Exposición firmada por Guiomar de los Planes con motivo del 8M. -AGC-
El entorno del Teatro Cándido Lobera acoge estos días una propuesta que invita a detenerse y mirar la ciudad desde otra perspectiva. La exposición urbana Ellas, nuestra ciudad, organizada con motivo del Día Internacional de la Mujer, despliega una serie de paneles que rinden homenaje a mujeres que han contribuido de manera decisiva al desarrollo social, cultural y científico de Melilla. La propuesta visual lleva la firma de la creativa melillense Guiomar de Los Planes, quien ha concebido una serie de retratos que buscan devolver presencia pública y reconocimiento a trayectorias femeninas profundamente ligadas a la historia cotidiana de la ciudad.
La iniciativa parte de una reflexión que, para la autora, resulta difícil de cuestionar: la historia de Melilla no puede comprenderse sin el papel que han desempeñado sus mujeres. “En Melilla no se entiende la ciudad sin las mujeres, sin las que han cuidado, las que han enseñado, las que han escrito o las que han investigado”, explica De Los Planes, subrayando la necesidad de rescatar nombres y rostros que, pese a su relevancia, han permanecido durante años en un segundo plano dentro del relato público de la ciudad.
Con esa premisa comenzó un proceso de investigación que se prolongó durante meses y que terminó dando forma a la exposición, aunque la inquietud de la autora por rastrear la memoria femenina de Melilla se remonta a años atrás. Ese interés, alimentado por distintos proyectos creativos y documentales, fue generando con el tiempo una red de nombres, historias y referencias que finalmente cristalizó en esta propuesta. Sin embargo, el proceso de documentación no estuvo exento de dificultades. Durante el trabajo previo, De Los Planes se encontró con un obstáculo recurrente: la ausencia de registros organizados que permitan localizar con facilidad a mujeres melillenses que han destacado en distintos ámbitos.
En muchos casos, las referencias aparecían dispersas en publicaciones antiguas, archivos familiares o testimonios orales, y con frecuencia las mujeres eran mencionadas únicamente en relación con figuras masculinas, identificadas como “hija de” o “esposa de”, sin que su propia trayectoria profesional o social quedara recogida con claridad. Esa invisibilidad documental terminó convirtiéndose también en una de las motivaciones del proyecto.
Para avanzar en esa búsqueda resultó fundamental la colaboración de la historiadora Isabel Migallón, cuya labor investigadora sobre la historia local permitió orientar la selección de nombres y aportar contexto a varias de las trayectorias recogidas en la muestra. Su conocimiento del pasado melillense facilitó la recuperación de historias que, pese a su importancia, apenas habían sido integradas en el relato histórico de la ciudad.
El resultado de ese trabajo es una serie de ocho paneles, una cifra elegida de forma deliberada en referencia al 8 de marzo, que reúne a mujeres de perfiles muy diversos pero unidas por un elemento común: todas ellas han desarrollado su labor en Melilla o mantienen un vínculo directo con la ciudad, contribuyendo con su trabajo y su talento al crecimiento social, cultural y humano del territorio.
Entre las protagonistas de la muestra se encuentra Lourdes Carballa, quien formó parte de la primera corporación municipal democrática y fue la única mujer presente en aquel pleno histórico. Su figura simboliza la apertura de la vida política local a la participación femenina en un momento clave de transformación institucional.
La ciencia está representada por Perla Wahnón, investigadora melillense vinculada al ámbito de la física y la energía solar y una de las voces más autorizadas en el panorama científico actual. Desde su posición como representante del colectivo investigador, Wahnón actúa además como voz directa de la investigación científica, trasladando a la sociedad los avances y retos del conocimiento científico contemporáneo.
El ámbito de la comunicación aparece reflejado en María Oña, periodista y corresponsal internacional, mientras que el sanitario encuentra su representación en Yamina Mizzian, matrona cuya labor ha acompañado durante décadas el nacimiento de numerosos melillenses y que forma parte de la memoria afectiva de muchas familias de la ciudad.
La exposición incorpora además otras trayectorias profundamente vinculadas a la vida social, cultural y deportiva de la ciudad, ampliando el retrato colectivo que propone la muestra. Entre ellas se encuentra Encarna León, escritora y profesora cuya labor intelectual ha desempeñado un papel decisivo en la difusión de la literatura y el pensamiento cultural en Melilla. A lo largo de décadas de actividad docente y literaria, su figura ha contribuido a despertar vocaciones, alimentar la curiosidad intelectual de generaciones de estudiantes y consolidar un espacio de diálogo cultural dentro de la ciudad. Su presencia en la exposición representa no solo una trayectoria individual, sino también el peso que la educación y la cultura han tenido en la construcción del tejido social melillense.
