El diputado de Coalición por Melilla (CpM) Emilio Guerra ha expresado públicamente su “profunda decepción” con la respuesta del presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, a su pregunta sobre la Zona Económica Especial (ZEE) para Melilla. En su opinión, su postura hace caso omiso a las recomendaciones de informes técnicos clave, como el Plan Estratégico 2020-2029 y los análisis del Observatorio Económico de Ceuta y Melilla.
Como le expresó en su intervención en el pleno de control, la propuesta “no es una ocurrencia de CpM ni tampoco una utopía”, sino simplemente es considerar las opiniones de técnicos y expertos para elevar una iniciativa política en la Asamblea, instando a un Gobierno local “siempre reticente a cualquier propuesta de la oposición por muy sensata que fuese”.
Guerra cree que, con sus palabras, Imbroda ratificó lo que ya ha manifestado en otras ocasiones: “no le entusiasma”, no lo tiene muy claro y en caso de tomar una decisión no lo haría en favor de la ZEE a pesar de que es perfectamente compatible con la solicitud de entrada en las Regiones Ultraperiféricas de la UE, empresa compleja y larga en el tiempo, un tiempo que esta ciudad ya no tiene. “Las reticencias del presidente Imbroda a impulsar una ZEE es una renuncia injustificable al desarrollo estratégico de Melilla”, considera el diputado de CpM.
El dirigente cepemista recuerda que expertos económicos defienden la necesidad de establecer un régimen fiscal y regulador más claro, homogéneo y atractivo, similar al modelo de éxito de Canarias (que, como Región Ultraperiférica, también cuenta con una Zona Especial Canaria). Declarar a Melilla como ZEE, pues, según Guerra, permitiría unificar y fortalecer los incentivos existentes bajo un marco más estructurado y conocido a nivel internacional.
El diputado subraya que hay informes del Observatorio Ceuta y Melilla donde se dice que la economía de Melilla podría incrementar su Producto Interior Bruto (PIB) en un 3,7% si logra activar completamente su potencial fiscal y digital, siendo la creación de la ZEE una de las propuestas clave para lograrlo. En este sentido, recuerda que el Observatorio ha sido premiado con la medalla de oro de la ciudad a iniciativa del actual gobierno.
Después de años de estudios, informes y evaluaciones de todo tipo, el Partido Popular en Melilla, apunta, sigue sin afrontar decididamente la relación de Melilla con Europa, sigue sin atreverse a una reforma del Estatuto, sigue sin rentabilizar la oficina en Bruselas, sigue sin conseguir una financiación autonómica “más justa” para la ciudad y no es capaz de hacer productivo el desconocido Régimen Económico y Fiscal de Melilla.
“El resultado de tantas indecisiones y dilaciones es la situación sociopolítica de Melilla, los pésimos indicadores sociales (pobreza, paro, exclusión etc.), y las muchas incertidumbres que se ciernen sobre el futuro”, asevera Guerra.
Para el diputado de CpM, la actitud del presidente revela “un preocupante inmovilismo estratégico, especialmente grave en un momento en el que Melilla afronta una de sus etapas más críticas en términos de incertidumbre económica, presión demográfica, aislamiento geopolítico y dependencia presupuestaria del Estado central”.
Guerra cree que Imbroda y el PP local están esperando la llegada al Gobierno de la nación de Alberto Núñez Feijoo para abordar con más seguridad y protagonismo estas decisiones tan importantes que quieren unir al futurible y supuesto éxito de la explotación turística o al desarrollo universitario. Sin embargo, desde su punto de vista, es “un cálculo político partidista e interesado que retrasa, una vez más, soluciones reales para esta ciudad”. “Además, la experiencia -ya pasó con Aznar y Rajoy- nos dice que las mayorías absolutísimas del PP -aquí y en Madrid- dejaron sin solventar los muchos problemas estructurales de Melilla”, añade.
“Mientras tanto, la ciudad sigue sin hoja de ruta y necesitamos una Melilla más justa, fuerte y reconocida en el marco nacional y europeo”, afirma Guerra, quien apunta que CpM tiene la mano a todos aquéllos para quienes el rédito político sea secundario y apuesten por construir un nuevo modelo económico para la ciudad, capaz de generar oportunidades reales para la juventud, el tejido productivo y la ciudadanía en su conjunto. “La ZEE no es la panacea, pero es un pilar complementario más al que no deberíamos renunciar”, concluye el diputado.








