Durante la presentación de la prueba, el presidente del Club Corredores Africanus, Francisco Javier Padilla, mostró su satisfacción por volver a ponerse al frente de una competición que la entidad tiene ya plenamente interiorizada y en cuya organización trabaja prácticamente durante todo el año.
“Es un orgullo y una satisfacción volver con El Último León, dirigir la prueba de El Último León, que para nosotros es algo que llevamos dentro, la tenemos como interiorizada”, explicó Padilla, quien destacó que el trabajo para la siguiente edición comienza prácticamente en el mismo momento en que finaliza la anterior.
El responsable de Corredores Africanus recordó especialmente la experiencia vivida el pasado año, que calificó como “una auténtica locura” y un éxito total para la organización. Más allá de los resultados deportivos, Padilla quiso poner en valor la capacidad de reacción demostrada por todas las personas implicadas en el desarrollo de la prueba ante las complicadas condiciones meteorológicas que acompañaron a aquella edición.
Una organización preparada para cualquier circunstancia
El temporal obligó a la organización a adaptarse constantemente a las circunstancias, modificando determinados aspectos de la prueba en función de la evolución de la situación. Para Padilla, precisamente esa capacidad de respuesta fue uno de los grandes aprendizajes y motivos de orgullo de la pasada edición.
“Me quedo y recuerdo una cosa, la capacidad de reacción que tuvo todas las personas que estuvimos implicadas en la organización”, señaló. El presidente de Corredores Africanus destacó el trabajo realizado por todo el equipo, que tuvo que responder a las diferentes situaciones que fueron surgiendo.
“Si había que salir, había que retrasar, había que volver a balizar, todo salió correcto”, explicó Padilla, quien quiso reconocer expresamente el esfuerzo de todas las personas que trabajaron “codo a codo, mano a mano” durante el desarrollo de la competición.
De cara a la cuarta edición, la organización mantendrá el límite de 250 participantes, una cifra que consideran adecuada para poder ofrecer un servicio de máxima calidad a todos los corredores.
“Creemos que es donde podemos nosotros dar el mejor servicio y la mejor asistencia a todos los participantes”, afirmó Padilla, quien volvió a insistir en que el objetivo prioritario es garantizar que todos aquellos que se desplacen hasta Rostrogordo puedan disfrutar de la experiencia.
Competición paralela por parejas y tripletas
Una de las principales novedades de la edición de 2027 será la puesta en marcha de una competición paralela por parejas y tripletas, iniciativa con la que la organización pretende ampliar las posibilidades de participación sin modificar la esencia de la Backyard Ultra.
Los corredores podrán formar parejas masculinas, femeninas o mixtas, mientras que las tripletas tendrán que ser siempre mixtas. Los integrantes de estos equipos afrontarán el mismo recorrido que el resto de participantes y podrán sumar vueltas conjuntamente para optar a una clasificación y a unos premios específicos.
Padilla explicó que esta nueva fórmula pretende animar a participar a aquellas personas que quieran afrontar el reto acompañadas, ya sea en pareja o formando una tripleta.
La organización, no obstante, deja claro que esta clasificación será completamente paralela a la competición principal. El ganador de El Último León continuará siendo un único corredor, ya sea hombre o mujer, manteniéndose así la esencia del formato Backyard.
“El ganador será de manera individual, el ganador o la ganadora, el último león puede ser uno nada más, no será una pareja”, aclaró Padilla.
De esta forma, quienes prefieran competir en grupo dispondrán de una nueva motivación y podrán disfrutar de la prueba junto a compañeros, mientras que la competición individual seguirá siendo el eje central de El Último León.
6,7 kilómetros y 75 metros de desnivel por vuelta
El recorrido será nuevamente uno de los elementos fundamentales de la competición. La organización mantendrá el trazado estrenado el pasado año, con una distancia de 6,7 kilómetros por vuelta y aproximadamente 75 metros de desnivel positivo, dentro de los parámetros establecidos por el reglamento de la Backyard Ultra.
Cada participante deberá completar el recorrido dentro del tiempo establecido para poder afrontar una nueva vuelta. La dinámica de la prueba provoca que la carrera pueda prolongarse durante numerosas horas, sin que los corredores conozcan de antemano cuándo terminará la competición.
Precisamente esa incertidumbre y la necesidad de gestionar el esfuerzo son dos de los grandes atractivos de El Último León, una prueba en la que no basta con tener velocidad, sino que resulta fundamental saber administrar las fuerzas, la alimentación, el descanso y la fortaleza mental.
Padilla confía en que la edición de 2027 vuelva a ofrecer una gran respuesta deportiva y que los corredores puedan disfrutar durante muchas horas del entorno de Rostrogordo.
Una edición histórica en 2026
El presidente de Corredores Africanus recordó además que la pasada edición estuvo marcada por unos resultados deportivos extraordinarios. La competición permitió batir varios récords, entre ellos el récord femenino nacional, que hasta entonces se encontraba en algo más de 40 vueltas y que fue elevado hasta las 46 vueltas por Carmen Aguilar.
Además, según destacó Padilla, también se batieron registros femeninos correspondientes a países como Argentina y Perú, así como el récord absoluto femenino de Sudamérica.
Unos resultados que contribuyeron a elevar todavía más el nivel y la repercusión de una competición que busca consolidarse dentro del calendario nacional e internacional de las Backyard Ultra.
Ahora, el objetivo pasa por repetir la experiencia y, si es posible, volver a superar alguna de las barreras alcanzadas en la edición anterior.
“Con esa previsión de que ojalá que este año se vuelva a romper alguna barrera de esas que se lograron el año pasado”, apuntó Padilla.
Las inscripciones para la cuarta edición se abrirán el 20 de septiembre, con un límite establecido en 250 dorsales. Rostrogordo se prepara así para volver a acoger una prueba en la que cada vuelta supone un nuevo desafío y en la que la resistencia termina convirtiéndose en el verdadero protagonista.
Porque en El Último León, como recuerda su lema, no se trata simplemente de correr: se trata de sobrevivir.








