La central térmica de Endesa Generación Melilla, ubicada a escasos metros de la Delegación del Gobierno, sigue siendo objeto de críticas por parte de Guelaya-Ecologistas en Acción, que alerta sobre los riesgos que sus emisiones representan para la salud de miles de melillenses. Según esta organización, la central no solo contamina, sino que ha operado históricamente bajo una normativa obsoleta y permisiva, que ha permitido emisiones muy superiores a los límites europeos.
Guelaya recuerda que, en 2016, la Agencia Europea de Medioambiente situaba a la central melillense como la séptima industria más contaminante de Europa en términos de costes económicos derivados de los daños a la salud por cada tonelada de CO2 emitida. “Mientras en el resto del continente se avanzaba hacia normativas más estrictas, en Melilla se permitía que Endesa se rigiera por un decreto de 1975, totalmente derogado en el resto de España”, aseguran desde la organización.
En 2019, tras la presión de Guelaya, la Ciudad Autónoma aprobó una nueva Autorización Ambiental Integrada (AAI) que establecía límites de emisiones más estrictos. Sin embargo, según el colectivo ecologista, esos límites siguieron siendo excesivos. Para óxidos de azufre, la normativa europea fijaba un máximo de 200 mg/m³ en 2021, mientras que Endesa podía emitir hasta 700 mg/m³. En óxidos de nitrógeno, los límites pasaban de 625 mg/m³ permitidos por Europa a 2.400 mg/m³ en Melilla hasta 2030, y en partículas, de 35 mg/m³ a 100 mg/m³.
Además, Guelaya denuncia que los melillenses soportan episodios de “arrancadas” de la central, con columnas de humo negro que llenan de hollín edificios colindantes, así como malos olores persistentes que la empresa no ha logrado solucionar en años.
El colectivo también critica la falta de avances en la reconversión tecnológica de la central. En 2021, Endesa y Enagás firmaron un acuerdo para reconvertir tres de los principales motores de fuel a gas, con posibilidad de financiación europea. “Ese acuerdo duerme el sueño de los justos. Alguien debería explicar por qué no se ha ejecutado”, señala Guelaya, que apunta que el gas contamina mucho menos que el fuel y podría reducir significativamente la emisión de óxidos de nitrógeno.
Guelaya subraya tres acciones urgentes que la Administración local debería acometer. La elevación de las chimeneas para mejorar la dispersión de los gases, la reconversión de los motores de fuel a gas y el fomento de energías renovables. La organización propone que al menos un millón de euros del presupuesto anual se destinen a subvencionar instalaciones fotovoltaicas, con el objetivo de que en diez años el 30% de la producción eléctrica de Melilla provenga de fuentes limpias.
La organización ecologista también critica decisiones recientes de la Autoridad Portuaria de Melilla, que en 2022 concedió los terrenos de la central por 35 años más, exigiendo un mínimo de producción anual de 200.000 MWh. “La Autoridad Portuaria considera a Endesa como muy contaminante, pero le exige que siga contaminando, al menos lo mismo que hasta ahora. La contaminación es lo de menos; lo importante es lo que se puede cobrar por ella”, señala Guelaya.
Para Guelaya, la AAI de 2019 demuestra que la presión ciudadana puede cambiar normas y que lo que antes era “normal” ahora es ilegal. Sin embargo, advierten que estas medidas no son suficientes: “Una chimenea más alta no elimina la contaminación, solo la reparte mejor. Nuestro objetivo sigue siendo una Melilla libre de energías fósiles”, concluyen.
Mientras la sociedad melillense no presione a los políticos locales para priorizar la salud pública sobre grandes proyectos o ingresos económicos, Guelaya teme que la contaminación de Endesa continuará afectando la calidad del aire y la salud de los ciudadanos durante décadas.









Queridos conciudadanos, démonos por chafados, en eso que dicen de vital importancia, como la “SALUD”, ya que a pesar de que también nos dicen, hasta la saciedad, qué, en DEMOCRACIA, todo lo bueno para el ser humano, se consigue, aquí, no hay quién mueva un dedo, porque esto se cumpla, será por ser más costoso el cambio de tipo de central eléctrica, que la salud de la población, donde está instalada. Que el Todopoderoso, nos coja confesados.
No se aprecia, ningún, revulsivo general, por parte de la población, pese a que le están diciendo que están viviendo, bajo la amenaza, para su salud, sin hacer nada, para que desaparezca ese desafío peligroso.
Es una lástima, porque el esfuerzo que hacéis, para un bien común humano, no deja eco ni pozo, pasa sin dejar ninguna impresión por las Autoridades, ni por los partidos emergentes en su afán de arrojar cosas beneficiosas, para la comunidad, todos pasan de puntillas, para dejar la menor huella y con el menor ruido posible, luego donde esta eso de por el BIEN COMÚN HUMANO, prioritario en cualquier sociedad avanzada.
Guelaya que la cierren y os alumbrais con velas, con los árboles también poniais pegas y no se puede ni abrir las ventanas, iros a una isla desierta a dar por culo alli, sin luz, sin poda de árboles y sin na. A ver si alli también haceis pancartas...
Y mientras, la Ciudad Autónoma, proyecta poner una ZBE en pleno centro … Es para mear y no echar gota.