El Club Voleibol Melilla Ciudad del Deporte afronta este domingo 21 de diciembre, a partir de las 12:00 horas en el Pabellón Javier Imbroda, su último partido del año y de la primera vuelta de la Superliga masculina de voleibol. El rival será el Bus Leader San Roque, en un encuentro correspondiente a la undécima jornada que estará dirigido por los colegiados Ángel Romero Martínez y Alejandro Sanabria. Será un choque con dos objetivos muy distintos, pero con una misma urgencia por sumar.
Por un lado, el conjunto melillense quiere amarrar el tercer puesto en la tabla, un objetivo que coronaría una excelente primera mitad de temporada. Por el otro, el equipo canario llega con la necesidad imperiosa de puntuar para salir de la zona de descenso, lo que augura un partido disputado, intenso y con mucho en juego.
Melilla, por el broche perfecto a una gran primera vuelta
Los hombres de Salim Abdelkader llegan a esta jornada decisiva empatados a puntos con el Conectabalear CV Manacor, en la pelea directa por la tercera plaza. Un triunfo este domingo permitiría cerrar la primera vuelta en ese puesto de privilegio, lo que reforzaría el gran rendimiento colectivo demostrado por el equipo a lo largo de las diez jornadas disputadas.
Además, el CV Melilla ya ha sellado su clasificación para la próxima Copa del Rey, y lo ha hecho como cabeza de cruce, otro dato que confirma el nivel competitivo que ha alcanzado el equipo esta temporada. La solidez en todas las líneas, la agresividad desde el saque y una mentalidad ganadora en los momentos clave han sido las señas de identidad del conjunto melillense, que este domingo buscará mantener esa dinámica positiva para cerrar el año con una sonrisa ante su afición.
Desde el vestuario, se afronta el encuentro con la máxima seriedad y concentración, sabiendo que no hay margen para la relajación. San Roque es un equipo que, pese a su posición en la tabla, puede complicar a cualquier rival si se le concede espacio.
San Roque, en busca de oxígeno antes del parón
El Bus Leader San Roque, por su parte, llega a Melilla en un momento delicado. Actualmente ocupa la penúltima posición de la Superliga, dentro de los puestos de descenso, y cada partido es una final en su intento por revertir la situación. Esa necesidad de puntos convierte al cuadro canario en un rival arriesgado y combativo, capaz de forzar al límite cualquier situación de partido. Con jugadores con experiencia en la categoría y un planteamiento valiente, el equipo visitante pondrá toda su energía sobre la pista para intentar sorprender al Melilla, sabiendo que cada set y cada punto pueden marcar la diferencia en su lucha por la permanencia.
Último partido del año y antes del parón navideño
Este encuentro servirá también como despedida del calendario competitivo de 2025, ya que tras la disputa de esta jornada llegará el tradicional parón navideño. Por ello, tanto para jugadores como para el cuerpo técnico y la afición, el choque adquiere un componente emocional y simbólico: es la oportunidad de cerrar un gran año deportivo con una victoria en casa, consolidando la trayectoria ascendente del equipo en la élite del voleibol nacional.
El Pabellón Javier Imbroda, que ha sido clave en el impulso del equipo durante toda la temporada, volverá a ser fundamental este domingo. El apoyo del público puede marcar la diferencia en un partido de alta exigencia, donde el factor cancha será uno de los principales activos para el conjunto local.
Concentración, ambición y respeto al rival
Desde el cuerpo técnico se insiste en que no habrá lugar para la confianza. “San Roque vendrá a por todas, y si no entramos con intensidad desde el primer punto, nos pueden poner en aprietos”, ha asegurado el entorno del equipo. La receta está clara: concentración máxima, respeto por el rival y el deseo colectivo de cerrar la primera vuelta con una victoria que ratifique el excelente trabajo hecho hasta ahora. Con estos ingredientes, el Club Voleibol Melilla Ciudad del Deporte afronta el último partido del año con el mismo compromiso que ha mostrado durante toda la temporada. Una oportunidad para reforzar su posición entre los mejores, seguir creciendo como equipo y brindar una nueva alegría a la afición melillense.