Junto a ella aparece también la historiadora Isabel Migallón, investigadora cuya labor ha estado dedicada en gran medida a rescatar episodios, nombres y procesos que forman parte de la historia local. Su trabajo ha permitido recuperar piezas fundamentales del pasado de la ciudad y, especialmente, visibilizar el papel que muchas mujeres desempeñaron en distintos momentos históricos. La inclusión de Migallón en la serie adquiere además un significado particular, ya que su conocimiento y acompañamiento durante el proceso de investigación resultaron claves para orientar la selección de perfiles y contextualizar algunas de las trayectorias recogidas en la muestra.
El ámbito deportivo encuentra su representación en Lorena Asensio, cuya trayectoria competitiva refleja la disciplina, el esfuerzo y la constancia que exige el deporte de alto nivel. A través de su carrera, Asensio ha llevado el nombre de Melilla más allá de sus fronteras, convirtiéndose en un ejemplo de superación personal y de compromiso con la práctica deportiva. Su presencia en la exposición introduce una dimensión distinta dentro del conjunto, recordando que el talento y la dedicación también se expresan en el ámbito físico y competitivo.
Por su parte, Sor Adelina simboliza el trabajo silencioso que se desarrolla en el ámbito social y comunitario. Durante años ha estado vinculada a la atención y acompañamiento de la infancia en contextos vulnerables, una labor cotidiana que rara vez ocupa titulares pero que deja una huella profunda en la vida de quienes la reciben. Su inclusión en la exposición pone de relieve el valor de esos trabajos de cuidado y apoyo social que, aunque discretos, resultan esenciales para sostener el tejido humano de la ciudad.
Todas estas trayectorias conforman un mosaico de historias que reflejan la diversidad de caminos a través de los cuales las mujeres han participado en la construcción de la vida colectiva de Melilla, y que han logrado transcender la propia ciudad. Desde la política hasta la ciencia, desde la educación hasta el deporte o la atención social, cada una de ellas representa una forma distinta de compromiso con la ciudad.
Desde el punto de vista artístico, la serie de paneles se inspira en la tradición del retrato pictórico del siglo XIX, un lenguaje visual que Guiomar de Los Planes recupera deliberadamente para dotar de presencia y dignidad simbólica a las protagonistas. Las figuras aparecen representadas en primer plano, con composiciones que evocan la solemnidad de los retratos clásicos y que sitúan a cada mujer en el centro de la escena. Alrededor de ellas aparecen elementos florales y ornamentales que introducen una dimensión simbólica dentro de cada imagen, generando una atmósfera visual que combina elegancia estética con una narrativa emocional y detallada en “pequeños guiños” a cada una de las mujeres representadas.
Las flores funcionan aquí como un lenguaje visual cargado de significado. Cada composición incorpora pequeños detalles que actúan como guiños a la personalidad, la trayectoria o la sensibilidad de las mujeres representadas. De esta forma, el retrato trasciende la mera representación física y se convierte en una imagen construida para transmitir carácter, presencia y memoria. El conjunto genera así una serie cohesionada en la que cada panel mantiene una identidad propia, pero al mismo tiempo forma parte de un relato visual común.
Ese lenguaje de inspiración histórica se construye, sin embargo, mediante herramientas plenamente contemporáneas. Las imágenes parten de fotografías intervenidas digitalmente, sobre las que la autora desarrolla posteriormente un proceso de ilustración y tratamiento gráfico que transforma las imágenes originales. A través de capas, texturas y recursos digitales, los retratos adquieren una apariencia pictórica que dialoga con la tradición artística sin renunciar a los recursos tecnológicos actuales.
Más allá de su dimensión estética, la exposición plantea también una reflexión sobre la memoria histórica de la ciudad. Durante el proceso de investigación, Guiomar de Los Planes constató hasta qué punto muchas trayectorias femeninas relevantes permanecen dispersas o apenas registradas en fuentes accesibles, lo que dificulta su estudio y reconocimiento. Esa experiencia le llevó a plantear la necesidad de impulsar en el futuro un archivo histórico dedicado a las mujeres de Melilla, un espacio documental que permita reunir nombres, biografías y materiales que hoy aparecen fragmentados en distintas fuentes. Un proyecto de este tipo, señala la autora, facilitaría el trabajo de investigadores y contribuiría a preservar de manera más completa la memoria colectiva de la ciudad.
Mientras tanto, iniciativas como esta exposición cumplen una función inmediata: devolver estas historias al espacio público y permitir que la ciudadanía vuelva a encontrarse con ellas. Los paneles instalados en el entorno del Cándido Lobera invitan así a detenerse, observar y reconocer a mujeres que han formado parte de la historia cotidiana de Melilla y que, desde ámbitos muy distintos, han contribuido a construir la ciudad. En palabras de la propia creadora, el propósito era sencillo pero necesario: rescatar estas trayectorias y poner luz sobre ellas, logrando reconocer en imagen cada nombre.
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