La finalización del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas Sub 14 Femenino dejó una mezcla de orgullo y aprendizaje para la selección de Melilla, que puso el broche a su histórica participación cayendo por 6-0 ante una sólida Navarra.
Cada una de las componentes de la escuadra de la Real Federación Melillense de Fútbol han tenido un enorme crecimiento con el paso de los partidos que han disputado durante estos últimos días en la capital zaragozana ante unos grandes rivales. Más allá del resultado, el conjunto melillense cerró un torneo que ya forma parte de su crecimiento deportivo, compitiendo con carácter y demostrando que su debut en esta competición no ha sido fruto de la casualidad, sino del trabajo constante y la ilusión de un grupo que ha sabido sobreponerse a cada desafío.
El encuentro decisivo estuvo claramente condicionado por el desgaste físico acumulado durante las jornadas previas, un factor que terminó marcando el desarrollo del partido. A pesar de ello, Melilla no renunció en ningún momento a su identidad competitiva, saltando al terreno de juego con orden, intensidad y una notable disciplina táctica que durante muchos minutos logró incomodar a una Navarra que partía como favorita. El inicio del choque fue, de hecho, uno de los tramos más destacados para las melillenses.
Durante el primer cuarto de hora, el equipo mostró una gran solidez defensiva, cerrando espacios y dificultando la circulación del balón de su rival. Sin embargo, el fútbol tiene esos giros inesperados que pueden cambiar el rumbo de un partido. Superado ese primer tramo, un desafortunado gol en propia puerta rompió la igualdad y supuso un duro golpe anímico para Melilla.
El 1-0 no solo alteró el marcador, sino que también afectó a la confianza de un equipo que hasta ese momento había sostenido con firmeza el empuje rival. A partir de ahí, Navarra supo leer perfectamente el momento del encuentro. Aprovechando ese pequeño bajón emocional de Melilla, las navarras incrementaron el ritmo y comenzaron a encontrar más espacios entre líneas.
Esa mayor fluidez ofensiva se tradujo en dos nuevos goles antes del descanso, llevando el marcador hasta un 3-0 que ya empezaba a reflejar una diferencia considerable. El paso por vestuarios no cambió el guion que se venía dibujando en el tramo final de la primera mitad. Melilla, castigada físicamente y con menos energía en las piernas, trató de reorganizarse y mantener la compostura, pero el esfuerzo acumulado terminó pasando factura. Aun así, el equipo nunca dejó de pelear, mostrando orgullo en cada acción y tratando de frenar el avance rival.
En la segunda parte, la falta de gasolina se hizo cada vez más evidente. Navarra fue imponiendo su ritmo y ampliando distancias en el marcador. Los goles fueron llegando de forma progresiva hasta completar el definitivo 6-0, un resultado que, sin embargo, no refleja del todo la resistencia ofrecida por Melilla durante buena parte del encuentro disputado.








