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Guelaya pide luchar contra la caza de aves con pegamento

Los ecologistas lamentan el aumento de esta cruel práctica en los últimos meses que está acabando con la vida de muchos pajarillos de la ciudad

por Juan Luis Espinosa
20/02/2024 10:53 CET
Guelaya pide luchar contra la caza de aves con pegamento

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Guelaya Ecologistas en Acción ha denunciado el aumento de la caza de aves con pegamento en la ciudad en la zona de la periferia, una práctica cruel y discreta que está acabando con la vida de muchas especies locales. La asociación hace un llamamiento a las instituciones con competencias medioambientales para que luchen contra esta lacra.

Desde hace unos días, el naturalista de SEO Melilla, Pablo Martínez, tiene a su cuidado un mochuelo incapaz de volar porque tiene las alas impregnadas de pegamento, víctima de este tipo de caza furtiva tan cruel y, por desgracia, discreta. De momento, el ave seguirá custodiado hasta que mude por completo las plumas que han quedado inservibles a causa del pegamento. Aunque el mochuelo ha conseguido sobrevivir, son muchas las aves que no corren la misma suerte.

Los ecologistas lamentan el aumento de la caza con pegamento en los últimos meses, habiendo localizado diversos puestos de caza en muchos puntos de Melilla "en los que ya no se observaba este tipo de caza desde hace tiempo", explica Manuel Tapia, presidente de la asociación. Una práctica que está siendo cada vez más visible en zonas de la periferia, como Barrio Chino o Toro de Osborne. "La caza con pegamento es la más cruel, pero también la más discreta de las modalidades de caza furtiva", ha afirmado.

En ese sentido, recuerda que la caza de aves pequeñas está prohibida desde el año 2018 y su práctica está condenada con elevadas multas, por lo que en la ciudad se está optando por cazar con pegamento porque solo se necesitan unas ramas secas de cardo, cuyas semillas son el alimento predilecto de las aves cantoras. "Se necesitan solo unas ramas de cardo y unas piedras para mantenerlas rectas, y unos cuantos cacharros con agua para que se sientan atraídas las aves y se queden pegadas con sus plumas a las ramas", ha indicado.

Son pocas las aves que sobreviven a esta práctica tan cruel. El objetivo son los fringílidos, las aves cantoras, entre los que se cuentan jilgueros, pardillos y verdecillos, aunque sobre todo es el jilguero la presa preferida, pues "se pagan cifras muy altas por un ejemplar silvestre", señala Tapia. "El precio no deja de subir y ha entrado en un bucle pernicioso, pues cuanto más se caza es más escaso, y cuanto más escaso más elevado es su precio y más rentable es su caza".

En palabras del ecologista, se trata de una "manía" disfrazada de "tradición" para encerrar a los jilgueros en jaulas y poder escuchar su canto. Sin embargo, la caza con pegamento no es selectiva y, hasta que consiguen cazar a los jilgueros, muchas otras especies de aves caen en la trampa, como es el caso del mochuelo rescatado por el naturalista Pablo Martínez.

"Este mochuelo se posó con toda probabilidad en una de estas ramas impregnadas en pegamento para beber agua, y por ser un ave mas grande y fuerte pudo escapar, aunque no fue muy lejos, y de no haber sido rescatada ya habría muerto", explica Manuel Tapia.

Una vez que el pegamento se adhiere a las plumas de sus alas, a las aves les es imposible volar, por lo que su supervivencia se ve comprometida. Si consiguen escapar, acaban muriendo poco después porque el plumaje queda "totalmente inservible". "Este mochuelo se posó con toda probabilidad en una de estas ramas impregnadas en pegamento para beber agua, y por ser un ave mas grande y fuerte pudo escapar, aunque no fue muy lejos, y de no haber sido rescatada ya habría muerto", ha lamentado.

Por este motivo, desde Guelaya piden la implicación de todas las instituciones de Melilla para acabar con este aumento del furtivismo en nuestra ciudad y luchar unidas por la erradicación de esta práctica cruel que en nuestra ciudad es una auténtica lacra.

Tags: GuelayaNoticias de Melilla

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