Melilla celebró ayer el 529 aniversario de su españolidad. Punto. Todo lo demás son añadidos que está bien que se recuerden, pero que de alguna manera difuminan la esencia y la realidad de la conmemoración, que no es otra que la llegada de Pedro de Estopiñán a este territorio por indicación de Juan Alonso Pérez de Guzmán, tercer duque de Medina Sidonia, quien, a su vez, había sido mandado, autorizado y respaldado al respecto y definitivamente por los Reyes Católicos a finales del siglo XV.
Por eso es tan curioso cómo las altas magistraturas del Estado español pretenden disfrazar la cuestión sacando a colación cuestiones que efectivamente configuran la actualidad de la sociedad melillense aunque poco tienen que ver con el foco real de la fiesta y que no es otra que la incorporación de Melilla a la Corona de Castilla, principal pilar político, territorial y demográfico que configuró la estructura de la España moderna y actual, aunque no el único germen exclusivo.
Para ir al grano: ni el presidente Sánchez ni la Casa Real han felicitado a los melillenses por sus 529 años de españolidad sino por otras cuestiones que, siendo loables e importantes, no van al fondo de la cuestión. Porque si esta ciudad no fuera española, no habría sociedad plural, ni diversidad, ni encuentro, ni convivencia. Todo eso existe hoy día porque formamos parte de España, de un país democrático, social y de derecho, como dice nuestra Constitución. En consecuencia, lo resaltable el 17 de septiembre es la españolidad; todo lo demás viene dado por esa realidad y no otra.
Sánchez ha optado por destacar la ya muy manida fórmula de la "diversidad, el encuentro y la convivencia" que en modo alguno tiene que ver con la gesta histórica conmemorada. Igual le pasa al Rey: "Hoy, la Corona y todos los españoles celebramos Melilla, su historia y la diversidad que la convierte en una ciudad única. Nuestro afecto a todos los melillenses en este día. Sigamos construyendo juntos un futuro de convivencia y bienestar", es el mensaje en X.
Aún así, la que se lleva la palma en este asunto es la Embajada de España en Estados Unidos. En un tuit, no se le ocurre otra cosa que poner un cartel con una fotografía de la Mezquita Central para decir: "Feliz Día de Melilla". Nada hay en contra, evidentemente, de dicho templo, en absoluto, pero ¿no pudieron encontrar algo más representativo de los 529 primeros años de la españolidad melillense? Al parecer, los millones de imágenes que hay en google no les inspiró nada más allá del "Feliz Día de Melilla" e ilustrar con una mezquita. O falta de interés o una evidente mala baba que necesariamente debía ser comentada públicamente.








