La esperanza de vida en Melilla ha aumentado en 2,1 años entre 2018 y 2022, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundidos por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). El organismo señala que esta evolución refleja una mejora del indicador en la ciudad autónoma y la vincula a la reducción progresiva de la distancia histórica respecto a la media nacional.
La información aparece recogida en el informe Panorama general de la salud 2025, publicado por la OCDE en noviembre de 2025 con datos correspondientes a 2023. En ese documento, España figura entre los países con mayor esperanza de vida del mundo, junto a Suiza y Japón, mientras que Ceuta y Melilla muestran una evolución positiva desde 2018, según destaca Ingesa en su nota.
En el caso de Melilla, la mejora se refiere a la esperanza de vida a los 65 años ajustada por calidad de vida. La nota difundida por Ingesa subraya que, mientras entre 2000 y 2018 este indicador solo había aumentado 0,1 años en la ciudad, en el periodo 2018-2022 el crecimiento alcanzó los 2,1 años. El organismo presenta este cambio como un avance relevante dentro de la evolución reciente de los datos sanitarios de la ciudad.
Este dato cobra especial relevancia si se pone en relación con antecedentes recientes sobre la situación de Melilla en materia de longevidad. En noviembre de 2025, una información publicada por El Faro de Melilla señalaba que la ciudad registraba la esperanza de vida más baja de España, con una media de 79,9 años, frente a los 83,1 años de la media nacional. Ese mismo artículo apuntaba que regiones como Madrid superaban los 87 años, lo que evidenciaba una diferencia amplia entre territorios.
La nota de Ingesa recuerda además que la esperanza de vida está condicionada por múltiples factores, entre ellos los hábitos de vida, las condiciones socioeconómicas, el nivel educativo, el acceso a los servicios sanitarios, la organización del sistema de salud y distintas variables demográficas. En esa misma línea, el antecedente periodístico sobre Melilla apuntaba también al peso de las desigualdades territoriales y de factores estructurales en la evolución de este indicador.
Ingesa atribuye la mejora observada en los últimos años a las políticas sanitarias impulsadas desde 2018, centradas en el refuerzo de los servicios públicos de salud, la inversión en medios humanos y materiales y la mejora de los procedimientos organizativos. La directora general del organismo afirma en la nota que se mantendrá esta línea de trabajo en Melilla y Ceuta. El objetivo, según expone el organismo, es continuar consolidando la evolución de los indicadores sanitarios en ambas ciudades autónomas durante los próximos años.








