Este sábado, el Teatro Kursaal se llenará de nostalgia con ‘Toda una vida’, el nuevo espectáculo de Estefanía Saavedra, una artista melillense que, pese a no vivir profesionalmente de la música, lleva la pasión por el escenario en la sangre desde que tiene uso de razón. “No concibo mi vida sin subirme a un escenario”, ha confesado con determinación. Y eso se nota en cada palabra con la que describe este proyecto tan personal.
El germen del espectáculo se encuentra en su amor profundo por los boleros y por la música que ha acompañado a generaciones. “Siempre me han gustado los boleros y el tango, la música de calidad. Llevaba mucho tiempo con ganas de hacer algo diferente, de verdad, algo que conectara con la gente desde el sentimiento”, ha explicado.
Tras meses de trabajo, ideas, conversaciones e ilusión, ‘Toda una vida’ ha tomado forma como una propuesta única en su género. Será, de momento, la primera y única vez que se represente. Y no es un simple recital: es una declaración de amor a la música de siempre, al arte escénico y a la ciudad que la vio nacer.
El repertorio que Saavedra ha seleccionado está compuesto por boleros y tangos que todos conocemos y que forman parte de la memoria colectiva. “Canciones como ‘Si tú me dices ven’, ‘Somos novios’, ‘Adoro’... Todo el mundo se las sabe. Quiero que el público cante, se emocione, se deje llevar”, ha relatado. Aunque también compone temas propios, estos no formarán parte del espectáculo. “Son muy míos, muy íntimos. Los grabo, pero nunca los he mostrado al público”, ha reconocido.
En cuanto a la puesta en escena, Estefanía apuesta por la sobriedad y el buen gusto. “Me caracterizo por lo elegante. El vestuario, la iluminación, la forma en que nos presentamos en escena... Todo está medido al detalle”, ha asegurado. Pero lo que realmente da brillo al espectáculo es el equipo humano que la acompaña.
Una familia sobre las tablas
Uno de los aspectos más emotivos de ‘Toda una vida' es la colaboración con la Tuna de Empresariales de Melilla, una agrupación que para Saavedra siempre ha sido referente. “Yo decía: ‘qué bonito sería algún día cantar con la tuna’. Y mira, aquí estamos. Me puse en contacto con Javier Alarcón, que la dirige, desde el principio le encantó la idea y ahora somos como una familia. Los quiero muchísimo”, ha confesado Saavedra.
A esta “familia” se suman artistas como la cantante Mabel Romero, a la que define como “extraordinaria, de esas que transmiten de verdad”. Y no es la única voz o talento sobre el escenario: bailarines como Mercedes Hurtado, Martín Herrera, Patricia Aguilera, África Siles y su hija Martina Saavedra también participan en el espectáculo. “Mi hija es bailarina, está en el ballet de Merche. Me hace muchísima ilusión tenerla ahí”, ha compartido emocionada.
Además, también participan los músicos Mario Fernández, Javier Romero, Rafa Teruel, Ginés Moreno y Jesús Núñez. Los coros estarán a cargo de Teresa Huici y el vestuario ha sido elegido por Sergi Real.
La experiencia no solo será musical, sino también visual y emocional. El trabajo de las bailarinas será clave para dar vida a cada pieza. “Quiero hacer una mención especial al trabajo del cuerpo de baile y en especial a Merche, que está lesionada pero sigue adelante con una fuerza impresionante. Este espectáculo ya no es solo mío, es de todos”, ha asegurado.
Actuar en su ciudad, en el Kursaal, tiene para Estefanía un valor incalculable. “Melilla es mi tierra, la que me vio nacer, donde nacieron mis hijos, donde tengo mi vida. Cantar aquí y que la gente llene un teatro por verte… eso no tiene precio”, ha afirmado. “El público melillense conmigo ha sido siempre muy generoso. Me siento muy querida. Me gusta hablar con ellos, interactuar desde el escenario y después del concierto, dar besos, abrazar…”.
Y aunque la música no sea su medio de vida (trabaja como sanitaria en la planta de traumatología del hospital), su dedicación es total. “Me he cogido vacaciones en el hospital para poder entregarme al 100% al espectáculo. Para mí, este trabajo y el del hospital son igual de importantes. Me apasionan los dos”, ha revelado.
Lo que Estefanía desea por encima de todo es que el público disfrute. “Quiero que se olviden del mundo y de los problemas que nos acompañan siempre durante un rato. Que cada canción les lleve a un momento de su vida. Que digan: ‘esta canción la bailaban mis abuelos, o esta me recuerda a mi primer amor’”, ha comentado. Ha recordado especialmente a su abuela María, que le contaba cómo bailaba tango con su abuelo. “Ella ya no está, pero la siento siempre conmigo. Está en cada paso de este espectáculo”.
Saavedra no se olvida de nadie. También ha agradecido con cariño el apoyo de la Consejería de Cultura por confiar en el proyecto y ha lanzado un mensaje a quienes aún se lo piensen. “No se lo pueden perder. Es un espectáculo hecho desde el corazón. Son canciones de toda una vida, de esas que no se olvidan. Habrá emoción, habrá risas, habrá ganas de levantarse a bailar. Pero sobre todo, habrá verdad”.
Las entradas están a la venta desde el lunes 26 de mayo, a las 11:00 horas, tanto en la taquilla del teatro como a través de la plataforma bacantix.com. Los precios se han establecido con el objetivo de facilitar el acceso al mayor número de personas posible: 10 euros para el patio de butacas y plateas y 8 euros para el anfiteatro.
El próximo sábado 31 de mayo, Estefanía Saavedra subirá al escenario y lo hará con el alma, con la voz y con todo el amor que lleva cultivando desde los tres años. Porque, como ella misma dice, “la música no es lo que hago. Es lo que soy”.







