Héctor Melgar, quien ya se está dando a conocer en el mundo taurino como "El Melillita", es un joven melillense de 18 años que dejó nuestra ciudad hace 6 para perseguir su sueño: Ser matador de toros y convertirse en una figura referente del toreo en Melilla.
El Melillita conoce del riesgo de su futura profesión, pero este joven muestra un gran temple y madurez cuando habla de su futuro, cualidades fundamentales en la plaza, pero que tampoco pierde fuera de ella.
El Faro se ha desplazado hasta la conocida popularmente como la "Mezquita del Toreo" para conversar con este joven sobre su pasión por la tauromaquia y acerca de qué espera de este 2026, el año de su debut en los ruedos.
-Así que Héctor Melgar "El Melillita". Cuéntenos un poco quien es ...
-Nací en Melilla, pero con 12 años me fui a Madrid. Siempre he querido dedicarme al toreo, una profesión muy bonita en la que hay que dejarse todo en la plaza.
Estuve casi 2 años en la Escuela Taurina José Cubero 'Yiyo', donde la verdad que lo aproveché muy bien.
Gracias a una familia de toreros que me ha sacado adelante, actualmente estoy en la Escuela Taurina de Navas del Rey, en la que tengo muy buenos maestros que me enseñan unos valores y una educación.
-Vive y se está formando en Madrid ¿Qué le trae de vuelta a nuestra ciudad?
-Como han sido las fiestas de Navidad, me he quedado un mes aquí para visitar a la familia, siempre hay que tener hueco para estar con ellos. Además, como nunca hay que dejar de entrenar, aprovecho para venir a esta plaza cada mañana, si el tiempo lo permite. Aquí suelo entrenar un par de horas.
Siempre hay que estar pendiente de los trastos y de seguir entrenando, porque nunca sabes cuando te van a llamar para torear.
-Nos encontramos en una plaza de toros única ¿Qué siente aquí cuando sale al albero?
-Impresiona mucho. Cuando llegué a Melilla y me permitieron entrenar aquí, lo primero que sentí fue un gran impacto.
-¿Cuál es su sueño?
-Mi sueño sería torear en Madrid, que es un sueño compartido por otros compañeros de profesión. Sin embargo, mi mayor sueño es torear aquí en Melilla. Nací aquí y quiero fomentar la afición y que más melillenses quieran ser toreros, ya que no es una ciudad que cuente con mucha afición. Al final, quiero demostrar que el día que salga a torear aquí, me dejaré todo en esta plaza.
De cara a esta temporada de 2026 tengo cosas por delante que demostrar a la afición, tanto a la de la península como a la de aquí en Melilla.
-¿En qué momento se encuentra su carrera? ¿Ya ha tomado la alternativa?
-De momento no he debutado. Sí que debuto esta temporada como becerrista.
Hace cosa de un mes estuve con el maestro José Carlos Venegas, quien no sólo es muy buena persona, sino que también me ha ayudado bastante. Estuve tentando con él 6 vacas. Para mí ese fue un día muy bonito.
Que personas del mundo del toro te estén ayudando en tu futuro es de agradecer y es algo de lo que hay que acordarse.
-¿Cómo surge esta afición por la tauromaquia?
-Me viene de pequeño, de mi abuelo. Él trabajaba aquí en la plaza cuidando a los animales cuando llegaban y desde entonces siempre me han traído a los toros y me han inculcado esta afición.
La primera corrida que vi aquí en Melilla fue del maestro Juan José Padilla, que es un torero que admiro mucho. La verdad que también gracias a él me viene gran parte de esta afición por el toreo.
-En la plaza se tendrá que poner delante de un animal tan imponente como el toro de lidia ¿No se siente intimidado?
-Siempre lo he dicho, esta es una profesión de alto riesgo y aquí no se viene a jugar, sino a entregarse a esta profesión, que es muy bonita y tiene mucha historia.
De lo que he podido torear hasta ahora en el campo se pasa un poco mal cuando te toca a ti salir el primero, pero ya cuando vuelves a salir lo haces muy relajado.
-La tauromaquia es una profesión y un arte que genera gran controversia ¿Qué les diría a aquellas personas que son tan contrarias al toreo?
-Entiendo que hay personas a las que no le puede llegar a gustar esta profesión. Hay gente que dice que maltratamos animales. En mi instituto, de hecho, me ha pasado que los compañeros e incluso los profesores me dicen que soy un asesino.
Todos los que nos dedicamos a esta profesión, tanto ganaderos como maestros, amamos al animal. Para mí, es el animal que más se cuida en todo el mundo, porque se está criando para esto. Además, cuando llega a la plaza, se le intenta dar una oportunidad. Si hace todo lo que se le pide, se le indulta y ese toro vive en el campo.
Mucha gente no lo va a llegar a entender, pero cada uno nace con lo que le gusta y yo nací con esto y lo voy a defender toda mi vida hasta el día en que me muera.
-¿Cuales son sus grandes ídolos dentro del mundo de la tauromaquia?
-Son muchos, tanto maestros antiguos como actuales, pero tengo un escalafón: Primero es Paco Camino, por la familia que me ha ayudado bastante. Luego pondría al maestro José Carlos Venegas. También a mi maestro, David Adalid, que tiene mucha categoría en las plazas y, sobre todo, a Padilla. No me puedo olvidar de Morante de la Puebla, una figura de lo máximo.
-Tendrá una dilatada carrera en el mundo de los toros ¿Cómo se ve cuando esta acabe?
-Me veo en una finca y con mi propia ganadería. Es muy difícil porque hay que tener mucho dinero, pero mi sueño es que una vez acabe esta profesión, me gustaría montar una ganadería de animales de lidia allí en Madrid.
-¿Le veremos pronto toreando en esta plaza?
-Me gustaría torear pronto aquí en esta gran plaza. La verdad es que se está intentando conseguir lo máximo para que empecemos ya a torear y demostrar a la afición melillense lo que soy y lo que voy a ser en un futuro.
-Le deseamos lo mejor, maestro ...
-Muchísimas gracias.







