Somos Melilla ha criticado públicamente el estado “indigno” en el que se encuentra la Casa Cuna del Centro Asistencial, también conocida como la Gota de Leche, gestionada con el dinero público de la Ciudad Autónoma.
Acompañado por un contundente reportaje fotográfico, Driss ha relatado que los bebés duermen en colchones con agujeros y marcas de mordiscos; que hay baños inutilizados con celofán en los inodoros por el ruido de ratas; barandillas sin pintar, mobiliario oxidado, suelos levantados cubiertos con mantas y ceniceros llenos de colillas en un espacio que debe ser libre de humo.
“No, no es una guardería de Etiopía. Es la Casa Cuna del Centro Asistencial, que recibe más de seis millones de euros al año”, ha afirmado. “Tiene un gerente que cobra más de 60.000 euros y un equipo de centenares de trabajadores tocados por la varita mágica del Partido Popular”.
Driss ha señalado que nadie inspecciona, nadie gestiona, nadie planifica. Y lo peor de todo: nadie escucha. Según ha explicado, tanto madres como trabajadoras han tocado la puerta de la administración para presentar quejas sin recibir respuesta alguna. “Nosotras sí escuchamos y denunciamos que esa casa cuna no es un hogar: es un zulo, es un maltrato institucional de alto grado”, ha sentenciado.
“La dieta se basa en bollería industrial, sopas de sobre y fritangas. No hay juegos, no hay parque, no hay actividades exteriores. Las trabajadoras tienen que llevar a los niños al médico en sus propios coches, porque ni siquiera hay sillas homologadas”, ha lamentado.
Driss ha aclarado que esto no va de partidos. “No nos equivoquemos, esto no va de colores políticos. Va de menores sin voz, de bebés que deben prepararse para ser integrados en un hogar. Y lo que hay ahora mismo no es preparación, es abandono”.
Por todo ello, Somos Melilla exige una revisión inmediata del plan de gestión del centro, la implantación de un plan nutricional y educativo adaptado a la infancia y una apuesta decidida por la acogida familiar. “Vamos a la cola de toda la península en este ámbito, pese a que la ley ya obliga a la desaparición de estas instituciones porque el objetivo es fomentar las familias de acogida”, ha subrayado.
Para concluir, Driss ha lanzado un mensaje contundente. “No sé si va a ser posible, pero sí vamos a exigir responsabilidades. Porque si esto pasara en cualquier otra ciudad, rodarían cabezas”.








Por ser, no debe de ser, ni la del País vecino, ha de ser, como bien dices la “Casa Cuna de Melilla”, con lo cual su mantenimiento y acceso a las últimas novedades, han de ser absolutamente un ejemplo para el mundo entero.