Melilla recibió durante la noche del jueves a los participantes de la 70ª Asamblea de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad, en un acto institucional celebrado con la presencia del presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, y la consejera de Cultura, Fadela Mohatar. Alrededor de una treintena de representantes municipales, técnicos y miembros de la organización se desplazaron hasta la ciudad para participar en una cita que combina el trabajo interno de la red con el conocimiento directo del patrimonio judío melillense.
La encargada de inaugurar la recepción fue Fadela Mohatar, quien dio la bienvenida a los representantes de los municipios integrantes y agradeció su presencia en Melilla. La consejera recordó que la celebración de esta asamblea responde a la invitación realizada durante la anterior reunión de la organización, cuando la ciudad, recientemente incorporada a la red, se ofreció como sede de la reunión número 70. "Muchísimas gracias por visitarnos, por venir a nuestra ciudad", señaló Mohatar, quien destacó la satisfacción del Gobierno local por acoger una cita de especial relevancia dentro del calendario de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad.
La responsable de Cultura subrayó que Melilla todavía se encuentra en una primera etapa dentro de la organización, pero que afronta su incorporación con voluntad de participación activa. "Somos unos recién llegados, pero ya saben todos ustedes que con muchas ganas de formar parte, de poder ayudar, de poder contribuir al final a esta riqueza de nuestro país", afirmó. Mohatar destacó así la intención de la ciudad de aportar su experiencia y su patrimonio al trabajo conjunto de los municipios que forman parte de la red.
Tras la intervención de la consejera tomó la palabra José Mazarías, actual presidente de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad y alcalde de Segovia, quien agradeció la acogida dispensada por las autoridades melillenses y puso en valor el carácter singular de la ciudad. Mazarías definió Melilla como "un ejemplo de convivencia, de mezclas, de culturas" y recordó que la ciudad comparte con el resto de municipios de la red una historia vinculada a la presencia judía y sefardí.
El presidente destacó que la incorporación de Melilla a la organización fue fruto de un proceso de trabajo que permitió que la ciudad pasara a formar parte del grupo de 27 municipios que actualmente integran la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad. Su presencia en la organización, añadió, permite ampliar el conocimiento sobre un patrimonio que presenta características propias y que se suma a la diversidad histórica de las ciudades que componen la red.
Mazarías también hizo referencia al debate suscitado durante la jornada sobre la conveniencia de celebrar la asamblea en la ciudad en el contexto que atraviesan actualmente Melilla y Ceuta. Según explicó, los representantes de la red valoraron la situación y concluyeron que su presencia debía mantenerse. "Presidente, queremos mostrar los 27 municipios el apoyo, tanto a Ceuta y Melilla, en una situación tan difícil como la que estáis pasando", manifestó.
El presidente de la organización resumió ese respaldo con un mensaje dirigido a ambas ciudades: "Ceuta, Melilla no están solas". La declaración introdujo una dimensión institucional en una recepción que, además de servir como bienvenida, estuvo marcada por la actualidad de las dos ciudades autónomas. Mazarías defendió que la presencia de los representantes municipales debía servir también para trasladar ese respaldo y mantener la agenda de trabajo prevista.
La jornada del viernes quedó planteada como el principal día de actividad de la asamblea, con reuniones de la mesa de presidencia y del conjunto de representantes de la red. Mazarías avanzó que sería un día de "trabajo intenso", centrado en los proyectos y responsabilidades que comparten los 27 municipios. La reunión permitirá abordar las iniciativas de la organización y continuar con las actuaciones destinadas a divulgar y preservar el legado judío y sefardí de las ciudades integrantes.
Juan José Imbroda cerró la recepción con unas palabras de bienvenida en las que puso el foco en la historia de la comunidad judía de Melilla y en la conservación de su patrimonio. El presidente recordó la llegada a la ciudad de familias judías procedentes del norte de Marruecos a comienzos del siglo XX, en un contexto marcado por la inestabilidad y la violencia en la zona. "Hubo un éxodo hacia Melilla, corriendo, andando", relató Imbroda, quien explicó que aquellas familias llegaron en condiciones de extrema precariedad y encontraron una respuesta de acogida por parte de la ciudad.
"Melilla se volcó en una suscripción popular, también en el Gobierno de la época, y se hizo un barrio para los judíos, para estas familias que venían sin nada", explicó el presidente. Imbroda situó en ese episodio uno de los orígenes del barrio judío de la ciudad y vinculó aquella iniciativa de acogida con la importancia que posteriormente adquirió la comunidad hebrea melillense.
