Melilla sigue enfrentando un reto persistente: el paro estructural, especialmente entre jóvenes y colectivos vulnerables, que limita el desarrollo económico y social de la ciudad autónoma. Jorge Vera, director provincial del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), pone la formación profesional en el centro de la solución, afirmando con rotundidad que “sin formación no hay contratación”. Esta declaración resume la visión con la que el SEPE aborda una problemática compleja y arraigada.
En una entrevista reciente, Vera insistió en que para aplicar políticas efectivas de empleo es fundamental contar con un diagnóstico claro y realista. “Solo teniendo un buen diagnóstico se puede tratar el problema y no seguir en la dinámica de ejecutar un programa tras otro”, señaló. Según sus palabras, en Melilla existen aproximadamente 4.500 personas que no tienen ninguna formación o sólo cuentan con un certificado de escolaridad, y este grupo enfrenta enormes dificultades para acceder a puestos de trabajo medianamente estables en el mercado laboral actual.
Formación y empleo: el programa TándEM como respuesta innovadora
Para hacer frente a esta situación, el SEPE ha implementado el programa TándEM, que Jorge Vera describe como “la versión mejorada de un plan de empleo”. Esta iniciativa combina la contratación directa con la formación simultánea, permitiendo que los participantes adquieran competencias profesionales mientras trabajan.
El programa se dirige especialmente a jóvenes menores de 30 años y colectivos en situación de vulnerabilidad, ofreciéndoles la oportunidad de obtener certificados oficiales de profesionalidad de nivel 1, 2 y 3, incluso sin contar con requisitos académicos previos. “Para que, al menos, puedan terminar teniendo un certificado que les habilite a desempeñar una profesión de nivel 2 y nivel 3”, explicó Vera, resaltando el valor formativo del proyecto.
TándEM ofrece contratos laborales de seis meses para todos los colectivos y de hasta doce meses para los menores de 30 años, con sueldos brutos aproximados de 1.700 euros mensuales. “Es aprender trabajando y trabajar aprendiendo”, resumió el director provincial, destacando el doble objetivo del programa: generar empleo y formar talento.
Incremento sostenido de la inversión para ampliar el impacto
La inversión en el programa TándEM ha experimentado un crecimiento notable desde su inicio. En 2024, la dotación fue de 1,5 millones de euros, cifra que se incrementó hasta 2,4 millones en 2025. Para el año en curso, 2026, se espera que la inversión supere los 4 millones de euros, con la finalidad de llegar a un mayor número de beneficiarios y ampliar el alcance del proyecto.
Este aumento presupuestario refleja la importancia estratégica que el SEPE concede a la formación como motor de desarrollo y empleo en Melilla. Vera enfatizó que “el paro no se va a bajar si estas personas no tienen algo. Es matemática pura, esto no falla”, señalando que sin una apuesta firme por la capacitación es imposible superar las barreras que mantienen el desempleo estructural.
Un enfoque basado en la realidad y la planificación a largo plazo
El director provincial recordó que la eficacia de las políticas activas de empleo radica en partir de un análisis realista de la situación y diseñar acciones adaptadas a las necesidades concretas de la población desempleada. “Solo así podremos evitar caer en la repetición de programas ineficaces y lograr resultados duraderos”, añadió.
Este planteamiento busca romper la dinámica de iniciativas temporales y fragmentadas, apostando por un modelo integral que combine formación, contratación y seguimiento continuo. De esta forma, se pretende que los beneficiarios no solo consigan un empleo temporal, sino que adquieran las competencias necesarias para su inserción laboral a largo plazo.
Contexto y perspectivas
Melilla registra una tasa de paro juvenil entre las más altas de España, situación que afecta la cohesión social y las expectativas económicas de miles de personas. La ciudad autónoma depende en gran medida de programas como TándEM para revertir esta tendencia y fomentar un desarrollo económico sostenible.
El compromiso institucional con la formación profesional y la creación de empleo mediante esta fórmula innovadora representa una esperanza para los colectivos más vulnerables y una apuesta por construir un futuro con mayores oportunidades.








