La vida es maravillosa y hay que disfrutarla en todas sus facetas, sin miedo a nada. Una invitación a vivir los momentos buenos y malos sabiendo que tienen un sentido aunque no lo alcancemos a entender. En Verdades incómodas para personas autónomas (Editorial Rialp, 2025) el médico Martínez-Sellés, cirujano, describe quince males contemporáneos que afectan al corazón de nuestra sociedad. El autor es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente coordina el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario San Rafael. Es catedrático de Medicina en la Universidad Europea de Madrid y profesor asociado en la Universidad Complutense de Madrid.
-“Mi libro es una invitación a redescubrir principios fundamentales, como la fidelidad, la fe, el respeto a los mayores y el amor por la vida. Estos valores, lejos de ser reliquias del pasado, son necesarios para construir una existencia plena y auténtica. Es un mensaje que ofrece un eco de esperanza. La vida, con su belleza discreta y cotidiana, es un regalo invaluable que merece ser celebrado y compartido.
Su último libro habla sobre verdades incómodas. ¿A quién iría dirigido este libro? ¿Por qué define verdades como incómodas?
-Cualquiera puede leer el libro, pero lo he destinado fundamentalmente a librepensadores, a personas que se atreven a ir contracorriente y a quienes sospechan que están viviendo más hacia fuera que hacia dentro. Las verdades son incómodas porque desmontan relatos que nos sostienen. Lo incómodo no es la información, es la implicación: aceptar esas verdades obliga a cambiar decisiones, relaciones, prioridades, en definitiva el modo como vivimos.
-La obsesión por el físico, la apariencia… cala muchísmo en la sociedad del entretenimiento. Rostros guapos y felices en las pantallas. Toda esta apariencia... ¿Nos convierte en seres vulnerables?
-Sí, no solo porque genera inseguridad, sino que convierte el cuerpo en un proyecto permanente, nunca terminado, y persigue una perfección inalcanzable. Y todo proyecto inacabado es una fuente constante de ansiedad. La vulnerabilidad es palpable cuando dependes de la mirada externa (o de los likes) para validarte, crees que tu valor cambia y depende de la edad, el peso, la moda, no te valoras por lo que eres sino por tu apariencia. El cuerpo pasa a ser objeto y se puede trasformar en obsesión. Se puede iniciar un peligroso ciclo vicioso, cuanto más inviertes en tu imagen, más difícil es dejar de hacerlo, porque sientes que perderías estatus, atractivo o reconocimiento. No es el cuidado de la salud lo problemático, algo que siempre es deseable y recomendable, es cuando el cuerpo deja de ser un medio para vivir y se convierte en el centro desde el que juzgas tu vida, algo que priorizas frente a todo lo demás.
-Nuestra sociedad es instantánea. Queremos todo ya y ahora. Nos acostumbramos a comprar regalos con un dedo, a pedir comida con una llamada y a comprar. Los niños viendo a los adultos funcionar así pierden el sentido real del dinero... ¿Nos hace esto unos histéricos?
-La palabra “histéricos” quizá no es la más precisa, pero sí señala algo real, que cada vez tenemos una tolerancia más baja a la espera, a la frustración y a la incertidumbre. Nuestra sociedad nos lanza el mensaje de que todo es accesible en segundos. Esta necesidad de inmediatez es incompatible con la reflexión, a menudo somos incapaces de tolerar procesos lentos. Esta impaciencia crónica tiene mucho que ver con que tenemos una necesidad constante de estímulos y de conexión permanente, lo que conlleva dificultad para profundizar y meditar. Esto es algo que se está extendiendo a todos los ámbitos, relaciones, ideas, proyectos, incluso se ve ya en el ámbito espiritual y religioso. Cualquier demora nos genera ansiedad y cada vez más personas están incómodas con el silencio. La consecuencia es preocupante: sin tiempo no hay elaboración, sin elaboración no hay criterio y sin criterio dependes de lo inmediato, eres muy manipulable.
-“Un hijo a los cincuenta es mejor que el botox”, leí en una revista de moda el otro día. ¿Qué visión de la mujer hay detrás de esta frase?
-No voy a cuestionar los beneficios emocionales, psicológicos y físicos (incluyendo cierto rejuvenecimiento biológico) de la maternidad. Pero la maternidad tardía también conlleva un riesgo para la mujer y para su hijo. El hecho de que la edad media a las que las españolas que deciden ser madres (cada vez son menos) tengan su primer hijo se esté acercando a los 35 años es muy preocupante. Nuestra obligación como sociedad, si queremos evitar el actual suicidio demográfico que ya nos ha convertido en la población más envejecida de Europa, es hacer una apuesta decidida por políticas de promoción de la natalidad y la conciliación.
-Leí esta frase que escribió un chaval a modo de despedida antes de suicidarse y que entresaco, “... de mayor quería ser rico”. ¿Qué esta fallando en nuestra sociedad?
-Para mí esta frase revela no solo ambición económica, sino la pseudorealidad que nos están imponiendo: “tanto tienes, tanto vales”. El valor personal se está reduciendo al éxito económico y el sentido de vida al reconocimiento externo de tus posesiones. Esto aboca frecuentemente a una frustración profunda y sensación de fracaso. Se han volcado las prioridades hacia lo material, sin que muchos se detengan a reflexionar sobre la verdadera esencia de nuestra existencia. Somos seres únicos e irrepetibles, cada uno de nosotros irremplazable; no solo por nuestra singularidad, sino también por nuestro papel en la sociedad. Mi libro es una invitación a redescubrir principios fundamentales, como la fidelidad, la fe, el respeto a los mayores y el amor por la vida. Estos valores, lejos de ser reliquias del pasado, son necesarios para construir una existencia plena y auténtica. Es un mensaje que ofrece un eco de esperanza. La vida, con su belleza discreta y cotidiana , es un regalo invaluable que merece ser celebrado y compartido.







