Jorge Gil Vera ha dado el salto al mundo literario con la publicación en Amazon de su primera novela, Oliver Harper y el libro de brujas, una obra de fantasía juvenil inspirada en universos mágicos y aventuras de hechicería que comenzó como un simple hobby entre familiares y amigos y que finalmente ha terminado convirtiéndose en el inicio de una saga literaria.
El autor explicó en declaraciones a El Faro de Melilla que la idea de crear esta historia surgió tras años consumiendo cine y observando cómo gran parte de las producciones actuales estaban basadas en remakes, secuelas y precuelas de historias ya conocidas.
“Necesitaba algo nuevo”, confesó Jorge Gil Vera, quien aseguró que fue precisamente esa sensación de repetición la que le empujó a imaginar su propio universo fantástico.
Una historia creada desde cero
El escritor reconoció que nunca había sido una persona “muy lectora”, aunque sí un apasionado del cine y de las historias de fantasía y magia.
Según relató, durante los últimos años observó cómo películas clásicas como La Sirenita, Blancanieves, La Bella y la Bestia, Aladdín o El Rey León regresaban continuamente en forma de nuevas versiones cinematográficas.
“Como no salía nada nuevo que me llamase la atención desde hace muchos años, dije yo: ‘Voy a crear yo mi propia historia’”, explicó.
En un principio, la novela nació únicamente como una afición personal y estaba destinada a ser compartida con sus familiares y amigos más cercanos. Sin embargo, tras terminar el manuscrito del primer libro, la reacción positiva de quienes lo leyeron terminó animándole a seguir adelante con el proyecto.
“Todo el mundo empezó a decirme que estaba súper chulo y que tenía que publicarlo”, recordó.
Fue entonces cuando decidió continuar desarrollando el universo de Oliver Harper y comenzar una segunda entrega que, según confirmó, ya está terminada y actualmente se encuentra en proceso de edición.
Influencias de Harry Potter, Narnia y El Señor de los Anillos
Jorge Gil Vera reconoció que el universo mágico de su novela está influenciado por algunas de las grandes sagas de fantasía de las últimas décadas.
El autor citó como referentes obras como Harry Potter, Narnia o El Señor de los Anillos, aunque quiso dejar claro que también ha encontrado inspiración en otros títulos menos conocidos relacionados con escuelas de magia y mundos fantásticos.
Entre ellos mencionó Un mago de Terramar, de Úrsula Le Guin; La peor bruja, de Jill Murphy; o Magisterium.
“Siempre me ha gustado mucho la magia y la hechicería”, aseguró.
El escritor explicó que su intención fue tomar elementos e ideas que le gustaban de diferentes universos de fantasía para crear una historia propia y original.
“Voy a coger las ideas que más me gusten y las voy a meter en un libro”, afirmó.
Tau Anderson, el personaje más complejo
Dentro del universo de Oliver Harper y el libro de brujas aparece un grupo de cuatro amigos formado por Oliver Harper, Isla Collins, Tau Anderson y Pixie Adams. Sin embargo, Jorge Gil Vera confesó que el personaje más difícil de desarrollar fue Tau, el amigo ciego del protagonista.
El autor explicó que quería introducir en la historia un componente de inclusividad y reflejar que las personas con discapacidad pueden realizar las mismas actividades y alcanzar los mismos objetivos que cualquier otra persona.
“Quería darle un poquito de inclusividad”, señaló.
Precisamente por ello, reconoció que tuvo que trabajar especialmente en cómo integrar al personaje dentro del mundo mágico de la novela para que pudiera desenvolverse con naturalidad en las clases, hechizos y aventuras.
“Ese fue el personaje que más me costó desarrollar”, admitió.
Sin embargo, el resultado terminó sorprendiendo incluso al propio autor, quien aseguró que Tau Anderson se ha convertido en su personaje favorito y también en uno de los más queridos entre quienes ya han leído el libro.
“Ha pasado de ser el personaje que más me costó desarrollar al que más le ha gustado a la gente”, explicó.
Jorge Gil Vera afirmó incluso que le gusta “muchísimo más” cómo ha quedado Tau que el propio protagonista de la historia.
Más de dos años para escribir la primera novela
El proceso de creación de Oliver Harper y el libro de brujas no fue rápido. El escritor explicó que tardó aproximadamente dos años y tres meses en completar la primera novela.
Uno de los principales desafíos fue que nunca antes había escrito un libro y tampoco contaba con una gran experiencia lectora, por lo que tuvo que comenzar estudiando cómo funcionaba la narrativa literaria.
“Leí para aprender a escribir”, explicó.
Según contó, comenzó a analizar cómo se desarrollaban los diálogos y cómo estructuraban las historias otros autores con el objetivo de aprender técnicas narrativas y aplicarlas a su propia obra.
El segundo libro, sin embargo, le resultó mucho más sencillo de desarrollar debido a la experiencia adquirida con la primera entrega.
“Ya tenía experiencia y la historia era más correlativa”, indicó.
Actualmente, esa segunda novela ya está terminada y el autor prevé publicarla en un plazo aproximado de entre cuatro y seis meses.
Las dificultades para publicar
Uno de los aspectos sobre los que más reflexionó Jorge Gil Vera fue el complicado proceso que encontró al intentar publicar su libro a través de editoriales tradicionales.
El autor confesó que inicialmente pensaba que bastaba con enviar el manuscrito a varias editoriales y esperar a que alguna se interesara por la obra. Sin embargo, aseguró que la realidad fue muy distinta.
“He contactado con varias editoriales y todas me pedían mis redes sociales y mi número de seguidores”, relató.
Gil Vera criticó que actualmente la industria editorial valore más la presencia en internet y la popularidad en redes sociales que el contenido literario o el talento de un escritor.
“Yo quiero ser escritor, no influencer”, afirmó.
Posteriormente también contactó con varias agencias literarias, aunque aseguró que volvió a encontrarse con exigencias similares relacionadas con redes sociales, seguidores y estrategias de visibilidad digital.
Además, explicó que una de las agencias le propuso modificar aspectos importantes de la historia y contratar a un tutor literario con un coste económico elevado.
“No voy a pagar a un tío para que me diga qué tengo que cambiar de mi historia”, sostuvo.