El presidente recordó también la figura de David Melul Benarroch, nacido en Melilla en 1928, quien completó sus estudios de ingeniería textil en Tarrasa y posteriormente desarrolló su trayectoria profesional en el sector. Imbroda destacó además que un pasaje situado junto a la principal sinagoga de la ciudad lleva su nombre. "Ahora hay un Pasaje David Melul, al lado de la sinagoga principal de la ciudad", señaló.
El presidente relató también el regreso a Melilla del propio David Melul, quien volvió a la ciudad acompañado de sus descendientes para mostrarles el lugar donde había transcurrido parte de su historia familiar. Imbroda explicó que aquel regreso tuvo un fuerte componente emocional y permitió a Melul reencontrarse con espacios vinculados a sus orígenes. El episodio sirvió al presidente para poner de relieve la relación que mantienen con Melilla quienes pertenecieron a familias judías que abandonaron la ciudad y desarrollaron posteriormente sus vidas en otros lugares. "Son cosas entrañables. Quiero explicaros el cariño que se le tiene a esta ciudad, aunque luego se desarrolle por el mundo, siempre está entregada", afirmó ante los representantes de la Red.
Durante su intervención, el presidente también recordó una experiencia relacionada con el Museo del Holocausto de Jerusalén y su encuentro con Perla Hassan, una mujer vinculada a la comunidad judía melillense. Según relató Imbroda, Hassan acudió a verle durante una de sus visitas y le transmitió la emoción que había sentido al regresar a Melilla. "Cuando bajé del avión empecé a llorar porque olí a Melilla", recordó el presidente que le manifestó, una reacción que utilizó para ilustrar el vínculo emocional que mantienen con la ciudad quienes pertenecen a familias de origen melillense y han desarrollado su vida fuera de ella.
El presidente relacionó este patrimonio con la propia experiencia de convivencia de Melilla y defendió que esa realidad forma parte de uno de los principales valores de la ciudad. "Lo que estamos haciendo muy bien, los ciudadanos, desde niños, lo están haciendo bien", afirmó. A su juicio, la convivencia entre las distintas comunidades que integran la sociedad melillense constituye también un elemento que debe ser conocido y puesto en valor.
La intervención de Imbroda incluyó además referencias a la situación actual de Ceuta y Melilla y a los acontecimientos registrados en las últimas semanas tras haber recibido el apoyo expreso de la Red a través de su presidente. Imbroda calificó lo ocurrido en Ceuta como "trágico, dantesco" y puso el acento en las consecuencias humanas de la situación. "Esto no es solamente un problema migratorio, como se quiere vender, sino que ha habido un problema de 141 personas, son muchos muertos", manifestó, antes de reclamar que se depuren las responsabilidades que correspondan.
Imbroda consideró que los acontecimientos deben servir para que España revise su respuesta ante posibles situaciones futuras. "España se tiene que poner en serio ya. Saber qué es lo que hay que hacer", afirmó, al tiempo que recordó la situación de características excepcionales acontecidas en 2021. "Nos ha pillado otra vez con el pie cambiado. No debería", añadió.
En relación con Marruecos, el presidente defendió un marco de relaciones basado en el respeto mutuo. "Un trato de reciprocidad, de igualdad, queremos ser amigos, me parece muy bien, pero tú me respetas", señaló, al tiempo que relató una historia de vecindad y de tránsito entre fronteras antes del cierre de la misma, recordando que 20.000 personas cruzaban cada día. Imbroda reclamó al mismo tiempo que el Estado disponga de una estrategia clara para responder a las circunstancias que afectan a las ciudades autónomas.
El acto concluyó con un momento más distendido en el que varios representantes de los municipios participantes entregaron obsequios al presidente de Melilla. Entre ellos destacó un pañuelo rojo entregado por el alcalde de Tudela, que el propio alcalde de la ciudad le colocó alrededor del cuello durante la recepción. También recibió varios libros como recuerdo de la celebración de la asamblea en la ciudad.
Con esta recepción quedó inaugurada oficialmente la 70ª Asamblea de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad. La cita permitirá a los representantes de los 27 municipios integrantes conocer de primera mano el patrimonio judío de Melilla y, al mismo tiempo, avanzar en los proyectos comunes de una organización que trabaja para conservar, divulgar y poner en valor la herencia judía y sefardí de España.








