eduardo Morillas es un centro con los problemas ‘normales’ del sistema educativo de Melilla, como la elevada ratio. Desde el centro aseguran que hay más de 30 niños por aula. En algunas clases llegan a los 33. Pero también señalan que ‘luchan’ contra este ‘exceso’ de escolares con la ayuda de la Ciudad. Afirman que el Gobierno local “acude a apagar los fuegos que llevan años encendidos” y que el Ministerio es incapaz de combatir. Desde el colegio aseveran que sería muy complicada la labor de los maestros de Infantil si no contaran con los técnicos de Educación Infantil que ha contratado la Ciudad.
El Eduardo Morillas tiene el apoyo de siete técnicos de Infantil que echan una mano a los maestros de las clases de entre tres y cinco años. Desde el centro esperan que el Gobierno local mantenga su promesa de contratar el próximo año a los técnicos de Educación Infantil porque, en caso contrario, los profesores estarán desbordados de trabajo.
En un centro donde hay unos 1.100 alumnos, siempre hay alguno que otro que necesita refuerzo educativo para mejorar su nivel de castellano. No obstante, resaltan desde el colegio que no tienen tantos estudiantes como en otros colegios con un nivel bajo de conocimiento del español. En el Eduardo Morillas ofrecen clases de apoyo de castellano a estos menores durante la mañana para que puedan coger cuanto antes el nivel del resto de sus compañeros.
Matriculaciones sorpresa
Otro de los problemas del sistema educativo de Melilla que tiene este colegio es que todas las semanas ‘aparece’ un niño en la puerta para matricularse en sus clases. Son las matriculaciones ‘sorpresa’. Desde el colegio señalan que desde hace varios años no paran de llegar a la ciudad familias que provienen de la península porque han perdido su empleo por culpa de la crisis. A las aulas del Eduardo Morillas se han incorporado niños de Canarias, Valencia, Barcelona y otras regiones españolas que se inscriben en el centro cuando el curso ya ha comenzado.
Pero cada vez que llega un alumno nuevo a las aulas hay que resolver otro problema, que también tienen el resto de los colegios de la ciudad, la falta de espacio en las aulas. En el Eduardo Morillas no hay ‘hueco’ para nadie más.
Horario de prueba
Además, otro de los factores negativos que ha padecido el Eduardo Morillas en este inicio de curso es el cambio que tuvo que realizar del horario de clases. Este colegio modificó los 55 minutos reservados para cada asignatura al día a 45 minutos, una exigencia que llegó de Madrid unos 15 días más tarde de comenzar las clases.
Desde el centro señalan que los motivos que les dieron los representantes del Ministerio de Educación para cambiar los horario fue que los niños pierden la concentración a partir de los 40 minutos de clase. En cambio, el Ministerio aseguró a El Faro que el objetivo de este cambio en la norma era que los escolares recibieran clases todos los días de Lengua y Matemáticas. En el colegio había profesores en contra y a favor de reducir las sesiones de 55 a 45 minutos, como pedía el Ministerio. Finalmente, los horarios de volvieron a planificar y ahora están en un periodo de prueba. Resaltan que esperarán a finales de curso para ver los resultados.







