¿Cuál es la tumba más interesante, o más especial, del cementerio de La Purísima Concepción de Melilla? Para la historiadora Isabel Migallón, es una pregunta “difícil, no, lo siguiente, porque hay muchísimas historias”.
A Migallón le “cuesta la vida destacar una, nunca mejor dicho”, pero finalmente se decanta por una que está en la parcela 18 y donde se encuentra Josefina (Pepita) Haro, quien falleció con 12 años, el 17 de julio de 1928, tras salvar la vida a su hermana Marina, quien debía de tener cuatro o cinco.
Según cuentan las crónicas de entonces, el matrimonio formado por el brigada de Artillería Jorge Haro -de Albacete- y Antonia Serrano -de Málaga- salieron a pasear por la calle Actor Tallaví con dos de sus hijas cuando, a la altura de la actual Jefatura Superior de Policía, pasó una camioneta del servicio público que iba del Real a la Plaza de España.
Justo en aquel momento, Marina se escapó de la mano de su hermana y, al ver Pepita que iba a ser atropellada, corrió a apartarla, con la mala suerte de que resultó impactada por el vehículo.
De nada sirvió que la trasladaran, primero, a la Casa de Socorro, y más tarde, viendo la gravedad de las heridas, al ya desaparecido Hospital Militar Docker y no al de la Cruz Roja. Pepita falleció.
La noticia apareció en la primera página de El Telegrama del Rif del día 19 bajo el título ‘Muere por salvar a su hermanita. El heroísmo de una niña’.
El entierro fue realizado por todo lo alto, como se hacía con las personalidades en aquellos tiempos, con el cortejo fúnebre recorriendo la Avenida Alfonso XIII -hoy Avenida Juan Carlos I Rey- acompañado por sus compañeras del colegio del Buen Consejo -la historiadora descarta que fueran del servicio doméstico- que le daba al sepelio un carácter de personaje de envergadura.
La Junta Municipal, que era el órgano de Gobierno de Melilla por aquellos momentos, le cedió la tumba a perpetuidad, que todavía hoy figura en la parcela 18 del cementerio con la fotografía de la primera comunión de Josefina Haro y una inscripción en la lápida que dice lo siguiente: “Por su heroísmo, abnegación y amor fraternal”.
Visiblemente conmovida mientras lo cuenta, Migallón considera que “es una historia muy bonita y emotiva por el hecho de que una niña con 12 años no dudase un instante en salvar a su hermana”.
Para Migallón, fue todo un impacto descubrir esa historia mientras clasificaba en el Archivo Central -hoy Archivo General-, pero, como no cree mucho en las casualidades, no piensa que esta lo fuera tampoco, y el hallazgo la llevó a acercarse al cementerio para ver la tumba de quien ella califica como “una heroína”.
Aunque los padres -que tenían más hijos aparte de ellas dos llamados Salvador, Lili y Jorge- se marcharon de Melilla, hace algunos años la historiadora pudo contactar con familiares que sí se encontraban en la ciudad autónoma que desconoce si siguen estando actualmente. Sí sabe que posteriormente se trasladaron a Melilla para ver la tumba dos sobrinas de Pepita y de Marina -María del Carmen y Marina Hernández Haro, hijas de Lili- a quienes no pudo conocer personalmente, pero con quienes sí habló por teléfono. Como habían leído los artículos que Migallón había escrito en prensa sobre su tía, le comentaron -recuerda mientras se emociona de nuevo- que le estaban muy agradecidas por ello -“no tienen que estarlo, porque es una historia que se merecía que se supiera”- y que su tía Marina no hacía mucho que había fallecido, que nunca se casó y que siempre pesó sobre ella la muerte de su hermana.
Para ella, poder contactar con estas familiares fue “un privilegio” por tratarse de “una historia tan entrañable” y le puso “los vellos de punta”, tal como sucede en cada ocasión en que puede contactar con algún familiar directo o indirecto de militares muertos en campaña que le cuentan cómo fue la vida a partir de la muerte de su padre, tío o abuelo.
Cuando hacen rutas por el cementerio -si no son temáticas y hay tiempo-, tanto Migallón como Elena Fernández intentan destacar este episodio, que, repite la historiadora, “es una historia muy emotiva y muy de Melilla”.







