Un interno en estado de alteración arrojó un contenedor de basura contra una trabajadora del Centro Penitenciario de Melilla en un nuevo intento de agresión ocurrido la semana pasada. El ataque no logró su objetivo gracias a la intervención de dos reclusos, que se interpusieron para evitar el impacto. Ambos resultaron heridos, y uno de ellos precisó puntos de sutura, según ha denunciado el sindicato Acaip-UGT a través de un comunicado.
Este nuevo incidente de violencia se suma a una escalada de tensión que, según denuncia el sindicato, coincide con la reciente entrada en el centro de un interno catalogado como “altamente conflictivo”.
Desde su llegada, han aumentado de forma notable tanto los episodios violentos como los problemas relacionados con el consumo de sustancias prohibidas dentro del penal. “Muchos colocones de pastillas” y comportamientos erráticos entre los internos, según describe Acaip, han generado una sensación de inseguridad constante entre los trabajadores.
Uno de los elementos que más preocupa a los representantes sindicales es el incremento de lanzamientos de objetos y drogas desde el exterior del recinto.
Desde que el mencionado interno fue ingresado en el centro, los trabajadores han detectado un crecimiento sustancial en los intentos de introducir sustancias a través de los muros. Acaip alerta del riesgo que supone el consumo descontrolado de estas sustancias tanto para la seguridad del personal como para la salud de los propios internos, al tratarse de compuestos sin supervisión médica ni garantías sanitarias.
Durante esos mismos días, dos presos tuvieron que ser derivados al departamento de aislamiento. Uno de ellos se encontraba en estado de intoxicación, mientras que el otro fue trasladado tras intentar agredir a otro interno utilizando un “pincho carcelario”, un arma improvisada elaborada con un cristal afilado en forma de cuchillo.
Este tipo de objetos, que deberían estar prohibidos dentro del centro, siguen presentes debido a que se utilizan como recambio barato de los cristales de seguridad, denuncia Acaip, lo que representa un riesgo directo para la integridad física de trabajadores e internos.
Otra deficiencia grave señalada por el sindicato se refiere a una celda de aislamiento que pudo ser abierta desde dentro por un interno sin que se haya podido determinar si fue debido a un fallo técnico o de montaje. Esto se produjo después de que se invirtieran más de 70.000 euros en obras de mejora en el centro.
Desde Acaip critican duramente que, a pesar de esa inversión, persistan problemas estructurales que comprometen directamente la seguridad. “Hasta que no pase una desgracia no van a parar”, lamentó el delegado sindical José Manuel Vicente Nicolás en el comunicado.
También reclaman medidas urgentes para frenar el lanzamiento de objetos desde el exterior. En ocasiones se han interceptado paquetes con más de un kilo de hachís, lo que da cuenta de la magnitud del problema. Los patios, protegidos apenas por una pequeña valla, se han convertido en puntos vulnerables por los que acceden sustancias y objetos prohibidos.
Está previsto que en los próximos días una delegación de técnicos de obras de la Secretaría General visite el centro para evaluar nuevas actuaciones. No obstante, desde el sindicato muestran escepticismo. Temen que la visita se quede en un trámite más sin soluciones reales y recuerdan que las prioridades deben ser la protección y la seguridad del personal penitenciario.
Este nuevo intento de agresión se suma al ocurrido en octubre, cuando un funcionario del centro fue atacado por un interno y tuvo que ser ingresado en la UCI, un episodio que ya provocó gran alarma en el entorno penitenciario.








