El psicólogo melillense Juan Manuel Fernández Millán ofrecerá el próximo 20 de febrero, a las 18.00 horas, el webinar titulado ‘Psicología de la Supervivencia’, una sesión formativa de dos horas de duración en la que se abordarán los principales factores psicológicos que intervienen cuando una persona se enfrenta a una situación extrema. La iniciativa pretende dotar a los asistentes de herramientas prácticas para gestionar conductas, emociones, memoria y aprendizaje en contextos donde la vida puede depender, en gran medida, del equilibrio mental y la capacidad de decisión.
En declaraciones a este diario, Fernández Millán subraya que la sociedad actual vive “de espaldas” a la posibilidad real de tener que enfrentarse a una emergencia. “Pensamos que la supervivencia es cosa de militares o de quienes practican deportes de riesgo, pero cualquier persona puede verse envuelta en un accidente de tren, una riada o un incendio”, explica. En ese punto, sostiene, los conocimientos técnicos son importantes, pero la diferencia entre la vida y la muerte puede estar en la respuesta psicológica.
Más allá de terremotos y naufragios
El especialista detalla que existen múltiples escenarios de supervivencia: desde catástrofes naturales como terremotos, avalanchas o inundaciones, hasta naufragios, accidentes, atentados terroristas o conflictos bélicos. También distingue entre supervivencias de respuesta inmediata —como un derrumbe o una explosión— y otras de larga duración, como un secuestro o una situación de guerra prolongada.
“La psicología de la supervivencia estudia a qué aspectos se va a enfrentar una persona en cualquiera de estos contextos y cómo puede prepararse mentalmente para afrontarlos”, señala. En este sentido, insiste en que la prevención es un elemento olvidado en la cultura actual. “Cuando ocurre una emergencia, la sociedad responde con solidaridad, pero hemos descuidado la preparación previa. Y parte de la supervivencia depende de esa percepción de autoeficacia que fortalece la autoestima y permite actuar con determinación”.
La amenaza invisible: la muerte psicógena
Uno de los conceptos centrales que abordará en el webinar es el de “muerte psicógena”. Fernández Millán explica que, en grandes catástrofes, no todas las muertes se deben a lesiones físicas graves. “Hay personas que, sin apenas heridas, se abandonan psicológicamente. Dejan de luchar y eso puede llevarles a fallecer”, afirma.
Para evitar este fenómeno, considera clave la preparación mental previa. “Plantearse escenarios, reflexionar sobre noticias de actualidad o formarse en cursos como este ayuda a no llegar tarde psicológicamente cuando ocurre algo”. Según expone, anticipar mentalmente posibles situaciones reduce el bloqueo inicial y aumenta la probabilidad de reacción eficaz.
Conducta y liderazgo en momentos críticos
Durante la sesión, el psicólogo analizará también el comportamiento grupal en emergencias. Cita la conocida teoría del 10-80-10 atribuida a Lynch, que sostiene que en una crisis un 10% de las personas actúa de forma eficaz, un 10% queda paralizado o entra en pánico, y el 80% restante tiende a seguir a uno u otro grupo.
“Por eso es tan importante que existan líderes preparados, no solo voluntariosos, sino formados y capaces de tomar decisiones acertadas”, apunta. En su opinión, la conducta individual puede influir decisivamente en la supervivencia colectiva.
Asimismo, menciona el principio del 90/10: “El 10% depende de lo que nos ocurre y el 90% de cómo lo interpretamos y qué hacemos con ello”. Esta perspectiva pone el foco en la gestión cognitiva de la crisis como elemento determinante.
Aceptar, conocerse y prepararse
Fernández Millán estructura las claves psicológicas de la supervivencia en varios pasos. El primero es aceptar que la emergencia puede suceder. “No vivir de espaldas a la posibilidad de que algo ocurra”, resume. El segundo es el autoconocimiento: identificar límites y capacidades. En este punto alude a la llamada “ley del 40%” atribuida al entrenamiento de los marines estadounidenses, según la cual cuando una persona cree haber llegado a su límite, en realidad aún dispone de un amplio margen de resistencia.
El tercer pilar es la preparación. Saber cómo actuar en caso de incendio, disponer de un botiquín en el vehículo o conocer técnicas básicas de orientación puede marcar la diferencia. Pero también incluye habilidades emocionales, como aprender a respirar y relajarse en situaciones de estrés.
Como ejemplo paradigmático, recuerda el caso de la estudiante británica Tilly Smith, quien en 2004 identificó las señales previas a un tsunami en una playa de Tailandia gracias a una lección escolar. Alertó a su familia y a otros bañistas, evitando víctimas mortales en aquella zona. “La información y la formación salvan vidas”, recalca.
Romper la parálisis y elaborar un plan
Otro aspecto que se abordará en el webinar es el bloqueo inicial ante lo inesperado. Ese instante en que la mente niega lo que sucede —“esto no puede estar pasando”— puede suponer un coste de oportunidad vital. Para combatirlo, el psicólogo recomienda verbalizar la situación: preguntarse en voz alta qué ocurre, dónde están las salidas o qué pasos dar a continuación. “Romper el círculo mental de la parálisis es fundamental”.
A partir de ahí, propone tres fases: analizar la situación, elaborar un plan y ponerlo en práctica. En ocasiones, incluso la “pasividad activa” —decidir conscientemente permanecer inmóvil— puede ser la mejor opción, siempre que sea fruto de una evaluación racional y no del miedo paralizante.
Esperanza, sentido y resiliencia
Mantener a raya las emociones negativas es otro reto crucial. La desesperanza y la angustia pueden bloquear la acción. En este sentido, Fernández Millán menciona la experiencia del almirante estadounidense James Stockdale, prisionero durante la guerra de Vietnam, quien defendía la importancia de aceptar la dureza de la realidad sin perder la convicción de que la situación mejorará.
“El equilibrio está en reconocer que es el peor momento de tu vida, pero confiar en que algún día pasará”, resume. Encontrar un propósito —volver con la familia, concluir un proyecto pendiente— se convierte en un anclaje psicológico que protege frente al abandono.
También recuerda el caso de los supervivientes del accidente aéreo de 1972 en los Andes, cuya historia inspiró la película La sociedad de la nieve. Tras respetar inicialmente la norma de permanecer junto al fuselaje, algunos decidieron romperla y buscar ayuda, lo que resultó decisivo para el rescate. “Respetar las normas es fundamental, pero saber cuándo adaptarlas también forma parte de la supervivencia”, apunta.
La calma como último recurso
El psicólogo concluye con una reflexión que resume la esencia de su planteamiento: “El ser humano puede sobrevivir hasta tres semanas sin comida, tres días sin agua y tres minutos sin aire; pero puede perder la vida en tres segundos si no es capaz de mantener la calma”.
Con este webinar, Juan Manuel Fernández Millán aspira a que los participantes adquieran no solo conocimientos teóricos, sino herramientas prácticas para enfrentar lo inesperado. En una sociedad acostumbrada a la seguridad aparente, la psicología de la supervivencia emerge como una disciplina que invita a mirar de frente la vulnerabilidad humana y, al mismo tiempo, a descubrir la extraordinaria capacidad de resistencia que cada persona puede desarrollar cuando aprende a prepararse mentalmente para lo imprevisible.








